{"id":575,"date":"2021-02-25T04:48:37","date_gmt":"2021-02-25T09:48:37","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=575"},"modified":"2021-03-05T05:04:00","modified_gmt":"2021-03-05T10:04:00","slug":"el-ala-de-una-mariposa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/el-ala-de-una-mariposa\/","title":{"rendered":"El ala de una mariposa"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-drop-cap has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">El noticiero anunci\u00f3 que se pod\u00eda volver a salir. Aunque, claro est\u00e1, con las debidas precauciones. Ya no solo para abastecerse de v\u00edveres y papel higi\u00e9nico, sino tambi\u00e9n para dar un simple paseo. \u00a1Un paseo! <strong>Hac\u00eda cu\u00e1nto que el Se\u00f1or M. no sal\u00eda a pasear. Sin tener un rumbo, por el puro placer de caminar y observar la vida que fluye.<\/strong> Los franceses lo llaman&nbsp;<em>fl\u00e2ner<\/em>. \u00c9l nunca hab\u00eda sido un aut\u00e9ntico&nbsp;<em>fl\u00e2neur&nbsp;<\/em>y eran m\u00e1s las veces en que su esposa hab\u00eda tenido que aspirarle los pies para despegarlo del sof\u00e1 y convencerlo a dar una vuelta. Pero desde que lo hab\u00edan prohibido, le hab\u00edan vuelto las ganas. Ten\u00eda ganas de saber que segu\u00eda siendo libre; due\u00f1o de esa libertad en la que antes no se fijaba y que ahora extra\u00f1aba. No dej\u00f3 que se lo repitieran dos veces. Cogi\u00f3 su gorra de lana y sali\u00f3 tirando la puerta, como para anunciar al mundo el gran evento: m\u00edrenme todos, ya estoy por salir\u2026 \u00a1Y nadie podr\u00e1 detenerme!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Despu\u00e9s de meter el pie fuera del edificio y superar el basurero donde siempre botaba sus desechos, comenz\u00f3 a mirar alrededor suyo ansiosamente. <strong>Imagin\u00f3 que estaba cruzando una frontera invisible y se sinti\u00f3 un infractor.<\/strong> Se sobresaltaba con cada coche que pasaba a toda velocidad y cuando se cruzaba con m\u00e1s transe\u00fantes, bajaba la mirada por el temor de ser juzgado, antes de darse cuenta de que los dem\u00e1s hac\u00edan exactamente lo mismo. Tom\u00f3 la calle arbolada que llevaba al parque, y de a pocos sinti\u00f3 que esa desagradable culpabilidad lo iba abandonando. Se dio el lujo de levantar la mirada hacia el cielo y las melenas de los \u00e1rboles, baj\u00e1ndola de vez en cuando para evitar choques letales. El cielo era despejado, l\u00edmpido como el aire que le rozaba el rostro termin\u00e1ndolo de despertar. <strong>Se sent\u00eda m\u00e1s vivo que nunca. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Era absurdo pensar que ese mismo aire pudiera transportar algo distinto al polvo dorado que bailaba escoltado por los rayos de sol ante sus ojos llenos de asombro. O que las hojas que se persegu\u00edan formando remolinos conc\u00e9ntricos no estuvieran solas, y algo m\u00e1s insidioso se hubiera interpuesto en ese juego agraciado. <strong>Era tan absurdo que a veces le parec\u00eda imposible y dejaba de cre\u00e9rselo. <\/strong>Pero luego, encontraba la mirada fugaz de alguien que ven\u00eda en el sentido opuesto y eso bastaba para devolverlo a la realidad. Siendo las falsas sonrisas reconfortantes fuera de alcance,<strong> la atenci\u00f3n se centraba especialmente en los ojos donde pod\u00eda vislumbrar un miedo inconfundible, m\u00e1s contagioso que el contagio mismo.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Se adentr\u00f3 en el parque que le parec\u00eda igual a la \u00faltima vez en que se hab\u00eda sentado ah\u00ed para leer el peri\u00f3dico. Aquella vez, estaba rodeado de colegiales que, insatisfechos de ostentar su imprudente juventud, le hac\u00edan perder el hilo con sus cacareos. <strong>El espacio antes llenado por sus gritos y sus risas hab\u00eda quedado vac\u00edo, plano, solo cubierto por el pasto que pese a todo segu\u00eda creciendo. <\/strong>El Se\u00f1or M. tom\u00f3 asiento en una banquita debajo de un sauce, tambi\u00e9n porque sus rodillas empezaban a lanzar extra\u00f1os chirridos como si les faltara aceite; luego sigui\u00f3 observando. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">S\u00ed hab\u00eda gente. Unos cuantos valientes que como \u00e9l hab\u00edan decidido ir en avanzadilla. Sobre todo, de treinta o cuarenta a\u00f1os (\u00e9l no sab\u00eda diferenciarlos y los consideraba igualmente \u201cmuchachos\u201d) que hac\u00edan deporte en solitario. Pero tambi\u00e9n parejas de convivientes que paseaban de la mano o acurrucados en el pasto para abastecerse de vitamina D. Pens\u00f3 que era una l\u00e1stima por lo de las mascarillas, o al fin habr\u00eda podido saber qui\u00e9nes eran sus vecinos. Al fin y al cabo, no eran muchos y si se hubiese tratado de un pueblito y no de un barrio urbano habr\u00eda podido llamarlos a todos por su nombre o apellido. Ah, ese es el hijo del notario y esa la hija del carnicero, habr\u00eda dicho, reconociendo a la pareja que estaba bes\u00e1ndose en una banca a diez metros de distancia.<strong> Espera, \u00bfqu\u00e9? \u00bfSe estaban besando?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">El Se\u00f1or M. nunca hab\u00eda sido un mojigato y aunque no hubiese apoyado abiertamente la liberaci\u00f3n sexual, \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00eda gozado de sus frutos prohibidos. Sin embargo, <strong>ese pensamiento gener\u00f3 una especie de cortocircuito en su cerebro.<\/strong> El parque siempre hab\u00eda sido frecuentado por parejas en b\u00fasqueda de intimidad, de aquella intimidad que solo los lugares p\u00fablicos pueden garantizarte, donde muchos ojos extra\u00f1os te traspasan como si fueras parte del paisaje o un lienzo sin profundidad y sin historia. Especialmente por j\u00f3venes quienes, por falta de un lugar proprio y apartado, acud\u00edan ah\u00ed para darse besos capaces de acelerar el tiempo o de congelarlo. As\u00ed que, si se hab\u00eda vuelto algo habitual, \u00bfpor qu\u00e9 el Se\u00f1or M. se sorprend\u00eda? Necesit\u00f3 un poco de tiempo para entender que <strong>esa situaci\u00f3n en otros tiempos absolutamente normal, se volv\u00eda un delito en el contexto en el que estaban. <\/strong>Mientras esos dos continuaban impert\u00e9rritos a intercambiar saliva y sabe Dios qu\u00e9 m\u00e1s y a dispersar aerosoles, lo sacudi\u00f3 un escalofr\u00edo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">\u00a1Dios m\u00edo! Exclam\u00f3 por sus adentros. Ninguno de los dos estaba usando mascarilla. Por supuesto, pegados de esa forma, c\u00f3mo pod\u00edan. Comenz\u00f3 a recordar lo que hab\u00eda le\u00eddo de los aerosoles, \u00bfhasta qu\u00e9 distancia pod\u00edan viajar? Sab\u00eda que al hablar se liberaban por cantidades, \u00bfpero al besar? No hab\u00eda hojeado ning\u00fan articulo sobre el tema\u2026 \u00a1Como si los investigadores y epidemi\u00f3logos nunca hubieran sido j\u00f3venes! Qu\u00e9 rayos, \u00bfacaso era posible que hab\u00edan olvidado un peligro potencial de ese tipo? O tal vez, no hab\u00edan abordado el asunto porque no era peligroso. El Se\u00f1or M. sigui\u00f3 mir\u00e1ndolos fijamente. \u00a1Imposible! Abriendo la boca de esa manera desmedida es natural que algo se vierta en el aire y no solo en la garganta del otro. <strong>Por suerte estaban lo bastante aislados, no hab\u00eda nadie que pasara a sus costados.<\/strong> Quiz\u00e1s luego de haberlos divisado a lo lejos, la gente ten\u00eda cuidado de no acercarse. Bastaba con mantenerse alejados, pens\u00f3, recapacitando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Mira con qu\u00e9 ansias se besan, pobrecitos, no se habr\u00e1n visto en mucho tiempo. Pero este \u00faltimo pensamiento consigui\u00f3 devolverlo a un grave estado de alarma. Los chiquillos habr\u00e1n tenido dieciocho a\u00f1os a lo mucho, era imposible que estuvieran casados o vivieran juntos. Claro que no, es seguro que esos dos no conviven, o no tendr\u00edan la necesidad de ir al parque para enrollarse, lo har\u00edan m\u00e1s c\u00f3modos desde el sill\u00f3n de su casa. <strong>As\u00ed que tambi\u00e9n estaban violando otra regla, poniendo en riesgo sus familias que probablemente no sab\u00edan nada de su cita clandestina. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Ten\u00eda que avisar a alguien. \u00bfPero a qui\u00e9n? \u00bfA la polic\u00eda? Le pareci\u00f3 un poco exagerado. Al fin y al cabo, eran poco m\u00e1s que unos ni\u00f1os. \u00bfA los padres? No ten\u00eda la menor idea de qui\u00e9nes fueran. \u00bfA los guardianes del parque? Nunca los hab\u00eda visto. \u00bfAl serenazgo?&nbsp;\u00bfPero d\u00f3nde estar\u00eda? No sab\u00eda qu\u00e9 demonios hacer. Quedaba descartado ir a hablar con ellos, no pod\u00eda arriesgarse de esa forma. Qu\u00e9 hacer, qu\u00e9 hacer\u2026 Tal vez pod\u00eda gritarles desde una distancia de seguridad. Trat\u00f3 de llamar su atenci\u00f3n. Empez\u00f3 a agitar los brazos fren\u00e9ticamente. \u00a1Ustedes, \u00f3iganme! Gritaba. Pero la hija del carnicero y el hijo del notario eran inalcanzables, llevados a <strong>una dimensi\u00f3n que el Se\u00f1or M. no frecuentaba desde hac\u00eda mucho, demasiado tiempo.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Todos sus sentidos se aglomeraban en esa acci\u00f3n repetitiva que consist\u00eda en apretar labios contra labios de la cual nunca se cansaban. Se desprend\u00edan solo para mirarse a los ojos, decirse frases sin sonidos.<strong> El Se\u00f1or M. hac\u00eda se\u00f1as cada vez m\u00e1s lentamente, sus brazos parec\u00edan haberse transformado en alas pesadas. <\/strong>Hab\u00eda volado lejos, hacia un pinar sombreado, en donde el sol se filtraba oblicuamente. Una mano muerta que con un gesto decidido encuentra posada en la ensenada de una cadera. La otra roza sus p\u00f3mulos de melocot\u00f3n. Sabor de cabellos entre las bocas que se buscan. Un vestidito amarillo de tela fina que, al tapar, muestra. Los dientes que se entrechocan y le roban la escena a la lengua. El canto de las gaviotas, el olor del cuello esbelto que detiene cualquier miedo. El Se\u00f1or M. se convenci\u00f3 de que era mejor dejarlo ah\u00ed. Se notaba que esos chicos hab\u00edan esperado largamente, que<strong> los besos que antes se daban entre una clase y la siguiente hab\u00edan estallado todos de una vez.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">No habr\u00eda sido \u00e9l quien interfiriera con ese joven amor, <strong>ni \u00e9l quien quebrar\u00eda el ala de una indefensa mariposa.<\/strong> Sacudi\u00f3 la cabeza con una sonrisa, como si estuviera reprendi\u00e9ndose por lo que estuvo a punto de hacer y a la vez aliviado por haber sabido detenerse. \u00a1Bien, chicos, qu\u00e9 lo aprovechen! Luego se levant\u00f3, listo para recorrer el camino de regreso, encomend\u00e1ndose a sus piernas cansadas que pese a todo lo segu\u00edan sosteniendo. Lleg\u00f3 antes de darse cuenta; el camino de vuelta siempre parece m\u00e1s corto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Ni bien entr\u00f3, lo acogieron los gritos de la Se\u00f1ora M.:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9 demoraste tanto? \u00bfQuieres que nos enfermemos todos? Anda l\u00e1vate, \u00a1de prisa!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">El Se\u00f1or M. se precipit\u00f3 al ba\u00f1o tarareando, con la Se\u00f1ora M. que lo miraba perpleja y pensaba: \u201c\u00a1Se ha vuelto completamente loco!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\"><strong>Estaba seguro de que su elecci\u00f3n hab\u00eda sido la mejor.&nbsp;<\/strong>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El noticiero anunci\u00f3 que se pod\u00eda volver a salir. 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