{"id":543,"date":"2020-10-14T16:23:58","date_gmt":"2020-10-14T21:23:58","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=543"},"modified":"2020-12-10T17:07:34","modified_gmt":"2020-12-10T22:07:34","slug":"mi-hija-soy-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/mi-hija-soy-yo\/","title":{"rendered":"Mi hija soy yo"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Al d\u00eda trece me levant\u00e9 de la cama, abr\u00ed las persianas y luego las ventanas. Como una bofetada en pleno rostro, una r\u00e1faga de viento me golpe\u00f3 haci\u00e9ndome lagrimar los ojos. A pesar de m\u00ed misma, me record\u00f3 que mi cuerpo segu\u00eda demasiado vivo. Pese a que me negara a darle cabida, me atacaba con las terribles punzadas del hambre. Sent\u00eda c\u00f3mo se estrujaba mi est\u00f3mago y un ardor que se expand\u00eda por mi abdomen. Cuando me daba fr\u00edo, no me tapaba y me dorm\u00eda con el sonido de mis dientes que entrechocaban como piedras arrolladas por la corriente. Casi nunca ten\u00eda calor, pues reclusa en esa habitaci\u00f3n casi no quemaba calor\u00edas. Luchaba contra las ganas de evacuar mis necesidades. Dejaba que mi vejiga se inflara hasta el borde y solo luego me lanzaba al retrete, vencida. Me sent\u00eda indignada. \u00bfPor qu\u00e9 sigues trabajando?, le preguntaba a mi cuerpo. \u00bfPor qu\u00e9 no te cansas y no te rindes de una vez para terminar con todo esto? Me pellizcaba el antebrazo, las piernas y lo reprend\u00eda furiosa. \u00bfPor qu\u00e9 a\u00fan sientes dolor? Has sobrevivido a un dolor sin nombre y te atreves a quejarte por tan poco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quer\u00eda que pasara hambre y sin estar satisfecha, le prohib\u00ed su vicio m\u00e1s irreducible, el que me hab\u00eda acechado durante tantos a\u00f1os como un sabueso pis\u00e1ndome los talones. Lo puse en ayunas de nicotina. No lo hice por m\u00ed ni por otros y tampoco por el recuerdo. Si lo hice, fue por venganza. Le quit\u00e9 su ox\u00edgeno. No quer\u00eda estar mejor, no quer\u00eda estar bien, solo quer\u00eda castigarlo por su ingenuidad, por creer que pod\u00eda seguir andando por ah\u00ed como si nada, que a\u00fan pod\u00eda existir una vida. La rabia hab\u00eda logrado lo que las promesas nunca hab\u00edan podido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces Roberto me llevaba un poco de caldo, se quedaba conmigo para cerciorarse de que tomara unos sorbos. Luego de dos cucharadas, me dejaba al fin sola. La sopa terminaba por el desag\u00fce del inodoro, as\u00ed como los sedantes. Lo \u00faltimo que necesitaba era una droga que reanimara mi cuerpo con falsas esperanzas. Que lo ilusionara de que al fin le dar\u00eda un descanso. La m\u00eda era una guerra hasta las \u00faltimas consecuencias y no ten\u00eda la intenci\u00f3n de darle tiempo para que retomara el aliento. Tambi\u00e9n renunci\u00e9 a cualquier expresi\u00f3n de cari\u00f1o, a cualquier caricia que apuntara a levantarme el \u00e1nimo, a ponerme de pie. Al calor de cualquier cuerpo que me recordara que en mis venas corr\u00eda sangre caliente. Que los vivos tienen que estar entre los vivos y que la vida es al\u00e9rgica al fr\u00edo de la muerte. No pod\u00eda, no quer\u00eda recordar. Yo estaba muerta y le ten\u00eda alergia a la vida. Me puse en ayunas de amor. El amor se me hab\u00eda secado. Hab\u00eda terminado en el fondo de un caj\u00f3n y no quer\u00eda resucitarlo. Resucitar a \u00e9l sin ella. Jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego lleg\u00f3 el d\u00eda trece. Me levant\u00e9 de la cama, abr\u00ed las persianas y luego las ventanas. Como una bofetada en pleno rostro, una r\u00e1faga de viento me golpe\u00f3 haci\u00e9ndome lagrimar los ojos. A pesar de m\u00ed misma, me record\u00f3 que mi cuerpo segu\u00eda demasiado vivo. Pero estaba bien, porque a\u00fan lo necesitaba. Me faltaba algo m\u00e1s por hacer. Hab\u00eda tenido la raz\u00f3n en no perecer. La guerra no hab\u00eda terminado, pero ten\u00eda que tomarme una pausa. Esa ma\u00f1ana hab\u00eda despertado con su rostro deslizado sobre mis ojos como una cortina. Hab\u00eda so\u00f1ado que est\u00e1bamos en la India y revolote\u00e1bamos dentro de saris muy vistosos. Y bail\u00e1bamos, \u00a1c\u00f3mo bail\u00e1bamos! Nos re\u00edamos, \u00a1c\u00f3mo nos re\u00edamos! Me acord\u00e9 de algunas conversaciones nuestras. Cuando me alentaba a romper la cuerda ra\u00edda que me forzaba a caminar en c\u00edrculo. Lo que fuera capaz o lo que no fuera capaz de hacer, cre\u00eda saberlo mejor que yo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez, una de las muchas en que estuve a punto de divorciar, le mencion\u00e9 la idea de un viaje que me hab\u00eda rozado la cabeza. Irme a la India, alejarme de todos, estar sola, pensar. Se entusiasm\u00f3 much\u00edsimo y quer\u00eda, a todas costas, que ese antojo que acababa de disparatar se volviera un verdadero proyecto. Cuando me di cuenta de que la consideraba una idea m\u00e1s sensata y realista de lo que yo pensaba, un miedo descontrolado se adue\u00f1\u00f3 de m\u00ed. Por cada objeci\u00f3n encontraba una soluci\u00f3n. Pero no hablo bien el ingl\u00e9s, no lograr\u00e9 que me comprendan. Ahora con el celular puedes traducir lo que dices en un segundo. Pero no tengo suficientes ahorros. Yo te ayudo, y si no alcanza le pediremos prestado a los abuelos. Pero no puedo dejar el trabajo. Puedes tomarte dos semanas de vacaciones, no pasa nada. Por cada \u201cpero\u201d ya ten\u00eda lista una respuesta. Hasta que se me agotaron todos los posibles impedimentos y llegu\u00e9 al \u201cpero\u201d conclusivo. Pero no puedo dejarlo. \u00bfNi siquiera por dos semanas? Ni siquiera por dos semanas. Entonces enmudeci\u00f3. Es in\u00fatil luchar contra los molinos de viento. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1os despu\u00e9s a\u00fan pensaba en eso, me dijo que le hubiese encantado que hiciera ese viaje. No para demostrarle a ella o a quien sea que pod\u00eda valerme por m\u00ed misma, que era capaz de juntar mis piezas por mi cuenta. Quer\u00eda que lo descubriera yo. Y as\u00ed habr\u00eda aprendido a correr libre, sin ataduras. Tem\u00eda que la muerte me hallara sin que supiera que, sola, pod\u00eda correr m\u00e1s veloz que el viento. C\u00f3mo me hubiera gustado que fuera cierto. Sin embargo, yo segu\u00eda viva y, por m\u00e1s que corriera, jam\u00e1s la habr\u00eda alcanzado. Su viaje hab\u00eda terminado y el m\u00edo estaba por empezar. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dej\u00e9 que el aire helado se esparciera por el cuarto, que lo depurara de los olores, las angustias, los temores que se hab\u00edan condensado ah\u00ed adentro y como un hongo hab\u00edan contaminado el piso, las paredes, mis pulmones. Dej\u00e9 que borraran los residuos de mi cautiverio. Yo era la carcelera y yo ten\u00eda que liberarme. Compr\u00e9 un pasaje de avi\u00f3n para ese mismo d\u00eda. Llen\u00e9 mi maleta de mano, met\u00ed adentro cuatro o cinco conjuntos. Un libro, una foto nuestra. No necesitaba m\u00e1s cosas. Termin\u00e9 con Roberto. Sab\u00eda que dos semanas no me alcanzar\u00edan. Mientras lo escuchaba arremeter y gritar fuerte que hab\u00eda perdido la raz\u00f3n, solo logr\u00e9 repetir que ten\u00eda que hacerlo por ella. Empez\u00f3 a aventar cuadros, floreros, ceniceros, contra la pared. Cada objeto sobre el que se fijaba su mirada enloquecida. Me pareci\u00f3 una escena innecesaria, delirante. Ya no era su esposa, no era ni una persona. Sin embargo, quer\u00eda mantenerme ah\u00ed, como los que nunca le cambian de lugar a los muebles. Segu\u00ed balbuceando: \u201cTengo que hacerlo por ella, por ella\u2026\u201d y sin hacer ruido cerr\u00e9 la puerta detr\u00e1s de m\u00ed. Luego tom\u00e9 un taxi hasta el aeropuerto y antes de subir al avi\u00f3n bot\u00e9 la tarjeta SIM del celular en el basurero del ba\u00f1o, junto a tampones sucios y a toallitas h\u00famedas. Ten\u00eda ocho llamadas perdidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando llegu\u00e9 a Mumbai, todos mis sentidos fueron asaltados. Mis ojos, que casi no hab\u00edan visto la luz del sol desde el sepelio. No s\u00e9 porqu\u00e9 ese d\u00eda el cielo se re\u00eda. Pero tambi\u00e9n mi o\u00eddo, mi olfato. Adonde me volteara, hab\u00eda voces, bocinas y mugidos que se superpon\u00edan. Todos parec\u00edan a sus anchas en medio de ese alboroto ensordecedor. Los ruidos no les molestaban y para comunicar gritaban m\u00e1s fuerte, como suelen hacer en las fiestas cuando la m\u00fasica de fondo es muy alta. Un olor intenso a especias, aceite de fre\u00edr y esti\u00e9rcol se meti\u00f3 por la ventana del auto en marcha y me agredi\u00f3 las fosas caus\u00e1ndome mareo. Por suerte no llevaba nada en el est\u00f3mago. Luego me pareci\u00f3 reconocer un agradable olor a jengibre, cre\u00ed que estaba degustando uno de aquellos t\u00e9s aromatizados, casi lo sent\u00ed deslizarse por mi paladar. La gente atestaba las veredas, pero tambi\u00e9n las carreteras en donde transitaban los carros, las motos y los rickshaws. Vendedores ambulantes, mendigos, ni\u00f1os que se lanzaban entre los veh\u00edculos gan\u00e1ndose los reproches de los conductores. Aunque lo que m\u00e1s hechizaba mi mirada eran las mujeres que vest\u00edan saris coloridos y me recordaban a hermosas odaliscas. Se desbordaban por las calles como riachuelos de colores. Algunas re\u00edan, otras gritaban. Ninguna deseaba pasar inadvertida. Ninguna estaba de luto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasando delante de una vitrina que expon\u00eda maniqu\u00eds vestidos con saris, le ped\u00ed al chofer que se estacionara. Compr\u00e9 dos saris, uno azul y uno amarillo, con mi tarjeta de cr\u00e9dito. Todav\u00eda no hab\u00eda cambiado mi dinero a rupias. El azul me lo puse de inmediato, era el que llevaba puesto en mi sue\u00f1o. Creo que me asentaba, la vendedora me mir\u00f3 y sonri\u00f3 complacida. Luego exclam\u00f3: \u201c<em>Beautiful! Beautiful!<\/em>\u201d. Quiz\u00e1s estuviese m\u00e1s alegre por la ganancia que acababa de recaudar. El chofer segu\u00eda esper\u00e1ndome. No le hab\u00eda pagado y no hab\u00eda forma de que me abandonara ah\u00ed. Sub\u00ed al auto y vi sus dientes picados que me sonre\u00edan desde el retrovisor. \u00c9l tambi\u00e9n me dijo: \u201c<em>Beautiful woman!<\/em>\u201d. Ya le hab\u00eda avisado de que no hablaba bien el ingl\u00e9s, pero intuy\u00f3 que esas palabras, pese a mi vocabulario rudimentario, no pod\u00eda ignorarlas. Luego vio la bolsa transparente con el sari amarillo y me dijo: \u201c<em>I love yellow, beautiful colour<\/em>\u201d. Sab\u00eda que era probable que entendiera incluso esas palabras. Contest\u00e9 con la \u00fanica palabra que me interesaba, en cualquier lengua: \u201c<em>My daughter<\/em>\u201d. Entonces el hombre asinti\u00f3 y dej\u00f3 de hablar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me llev\u00f3 a un hostal para turistas. Uno que hab\u00eda encontrado por Google poco antes del embarque. Se notaba que era para turistas. Hab\u00edan acentuado las decoraciones \u00e9tnicas. Abundaban las estatuas de Shiva y Visn\u00fa, pero tambi\u00e9n de Buda: de piedra o madera tallada o doradas. Para cualquiera que tuviera alguna noci\u00f3n de religiones, aquel pante\u00f3n de divinidades resultaba extra\u00f1o e inveros\u00edmil. Aunque eso era lo que la mayor\u00eda de los occidentales buscaban en la India, un revoltijo ex\u00f3tico que los ayudara a sentirse unos imp\u00e1vidos aventureros a la vuelta del mundo. Eleg\u00ed una habitaci\u00f3n privada; costaba menos y no hab\u00eda ido hasta ah\u00ed en b\u00fasqueda de nuevas amistades. \u00bfPor qu\u00e9 estaba ah\u00ed? A veces se me hac\u00eda dif\u00edcil recordarlo. Estaba ah\u00ed por ella. Pero ella ah\u00ed no estaba. \u00bfD\u00f3nde estaba?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda como otros en el que me hund\u00eda en las dulces y traicioneras aguas del pasado, me acord\u00e9 de un deseo que me contaba cuando era ni\u00f1a. Hubiera querido que todas las personas que amaba durmieran en un mismo cuarto para poder saltar de una cama a otra y desearles las buenas noches a todos. Dijo que de esa forma hubiera podido dormirse tranquila, sin cargas en el coraz\u00f3n, sabiendo que todos estaban a su lado y que nada malo pod\u00eda ocurrir. Obviamente le hubiera gustado ver ah\u00ed a sus padres, pero tambi\u00e9n a sus abuelos, a sus t\u00edos, a sus primos. Entonces habr\u00eda descansado pl\u00e1cidamente, nunca m\u00e1s habr\u00eda tenido pesadillas. Todos estar\u00edan a salvo en un lugar donde la realidad no podr\u00eda atraparlos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez ese sue\u00f1o lo estaba realizando en ese momento. El sue\u00f1o de no separarse nunca de sus seres queridos. Tal vez morir significaba reencarnarse en los seres m\u00e1s amados y ese mismo era el para\u00edso. Ya no ser divididos por la f\u00edsica corp\u00f3rea que nos obliga a renunciar a la presencia contigua de nuestros afectos. Liberarse de los l\u00edmites, superar el eterno e infeliz dilema de la geometr\u00eda cartesiana. No sentirse nunca m\u00e1s solos, nunca m\u00e1s puntos aislados sobre un mapa infinito. Estar juntos para siempre. Mi hija se hab\u00eda reencarnado en m\u00ed; yo era mi hija. Decid\u00ed creerlo. Si hab\u00eda incluso una remota posibilidad de que fuera cierto, ten\u00eda que preservarla, no pod\u00eda dejarla morir una segunda vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me qued\u00e9 en India por cinco meses. Viaj\u00e9 a lo largo y ancho del pa\u00eds. Los paisajes, las ruinas, los templos, los mercados, los encuentros con joviales desconocidos\u2026 no quise perderme nada. Y frente a las puestas de sol a orillas del Ganges o escuchando el canto m\u00edstico de una procesi\u00f3n, dejaba que la belleza me inundara el alma para que ella la respirara. Me sent\u00ed en paz como tal vez nunca lo hab\u00eda estado. Y al final descubr\u00ed lo que ella siempre hab\u00eda tratado de decirme. Pod\u00eda valerme por m\u00ed misma, por m\u00e1s que no estar\u00eda sola nunca. Mi viaje ten\u00eda que continuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al d\u00eda trece me levant\u00e9 de la cama, abr\u00ed las persianas y luego las ventanas. Como una bofetada en pleno rostro, una r\u00e1faga de viento me golpe\u00f3 haci\u00e9ndome lagrimar los ojos. A pesar de m\u00ed misma, me record\u00f3 que mi cuerpo segu\u00eda demasiado vivo. 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