{"id":533,"date":"2020-08-31T15:44:27","date_gmt":"2020-08-31T20:44:27","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=533"},"modified":"2020-12-10T17:04:40","modified_gmt":"2020-12-10T22:04:40","slug":"una-rosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/una-rosa\/","title":{"rendered":"Una rosa"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Hall\u00e1banse el mar, el cielo con matices ocre como en un dibujo de acuarelas y un lecho de pasto suave donde poder echarse, enlazarse, darse besos y caricias. Pronto el parque del malec\u00f3n se llenar\u00eda de parejitas deseando admirar el paisaje que otros d\u00edas del a\u00f1o tal vez habr\u00edan ignorado o mirado distra\u00eddamente. Pero no ese d\u00eda. Ese d\u00eda, el mar que parec\u00eda una larga s\u00e1bana azul sacudida con vigor, danzaba para ellos. El sol pintaba el lienzo del cielo para ellos. Y el pasto aromatizaba el viento de verde para ellos. Era el d\u00eda de San Valent\u00edn. Todos los elementos de la naturaleza en aquel lugar parec\u00edan acoplarse para crear el cuadro ideal del amor, celebrado por parejas reci\u00e9n unidas o resistentes al tiempo y a su paso devastador. La inmensidad del oc\u00e9ano, la belleza del cielo, reflejaban su paisaje interior. Las parejas iban ah\u00ed, en realidad, para contemplar lo que llevaban en el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">A esa escena tan rom\u00e1ntica le faltaba, sin embargo, un peque\u00f1o toque final y dos j\u00f3venes de esos lares se hab\u00edan encargado de culminarla. Sonia y Renzo se parec\u00edan a las m\u00faltiples parejas que segu\u00edan llegando y llenando el parque, recost\u00e1ndose contra los troncos de los \u00e1rboles o acomod\u00e1ndose sobre mantas de cuadros. Pero ellos no se encontraban ah\u00ed por placer sino obligados por la necesidad. Vend\u00edan rosas rojas y sab\u00edan que aquel era un punto estrat\u00e9gico en donde los clientes no escasear\u00edan. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la belleza si no estuviese lo ef\u00edmero para recordarnos que la apreciemos en cada instante? Era este el mensaje de las rosas que vend\u00edan por cincuenta centavos la unidad. En realidad, Renzo y Sonia vend\u00edan de todo: dulces, palos de <em>selfies<\/em>, arepas, chicles y cigarrillos. Se las arreglaban como pod\u00edan. Pero, aquel d\u00eda, las rosas por s\u00ed solas bastar\u00edan y exponer los dem\u00e1s productos habr\u00eda sido de mal gusto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Llegaron faltando un par de horas para el atardecer. Era el momento que habr\u00eda congregado m\u00e1s visitantes. La principal atracci\u00f3n por la que los enamorados hab\u00edan elegido aquella ubicaci\u00f3n. Sonia, muy elegante, serpenteaba con la cesta de rosas entre las parejas. Parec\u00eda la encarnaci\u00f3n de la primavera, una versi\u00f3n menos solemne y m\u00e1s moderna. Renzo hac\u00eda lo mismo, con un par de rosas entre los dedos. Si bien se hab\u00edan dividido, segu\u00edan busc\u00e1ndose con la mirada y a veces se sonre\u00edan t\u00edmidamente. Ten\u00edan que pensar en el negocio, pero no pod\u00edan evitar sentirse sugestionados por aquella especial atm\u00f3sfera, saturada de susurros, risitas, y silencios que pod\u00edan leerse como partituras. Varias parejas se hab\u00edan acampado y hab\u00edan adornado sus mesas improvisadas con globos en forma de coraz\u00f3n y luces blancas. Estaban repletas de manjares preparados por ellos o por las manos de chefs experimentados y tampoco faltaban las copas colmas de vinos finos o espumantes. Cuando las entrechocaban mir\u00e1ndose fijo a los ojos desped\u00edan un sonido cristalino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Las rosas se vend\u00edan f\u00e1cilmente y la cesta de mimbre quedar\u00eda vac\u00eda antes de lo planeado. Renzo cre\u00eda que el m\u00e9rito era sobre todo de Sonia, de c\u00f3mo lograba infiltrarse en la intimidad de los enamorados sin perturbarla, sin que su presencia los interrumpiese. No parec\u00eda una intrusa, sino un hada generosa que se aparec\u00eda con el fin de bendecir su v\u00ednculo amoroso y, por tal raz\u00f3n, estaban dispuestos a regalarle su atenci\u00f3n durante unos segundos, a aceptar con garbo su flor. Hab\u00eda observado su forma de acercarse a ellos, delicadamente y con sumo respeto. Atinaba a hablarles solo si los amantes le daban alguna se\u00f1al que ella le\u00eda en sus rostros. Al contrario, \u00e9l se sent\u00eda torpe y cada vez que por el temor de estorbarlos se les acercaba sigilosamente, obten\u00eda el efecto opuesto. Las parejas se sobresaltaban y se miraban con miedo. Algunas, ten\u00edan el reflejo de coger sus bolsos y objetos de valor para asegurarlos. \u00c9l entonces se avergonzaba y se sonrojaba hasta la punta de las orejas. Pero, con el rabillo del ojo, notaba que Sonia disfrutaba divertida aquella escena y se consolaba pensando que, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, a\u00fan pod\u00eda hacerla re\u00edr. No logr\u00f3 vender ni la mitad de las rosas de Sonia. Algunos se las compraron por l\u00e1stima, mientras que otros eligieron no capitular para vengarse del susto gratuito que les hab\u00eda infligido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Sonia lo alcanz\u00f3, rotando el mango de la cesta alrededor de su antebrazo como si fuera un hula-hula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-Mira, \u00a1lo vend\u00ed todo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Renzo se quit\u00f3 el gorrito y la reverenci\u00f3 graciosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-\u00a1Bravo! Justo a tiempo para mirar la puesta de sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Sonia agradeci\u00f3, oscilando su largo cabello negro como un p\u00e9ndulo y fingiendo creerse una actriz dram\u00e1tica. Luego baj\u00f3 la mirada y not\u00f3 la rosa que Renzo todav\u00eda apretaba en su mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-Oye, a\u00fan te queda una rosa por vender\u2026-le dijo confundida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-No, esta no est\u00e1 a la venta. La guard\u00e9 para ti -contest\u00f3, y se la entreg\u00f3 mir\u00e1ndola como siempre hac\u00eda cuando de pronto se volv\u00eda el centro de todo su universo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Sonia la tom\u00f3, introdujo su nariz y la olfate\u00f3, reconoci\u00e9ndola como suya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Luego Renzo la anim\u00f3: -Hay que sentarnos. Al fin y al cabo, tambi\u00e9n es nuestro d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Se sentaron en el pasto, colocaron las mochilas a sus pies y se acurrucaron. El sol, rojo como una naranja, estaba a punto de acostarse debajo de la s\u00e1bana del mar. Pronto habr\u00eda desaparecido y solo quedar\u00edan sus reverberaciones a incendiar el cielo, convirtiendo las nubes en lenguas de fuego. Renzo desliz\u00f3 su mano por las caderas de Sonia y apoy\u00f3 su cabeza encima de su oscura melena. Ochos meses hab\u00edan transcurrido desde que hab\u00edan dejado su tierra para ir en b\u00fasqueda del futuro que juntos hab\u00edan imaginado, cansados de esperarlo con los brazos cruzados. Hab\u00eda sido su idea y Sonia, como siempre, lo hab\u00eda apoyado. Incluso si esa vez implicaba cambiar su vida por completo, renunciar a sus m\u00e1s firmes referencias, saltar dentro de las fauces del mism\u00edsimo miedo. Ahora se preguntaba si acaso no hab\u00eda cometido un error. <br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Podr\u00eda ser peor, pens\u00f3. Hubiera podido llover. No habr\u00edamos vendido ni una rosa y nos habr\u00edamos perdido esta vista maravillosa. Por mientras, Sonia espiaba el contorno de una vela desplegada en el horizonte y, por un momento, volvi\u00f3 a casa con la mente. Luego se volte\u00f3 a mirarlo y vio sus largas pesta\u00f1as negras proyectar una sombra oval debajo de sus ojos absortos. Podr\u00eda ser peor, pens\u00f3. Me hubiera podido quedar all\u00e1, sola. Con todos los dem\u00e1s, pero sin \u00e9l y por lo tanto sola. Pegada al tel\u00e9fono esperando sus llamadas cada vez m\u00e1s espor\u00e1dicas. Hasta que al final me habr\u00eda olvidado. Sonia se escabull\u00f3 del abrazo de Renzo y abri\u00f3 el cierre de su mochila. Luego sac\u00f3 dos arepas con carne mechada, envueltas en papel platino, y le ofreci\u00f3 una a su novio. Era la favorita de Renzo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">&nbsp;-Yo tampoco me he olvidado. \u00bfQu\u00e9 cre\u00edas? -le dijo con dulzura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Renzo se emocion\u00f3, recordaba c\u00f3mo les encantaba hacer picnics y las pocas ocasiones que hab\u00edan tenido desde que hab\u00edan llegado a esa ciudad, donde las carreteras eran su principal lugar de trabajo. Comieron sus arepas en silencio, cada uno sumido en pensamientos agridulces.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Estaba oscureciendo, el cielo se hab\u00eda vuelto morado y solo quedaba una fina y obstinada raya dorada que lo separaba del mar por algunos breves segundos. En el ambiente circundante, los enamorados conclu\u00edan sus sesiones fotogr\u00e1ficas y guardaban sus <em>smartphones<\/em> en los bolsillos. Estaba empezando a soplar un poco de brisa y pronto sus polos de algod\u00f3n habr\u00edan resultado insuficientes para abrigarlos del viento cortante. Sonia y Renzo se pararon de pie, limpiaron su jeanes de la tierra y de las hojas y cogieron sus mochilas. De repente, un se\u00f1or en terno y con gotas de sudor que se le escurr\u00edan por las sienes cruz\u00f3 el parque y los llam\u00f3, jadeante. Estaba regresando del trabajo y hab\u00eda olvidado comprarle un regalo a su esposa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">&#8211; Chicos, disculpen. \u00bfUstedes venden rosas? Me han dicho que los encontrar\u00eda por aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-Lo siento, amigo. Ya no nos quedan -contest\u00f3 Renzo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Renzo jal\u00f3 a Sonia de un brazo y ya iban a marcharse cuando el se\u00f1or de lentes empa\u00f1ados insisti\u00f3 de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">&#8211; Pero la se\u00f1orita tiene una\u2026 Por favor, la pagar\u00e9 diez veces m\u00e1s de lo que vale -les dijo dirigi\u00e9ndoles una mirada desesperada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Renzo, una vez m\u00e1s, se aprest\u00f3 a declinar la propuesta. Ya ten\u00eda la lengua entre los dientes cuando Sonia lo detuvo con una mano para tomar la palabra.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-No se preocupe, se\u00f1or. Tome su rosa y muchas felicidades para usted y su mujer. \u00a1Feliz San Valent\u00edn!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">El se\u00f1or pag\u00f3 el monto pactado, gast\u00f3 varias palabras de agradecimiento y finalmente se alej\u00f3 contento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">Primero Renzo se entristeci\u00f3 y luego, sombr\u00edo, apret\u00f3 los pu\u00f1os. Odiaba a Sonia, pero aun m\u00e1s se odiaba a s\u00ed mismo. Entonces Sonia, con paciencia, le abri\u00f3 una mano, un dedo a la vez, luego la bes\u00f3 y la enred\u00f3 con la suya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-Vamos -le dijo y sonri\u00f3 para tranquilizarlo. Renzo relaj\u00f3 los m\u00fasculos de los brazos y del rostro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">-Est\u00e1 bien, vamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#211f1f\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hall\u00e1banse el mar, el cielo con matices ocre como en un dibujo de acuarelas y un lecho de pasto suave donde poder echarse, enlazarse, darse besos y caricias. Pronto el parque del malec\u00f3n se llenar\u00eda de parejitas deseando admirar el paisaje que otros d\u00edas del a\u00f1o tal vez habr\u00edan ignorado o mirado distra\u00eddamente. 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