{"id":559,"date":"2020-12-08T14:35:51","date_gmt":"2020-12-08T19:35:51","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=559"},"modified":"2020-12-08T14:35:54","modified_gmt":"2020-12-08T19:35:54","slug":"la-calavera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/la-calavera\/","title":{"rendered":"La calavera"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro no cre\u00eda ser un ni\u00f1o miedoso. O, por lo menos, no mucho m\u00e1s que cualquier ni\u00f1o de nueve a\u00f1os. Habr\u00eda retado a cualquier otro en su lugar a dormir profundamente con una calavera humana a tan solo unos pasos de distancia. La calavera era la guardiana de la casa de los abuelos, los restos de un t\u00edo fallecido hac\u00eda mucho tiempo cuyo nombre ya nadie recordaba. \u201cQu\u00e9 me importar\u00e1 a m\u00ed su nombre, con tal de que cuide la casa y asuste a los ladrones\u201d, dec\u00eda la abuela. De que asustaba, asustaba. Pedro le dec\u00eda \u201ct\u00edo Chipi\u201d, una astucia que lo enorgullec\u00eda pero que no pod\u00eda revelar a nadie. Seguro sus abuelos lo habr\u00edan interpretado como una grave falta de respeto. El ni\u00f1o, sin embargo, no lo hac\u00eda por impertinente, sino que se le ocurri\u00f3 que con un nombre tan gracioso ya no habr\u00eda razones de temerle. Alguien llamado Chipi ten\u00eda que ser un tipo amigable. Se lo imaginaba chato, calvo y bromista. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que empez\u00f3 a llamarlo as\u00ed, Pedro le hab\u00eda perdido un poco el miedo. Sobre todo, durante el d\u00eda, cuando a la luz del sol parec\u00eda un hueso de escaso valor, no muy distinto a los que su perrita Leslie enterraba y desterraba en el jard\u00edn. Entonces, cuando se ve\u00eda obligado a pasar por el pasillo de ingreso, donde se ubicaba la calavera, sol\u00eda saludarla con simpat\u00eda y buen humor: \u201cHola, t\u00edo Chipi&#8230; \u00bfC\u00f3mo vamos hoy?\u201d y sin esperar la respuesta que le habr\u00eda ocasionado un infarto precoz, corr\u00eda a jugar con Leslie, a ayudar al abuelo en la huerta o a desgranar el ma\u00edz para las gallinas. Sin embargo, de noche no lograba mantener la misma sangre fr\u00eda. Pues era el momento en que, seg\u00fan le hab\u00edan contado, el fantasma de Chipi se escabull\u00eda de su escondite gris\u00e1ceo para proteger la vivienda y a todos sus inquilinos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, antes de acostarse, la abuela sol\u00eda rezarle y prenderle una vela a fin de despertar su poderosa magia y asegurarse de que cumpliera su funci\u00f3n con implacable rigor. Entonces, la vela que iluminaba la calavera en plena noche anulaba por completo su semblante inofensivo e inmerso en ese ambiente t\u00e9trico, \u201cChipi\u201d volv\u00eda a ser un simple sonido, similar al chirrido de un p\u00e1jaro o al estornudo de un cr\u00edo. La llama proyectaba en la pared detr\u00e1s del altar y hasta el techo, la sombra del cr\u00e1neo multiplicada por cinco veces su tama\u00f1o. La boca que solo estaba formada por dos filas de dientes descarnados parec\u00eda curvarse levemente y sonre\u00edr con perfidia para burlarse del ni\u00f1o. Y los agujeros que alg\u00fan d\u00eda hab\u00edan albergado sus globos oculares parec\u00edan observarlo todo desde los abismos de una densa oscuridad. Una oscuridad capaz de succionar al pobre Pedro en un instante para conducirlo al reino de los muertos sin posibilidad de retorno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se aproximaban las vacaciones de verano, y con ellas el viaje al pueblo donde resid\u00edan los abuelos, Pedro era presa de sentimientos encontrados. Sab\u00eda que, junto con los abuelos, la calavera tambi\u00e9n lo estar\u00eda esperando. El recuerdo del t\u00edo Chipi y de las historias de fantasmas se trepaba por su columna como un escalofr\u00edo y lo pon\u00eda a temblar como un pollito debajo de un aguacero. Sin embargo, la alegr\u00eda de volver a pasar momentos entra\u00f1ables con los abuelos pod\u00eda m\u00e1s y terminaba derrumbando sus resistencias. La primera noche era la peor de todas. Luego de prenderle la vela a la calavera, la abuela lo llevaba a la cama, en el cuarto de las visitas. Lo recostaba y tapaba con amor. Le acariciaba un poco el pelo y con el pulgar derecho le describ\u00eda el signo de la cruz en la frente. Al final le daba un beso y le dec\u00eda, seg\u00fan ella para que descansara m\u00e1s tranquilo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pedrito, ya duerme y sue\u00f1a cosas bonitas. El fantasma del t\u00edo nos va a cuidar. As\u00ed que si escuchas alg\u00fan ruido no te preocupes, debe de ser \u00e9l que monta guardia. Yo a veces escucho sus botas recorrer el pasillo y la madera que cruje debajo de su paso. Pero no te asustes, \u00e9l no te va a hacer nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La abuelita se retiraba confiada y convencida de que esas palabras ahuyentar\u00edan las preocupaciones del nieto, sin saber que en cambio terminar\u00edan caus\u00e1ndole un severo insomnio. Puede que haya sido culpa de su vista ya menguante o de la falta de luz que le imped\u00eda enfocar la expresi\u00f3n alarmada en el rostro de Pedro, sus dientes apretados y su ce\u00f1o fruncido, pero no se imaginaba que su nieto estuviera pose\u00eddo por el miedo hasta la m\u00e9dula. \u00c9l mismo se volv\u00eda terror en estado puro e incontrolable. A pesar de la temperatura templada, Pedro se envolv\u00eda dentro de las frazadas como un capullo, a excepci\u00f3n de los ojos que quedaban afuera y saltaban por la habitaci\u00f3n en todas las direcciones. Al frente, a la derecha y a la izquierda. A la izquierda, a la derecha y al frente. Una y otra vez. En medio de la oscuridad, intentaban detectar movimientos sospechosos y de car\u00e1cter sobrenatural. La puerta del ropero que se abr\u00eda chirriando, el pomo de la puerta que se mov\u00eda con insistencia, una sombra inexplicable detr\u00e1s de la cortina. Pedro no se rend\u00eda al sue\u00f1o y, lo que era m\u00e1s importante para \u00e9l, no se rend\u00eda a la eventualidad de que un fantasma lo capturara. Cuando se hac\u00eda de d\u00eda, sus ojos enrojecidos pod\u00edan cerrarse al fin y dormitar un poquito antes de que su abuela fuera a despertarlo para desayunar con panes, lech\u00f3n, tamales y otros de sus platos favoritos. Pedro se aventaba encima del banquete que lo compensaba de la mala noche, con la esperanza de que esas horas de sol radiante fueran eternas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las noches siguientes no eran tan terror\u00edficas como la primera y aunque no hab\u00eda forma de que Pedro se durmiera de inmediato, lograba descansar un poco m\u00e1s. El problema surg\u00eda cuando le daban ganas de ir al ba\u00f1o, pues para hacerlo no pod\u00eda evitar pasar por el pasillo. En las noches m\u00e1s calmadas, se armaba de todo su valor y se iba embalado, sin olvidar apretar bien los ojos para pasar frente a la calavera. Pero cuando llov\u00eda y el aullido del viento se insinuaba por su mente pobl\u00e1ndola de monstruos invisibles, pero tan reales como la rama que raspaba la ventana de su cuarto, amanec\u00eda en un charco de or\u00edn.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verano transcurr\u00eda r\u00e1pidamente y para Pedro se volv\u00eda cada vez un poquito m\u00e1s f\u00e1cil dejar que el sue\u00f1o lo llevara a un mundo seguro donde \u00e9l era el rey y de calaveras no hab\u00eda ni la sombra. A veces, algunos ruidos lo despertaban, pero \u00e9l intentaba recurrir a la l\u00f3gica para encontrar las explicaciones m\u00e1s plausibles. Cuando o\u00eda vibrar la calamina del techo, un sonido parecido a una percusi\u00f3n de ollas, pensaba: \u201cDebe de ser el gato rojizo que he visto rondar por el jard\u00edn\u201d o sino \u201cDeben de ser las hojas marchitas que se descuelgan del \u00e1rbol\u201d. Y luego se volteaba por el otro lado y se volv\u00eda a dormir. Aunque una segunda voz, a la que intentaba sofocar, le suger\u00eda que los gatos son silenciosos al andar y las hojas no hacen ruido al caer. Estaba empezando a creer que todas esas historias de fantasmas con las que los lugare\u00f1os amaban entretenerse no eran m\u00e1s que leyendas, cuando algo que sucedi\u00f3 le hizo cambiar de idea para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era una noche clara y estrellada, el brillo de la luna llena esclarec\u00eda el interior de la casa y un silencio sepulcral envolv\u00eda todo el pueblo. Toda la familia dorm\u00eda pl\u00e1cidamente cuando Leslie empez\u00f3 a ladrar y a gru\u00f1ir en el jard\u00edn. Fueron un par de minutos, suficientes para despertar al pobre Pedro que se sent\u00f3 de golpe con el coraz\u00f3n a mil por hora. Esper\u00f3 que los abuelos se levantaran para investigar lo que ocurr\u00eda, pero no escuch\u00f3 ninguna voz despierta. \u00c9l, por otro lado, no ten\u00eda ninguna intenci\u00f3n de dejar su cama reconfortante y menos de salir de su cuarto para enfrentarse a qui\u00e9n sabe qu\u00e9 aterradora sorpresa. Entonces lo que hizo fue voltearse boca abajo y taparse la cabeza con la almohada. Estuvo esperando unos momentos, pero como no ocurr\u00eda nada y la perrita no volvi\u00f3 a ladrar, nuevamente se durmi\u00f3. Sin embargo, lo m\u00e1s escalofriante sucedi\u00f3 el d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue la abuela quien lo despert\u00f3, esta vez no con el olor del pan reci\u00e9n horneado sino con un grito que reson\u00f3 por todo el vecindario. Pedro, sin ni siquiera ponerse las chancletas, sali\u00f3 corriendo. Los abuelos estaban parados en el pasillo, blancos como ectoplasmas. La puerta del ingreso estaba abierta y en el suelo encerado destacaban unas huellas de zapatos. La abuela siempre manten\u00eda el piso inmaculado y no hab\u00eda duda de que fueran huellas frescas. Llegaban hasta el altar y luego desvanec\u00edan. Pero lo m\u00e1s aterrador era un cuchillo, que nunca hab\u00edan visto, tirado en el piso y salpicado por varias manchas rojas que parec\u00edan sangre. No hab\u00eda nadie m\u00e1s en la casa. Los objetos de valor segu\u00edan en su lugar, los ahorros estaban a salvo en una lata del caf\u00e9 de la alacena y las joyas de la boda de la abuela no se hab\u00edan movido del caj\u00f3n de la lencer\u00eda. Lo m\u00e1s extra\u00f1o era que Leslie no ladraba ni hab\u00eda ido a saludarlo como sol\u00eda hacerlo todas las ma\u00f1anas. Pedro quiso salir al jard\u00edn para ir en su b\u00fasqueda, pero los abuelos le cerraron el paso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pedro, \u00a1vete al cuarto! No hay nada que mirar ac\u00e1 \u2014le grit\u00f3 la abuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Pedro se encaprich\u00f3: \u2014\u00a1Quiero ver a Leslie! Debe de estar asustada, pobrecita\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Encima est\u00e1s descalzo\u2026 \u00a1es peligroso! Ap\u00farate, anda al cuarto y ponte tus chancletas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces Pedro obedeci\u00f3 y se fue a rega\u00f1adientes, quej\u00e1ndose porque siempre lo trataban como un ni\u00f1o peque\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los abuelos cerraron de un portazo la puerta principal, Pedro entendi\u00f3 que estaban guardando alg\u00fan secreto. R\u00e1pidamente se puso las chancletas y se qued\u00f3 quieto detr\u00e1s de la pared de su cuarto aguzando las orejas para descubrir lo que le estaban ocultando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Tienes que llev\u00e1rtela, no puede verla as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Ay, vieja\u2026 pero \u00bfc\u00f3mo ha podido suceder? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013Se ha querido vengar\u2026 ayer me olvid\u00e9 de prenderle la vela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedro, asustado, se asom\u00f3 por el umbral y mir\u00f3 la calavera. Extra\u00f1amente, le pareci\u00f3 que ostentara el mismo gui\u00f1o diab\u00f3lico que le ve\u00eda de noche, cuando la flama de la vela deformaba sus facciones y su apariencia destilaba una siniestra voluntad. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro no cre\u00eda ser un ni\u00f1o miedoso. O, por lo menos, no mucho m\u00e1s que cualquier ni\u00f1o de nueve a\u00f1os. Habr\u00eda retado a cualquier otro en su lugar a dormir profundamente con una calavera humana a tan solo unos pasos de distancia. La calavera era la guardiana de la casa de los abuelos, los restos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":560,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[202,207,204,203,206,170,205],"class_list":["post-559","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-historias","tag-abuelos","tag-calavera","tag-fantasmas","tag-leyendas","tag-miedo","tag-nino","tag-terror"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/vidasenprosa.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/creepy-1867707_1920.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/paMSNS-91","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=559"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/559\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":562,"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/559\/revisions\/562"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/560"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=559"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=559"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}