{"id":566,"date":"2021-01-17T05:03:09","date_gmt":"2021-01-17T10:03:09","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=566"},"modified":"2021-03-05T05:01:23","modified_gmt":"2021-03-05T10:01:23","slug":"eclipse-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/eclipse-de-navidad\/","title":{"rendered":"Eclipse de Navidad"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Entre todas las Navidades de mi pasado hay una, en especial, que recuerdo como si fuera ayer. Acababa de superar la edad en la que, creer al cuento de un anciano de barba blanca que entrega regalos y juguetes a todos los ni\u00f1os del mundo en una sola noche, se considera socialmente aceptable. Y bueno, vamos, el hecho de que no lo hiciera a bordo de un jet supers\u00f3nico sino de un trineo tirado por renos voladores volv\u00eda la historia poco cre\u00edble incluso para una ni\u00f1a rara y so\u00f1adora como yo lo era. Ya no m\u00e1s cartas que empezaran por \u201cQuerido Pap\u00e1 Noel\u2026\u201d, ya no m\u00e1s ansiosas noches en blanco con la esperanza de o\u00edr el tintineo del m\u00e1gico trineo. \u00bfYa no m\u00e1s magia de la Navidad? Tal vez no, pero a\u00fan quedaban los regalos. La elecci\u00f3n de lo que habr\u00eda encontrado debajo del \u00e1rbol depender\u00eda de m\u00ed, y ya no de listas que a veces ocasionaban malentendidos que yo toleraba pacientemente imput\u00e1ndolas a la senilidad del remitente. Hace tiempo que le hab\u00eda echado el ojo a mi regalo para aquella Navidad. Quer\u00eda el reloj de Swatch; una marca suiza que fabricaba dise\u00f1os para todos los gustos y personalidades. Me fui a elegir el que mejor me asentaba junto con mi pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Recuerdo una pared entera cubierta de relojes Swatch, tanto que mis ojos ya no sab\u00edan ad\u00f3nde mirar. Una amable se\u00f1orita me invit\u00f3 a probar algunos y luego de haber cruzado la mirada elocuente y asertiva de mi padre, t\u00edmidamente asent\u00ed con la cabeza. \u00bfCu\u00e1ntos modelos prob\u00e9? Es dif\u00edcil decirlo, pero creo que no fueron muchos porque pronto qued\u00e9 deslumbrada por un modelo muy especial. Recuerdo que era celeste y que brillaba en la oscuridad volvi\u00e9ndose fluorescente. Creo que ese detalle fue clave para mi decisi\u00f3n final. Mir\u00e9 a mi pap\u00e1 con una expresi\u00f3n radiante como el reloj que me ce\u00f1\u00eda la mu\u00f1eca, por lo que \u00e9l se volvi\u00f3 hacia la se\u00f1orita preguntando: \u201c\u00bfCu\u00e1nto le doy?\u201d. Jam\u00e1s hubiese querido quitarme mi hermoso reloj, pero al final de cuentas faltaban todav\u00eda un par de semanas para el 24 de diciembre. La se\u00f1orita arm\u00f3 un paquetito y luego nos fuimos ambos satisfechos de haber cumplido nuestras misiones respectivas. Yo apretaba entre mis manos una bolsa con adentro el reloj de mis sue\u00f1os y mi padre hab\u00eda hecho feliz a su hija preferida \u2013cosa que \u00e9l no ocultaba, adem\u00e1s mi hermano estaba pasando por \u201cla complicada etapa de la adolescencia\u201d y hab\u00eda logrado volverse insoportable hasta para sus mismos padres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">En los d\u00edas que siguieron el paquetito brillaba debajo del \u00e1rbol y yo ten\u00eda que resistir a la tentaci\u00f3n de abrirlo para comprobar que el reloj fuera exactamente como lo recordaba. Que fuera realmente el reloj m\u00e1s extraordinario de toda la historia. Al fin y al cabo, solo lo hab\u00eda estrechado en mis manos por unos breves minutos. Imaginaba las caras de mis compa\u00f1eros del colegio cuando lo vieran, al regreso de las vacaciones navide\u00f1as. Esperar\u00eda el momento m\u00e1s adecuado. Primero se los mostrar\u00eda a la luz del d\u00eda, haci\u00e9ndolo pasar por un reloj com\u00fan. Ellos dir\u00edan: \u201c\u00a1Ch\u00e9vere tu Swatch!\u201d, pero sin demasiado entusiasmo. Luego, con una mano tapar\u00eda el cuadrante y los invitar\u00eda a espiar por la ranura. \u00a1Quedar\u00edan boquiabiertos!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Faltaba cada vez menos para la Nochebuena y los regalos debajo del \u00e1rbol se hab\u00edan multiplicado con el vaiv\u00e9n de amigos, familiares y vecinos que pasaban para desearnos felices fiestas y dejarnos sus presentes. Formaban torres de varios pelda\u00f1os y el m\u00edo lo coloqu\u00e9 en lo alto para nunca perderlo de vista. Hab\u00eda m\u00e1s paquetes que llevaban mi nombre, pero que me dejaban totalmente sin cuidado. Ya sab\u00eda que la t\u00eda Vilma me hab\u00eda regalado los calzones de florcitas u ositos de todos los a\u00f1os que no me pondr\u00eda ni bajo tortura, y que la t\u00eda Roxana me hab\u00eda comprado un juguete que le recordaba su infancia, con el que ning\u00fan ni\u00f1o de mi generaci\u00f3n jugar\u00eda jam\u00e1s. Me preguntaba d\u00f3nde los consegu\u00eda; en las tiendas normales yo nunca los hab\u00eda visto, tal vez sal\u00edan realmente del ba\u00fal de sus recuerdos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">El d\u00eda anterior a la Nochebuena, mientras pasaba por la sala de estar, como siempre me par\u00e9 debajo del \u00e1rbol para contemplar el objeto de mis deseos, o por lo menos su envoltura. Estaba por agitarlo para cerciorarme que siguiera ah\u00ed adentro, cuando escuch\u00e9 unos susurros desde la cocina. No entend\u00eda de qu\u00e9 secretos estaban hablando, que Pap\u00e1 Noel no exist\u00eda ya me lo hab\u00edan revelado hac\u00eda tiempo. Solo logr\u00e9 captar algunas pocas palabras que se esparcieron en mi cabeza sin una conexi\u00f3n l\u00f3gica, como las cartas en la mesa de una quiromante.<em> Reubicaci\u00f3n, Rumania, paro t\u00e9cnico, Navidad de porquer\u00eda. <\/em>En un momento incluso me pareci\u00f3 que alguien estuviese llorando. Luego mis padres salieron de la cocina. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Mi pap\u00e1 ten\u00eda los ojos h\u00famedos. \u00bf\u00c9l fue quien hab\u00eda llorado? Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 hab\u00eda pasado y r\u00e1pidamente invent\u00f3 una estupenda mentira. Al fin y al cabo, de \u00e9l hab\u00eda heredado mi inteligencia e imaginaci\u00f3n desbordante. Levant\u00e1ndome del suelo y carg\u00e1ndome en sus brazos me dijo que estaba triste porque estaba creciendo y pronto me casar\u00eda y lo abandonar\u00eda. Le contest\u00e9 con una cara bastante disgustada que \u00e9l logr\u00f3 interpretar aun antes que me escuchara exclamar: \u201cAy no, \u00a1qu\u00e9 asco!\u201d. Estall\u00f3 en una risa y yo orden\u00e9 las palabras que hab\u00eda o\u00eddo como mejor me conven\u00eda para no malograr la atm\u00f3sfera navide\u00f1a con mis rid\u00edculas paranoias. Sin embargo, regres\u00e9 a mi cuarto pensativa. Por un momento, la imagen de los ojos mojados de mi padre destron\u00f3 al reloj fluorescente de la cumbre de mis obsesiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Mis miedos fueron confirmados el siguiente d\u00eda. Mi mam\u00e1 se puso a cocinar temprano por la ma\u00f1ana como en cada Navidad. Se imaginar\u00e1n entonces mi sorpresa cuando nos sentamos para la cena y vi que no hab\u00eda ni la tercera parte del fest\u00edn que se hab\u00eda esmerado en preparar. Por lo que mi hermano, con la sensibilidad que lo caracterizaba, dijo: \u201c\u00bfY qu\u00e9 fue? \u00bfSomos pobres este a\u00f1o?\u201d Mi mam\u00e1 se apresur\u00f3 en contestar algo como que estaba harta de botar nuestras sobras, algo sobre el hambre en el mundo y los ni\u00f1os de \u00c1frica. En resumen, hab\u00eda racionado nuestra consueta cena navide\u00f1a para que nos alcanzara durante una semana. Mi pap\u00e1, en cambio, qued\u00f3 en silencio, aunque me pareci\u00f3 vislumbrar una punta de verg\u00fcenza en la manera en que hab\u00eda bajado la mirada. No era para nada \u00e9l mismo. En la mesa no hizo ninguna broma y aunque mi hermano se esforzara, no logr\u00f3 entablar el recurrente debate sobre las abominaciones de la pol\u00edtica y el peligro que el islam representaba para Occidente. Parec\u00eda que hubiese perdido la voz junto con el apetito. No comi\u00f3 con las ganas de siempre, pero por el contrario a\u00fan parec\u00eda apreciar el vino y se tom\u00f3 varias copas. Mi mam\u00e1 intentaba remplazarlo en su rol de buf\u00f3n de las fiestas, pero le sal\u00eda tan mal que me hac\u00eda subir aun m\u00e1s la tristeza. No era ella la graciosa de los dos. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Luego de cenar, yo y mi hermano nos pusimos a mirar la tele hasta la medianoche. Me sent\u00eda tan deprimida que ni ten\u00eda ganas de pelearme con \u00e9l por el control remoto. Lo dej\u00e9 escoger y ni recuerdo lo que vimos. Solo lograba pensar que era tan injusto ser una ni\u00f1a, que habr\u00eda querido resolver los problemas de los adultos, pero que a las justas sab\u00eda c\u00f3mo plantarle cara a Matilde, la ni\u00f1a abusiva de mi sal\u00f3n. Cuando sonaron las doce nos abrazamos, y yo abrac\u00e9 a mi pap\u00e1 m\u00e1s fuerte que de costumbre. Luego, ansiosa de reencontrar la felicidad perdida, me abalanc\u00e9 sobre los regalos. Evidentemente empec\u00e9 por el que hab\u00eda esperado con mayor impaciencia, pero cuando lo abr\u00ed, tuve una sorpresa tremenda. Mir\u00e9 el rostro sombr\u00edo de mi padre que me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfYa no te gusta?\u201d. \u201cClaro que s\u00ed\u201d, ment\u00ed. Me pareci\u00f3 que su luz se hubiese eclipsado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre todas las Navidades de mi pasado hay una, en especial, que recuerdo como si fuera ayer. Acababa de superar la edad en la que, creer al cuento de un anciano de barba blanca que entrega regalos y juguetes a todos los ni\u00f1os del mundo en una sola noche, se considera socialmente aceptable. 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