{"id":496,"date":"2020-05-29T16:39:30","date_gmt":"2020-05-29T21:39:30","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=496"},"modified":"2020-05-29T16:39:34","modified_gmt":"2020-05-29T21:39:34","slug":"no-me-faltara-el-aliento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/no-me-faltara-el-aliento\/","title":{"rendered":"No me faltar\u00e1 el aliento"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Desde el d\u00eda en que llegu\u00e9 al mundo, la vida se me revel\u00f3 en su esencia m\u00e1s brutal. No me mostr\u00f3 su faceta tierna ni me arrull\u00f3 con dulces ilusiones, sino que me anunci\u00f3 sin tantos pre\u00e1mbulos que, para sobrevivir, habr\u00eda tenido que luchar. Fui acogido como un corredor m\u00e1s en una gran carrera de obst\u00e1culos que solamente aquel con el aliento suficiente tendr\u00eda alguna chance de ganar. Corre, corre si quieres seguir viviendo, me orden\u00f3. Y eso fue lo que hice desde el principio. Tal vez fue por tal raz\u00f3n que no esper\u00e9 a que mi madre me arrojara a la vida, sino que yo mismo me abr\u00ed camino hacia el espacio exterior para as\u00ed poder dar pasos m\u00e1s largos y avanzar m\u00e1s r\u00e1pido hacia la meta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Con mucha prisa, nac\u00ed un dos de junio a las seis de la ma\u00f1ana. Mi madre solo ten\u00eda siete meses de embarazo y, como es compresible, mis repentinas ganas de conocerla le crearon no pocas incomodidades. Para empezar, no le hab\u00edan avisado a la partera del pueblo y la casa donde viv\u00eda se encontraba del lado opuesto de la aldea. Fue Jaimito, un vecinito cuya habilidad para atrapar liebres con sus propias manos lo hab\u00eda vuelto famoso, quien corri\u00f3 a llamarla, pues \u00e9ramos tan pobres que no ten\u00edamos ni tel\u00e9fono. Aun as\u00ed, cuando la partera apareci\u00f3 en el umbral del cuarto donde mi madre yac\u00eda, todav\u00eda con el camis\u00f3n de dormir puesto por lo que no hab\u00eda tenido tiempo de cambiarse, yo ya casi llevaba mitad de la cabeza afuera. Sin embargo, s\u00e9 que en este momento no estar\u00eda aqu\u00ed sentado, escribiendo estas memorias, sin su intervenci\u00f3n de aquel d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"> Se trataba de un parto de alto riesgo y yo era tan menudo que, si no hubiesen estado sus manos expertas gui\u00e1ndome hacia la salida, leves o firmes seg\u00fan la necesidad, habr\u00eda sufrido da\u00f1os irreparables. Felizmente sal\u00ed a los pocos minutos sin ning\u00fan rasgu\u00f1o; era el ni\u00f1o sietemesino m\u00e1s sano del mundo y la partera se sorprendi\u00f3 de la fuerza con la que me hab\u00eda aferrado a la vida desde tan pronto, sin conocer nada de ella ni de las decepciones que me habr\u00eda llevado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2014Su hijito es un gran luchador, se\u00f1ora \u2014le dijo a mi madre, un segundo antes de entregarme a ella para que viera que hab\u00eda dado a luz un ni\u00f1o rebosante de salud, a pesar de todas las particularidades del caso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2014Es tan peque\u00f1o\u2026 \u00bfEst\u00e1 segura de que estar\u00e1 bien?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Desafortunadamente, la partera no lo estaba. Le explic\u00f3 que a\u00fan no me encontraba a salvo, que durante las primeras semanas mi estado f\u00edsico seguir\u00eda sumamente delicado y cab\u00eda la posibilidad de que se presentaran complicaciones cardiacas o respiratorias. Mis pulmones y mi coraz\u00f3n eran todav\u00eda muy fr\u00e1giles y necesitaban un tiempo m\u00e1s para terminar de desarrollarse plenamente. Le dijo adem\u00e1s que la temperatura de mi cuerpo no estaba todav\u00eda adaptada al clima exterior y que tendr\u00eda que apa\u00f1\u00e1rsela para que no pasara fr\u00edo. Si mi temperatura bajaba demasiado, podr\u00eda no volver a despertar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Est\u00e1 de m\u00e1s decir que en aquella \u00e9poca no exist\u00edan incubadoras, ni en la ciudad m\u00e1s cercana, a una hora de camino, y menos en mi pueblo de apenas dos mil habitantes. Quiz\u00e1s en la capital ya tuviesen acceso a esa novedosa tecnolog\u00eda, pero yo solo habr\u00eda podido contar con mis fuerzas y el amor incondicional de mi madre. Acababa de superar mi primer gran obst\u00e1culo, pero ya se divisaban otros m\u00e1s al horizonte. La lucha solo acababa de empezar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Desde un inicio, result\u00f3 evidente que la cuna que hab\u00eda pertenecido a mi hermano mayor H\u00e9ctor no se adecuaba a mi singular condici\u00f3n ni a mis irrisorias proporciones. Mi madre tem\u00eda que, recost\u00e1ndome ah\u00ed, me hundiera entre las frazadas como una moneda al fondo del mar y que me asfixiara. Por otro lado, si de noche me colocaba al medio de ella y mi padre, el m\u00e1s distra\u00eddo movimiento en su estado inconsciente habr\u00eda podido matarme. Entonces emple\u00f3 un recurso que hasta ese momento hab\u00eda ignorado poseer o que quiz\u00e1 fuera un don que mi nacimiento hab\u00eda tra\u00eddo consigo. Se puso extremadamente creativa; cogi\u00f3 una caja de zapatos y la transform\u00f3 en una cuna en miniatura. S\u00ed se\u00f1ores, mi primera cama m\u00e1s parec\u00eda la guarida de un sapo o de un roedor, pero cumpli\u00f3 estupendamente su funci\u00f3n. Arropado en su interior, sobreviv\u00ed hasta que pasara lo que quedaba del invierno. Bueno, gracias a la caja de zapatos y a un m\u00e9todo que mi madre misma ide\u00f3 para brindarme calor en las horas m\u00e1s fr\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuando se percataba de que mis labios empezaban a te\u00f1irse de morado y mis mejillas a tornarse exang\u00fces, cog\u00eda mi delgado cuerpecito entre sus palmas y me acomodaba debajo de su brazo, como si estuviese midi\u00e9ndose la fiebre con un term\u00f3metro. En realidad, me estaba cuidando, tal como una mam\u00e1 gallina que protege su polluelo de las intemperies, resguard\u00e1ndolo bajo su ala. Cuando por fin recobraba mi natural colorido rosadito, de nuevo me pon\u00eda en la cuna que ella misma me hab\u00eda fabricado, y debajo de mi frazada me dejaba descansar como un pan reci\u00e9n salido del horno. Mam\u00e1 sigui\u00f3 implementando estas escrupulosas medidas durante mis primeras seis semanas de vida, hasta que la partera le comunic\u00f3 que por fin me encontraba fuera de peligro. Mi segunda batalla tambi\u00e9n estaba ganada y hubiera tenido que empezar un periodo de paz para los cuatro, en el que por fin pod\u00edamos dedicarnos a fortalecer nuestra uni\u00f3n familiar y a ser felices. Lamentablemente, uno de los integrantes desisti\u00f3 de tal proyecto y decidi\u00f3 apartarse de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Seg\u00fan lo que mi madre me ha contado, mi padre solo lleg\u00f3 a cargarme un par de veces, antes de su improvisa partida. No creo que se refiriera a un aproximado, pues estaba muy segura de que solo fueran dos las ocasiones y era capaz de describirme ambas escenas con lujo de detalles, recordando el color del cielo, c\u00f3mo andaban vestidos y en qu\u00e9 estaban atareados. Normalmente, cuando le ped\u00eda a mi padre cargarme, \u00e9l se rehusaba, aduciendo como motivaci\u00f3n que por el miedo a romperme no se atrev\u00eda. Me ve\u00eda tan peque\u00f1o que desconfiaba de su fuerza, dec\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Nunca llegamos a tener una verdadera relaci\u00f3n y m\u00e1s tarde me pregunt\u00e9 si la idea de abandonarnos hab\u00eda empezado a rondar por su cabeza mucho antes de que pasara a la acci\u00f3n, y por tal raz\u00f3n prefiri\u00f3 no establecer ning\u00fan v\u00ednculo conmigo, para que nada ni nadie interfiriera en sus planes. Aunque mi hip\u00f3tesis no deja de ser una elucubraci\u00f3n, pues su relaci\u00f3n con H\u00e9ctor, el hecho de que lo hubiese cargado mil veces sobre sus rodillas, no lo hab\u00eda detenido de huir lejos de nosotros. Ni tampoco el amor que juraba tenerle a mi madre, cada vez que se pon\u00eda en plan de resentida por una mirada p\u00edcara y prolongada hacia una mujer bonita que no fuera ella. As\u00ed que probablemente me estoy atribuyendo un poder m\u00e1s grande de la cuenta, y sea m\u00e1s probable que mi pap\u00e1 no me cargara por falta de inter\u00e9s y no por un exceso de cautela, ni mucho menos para tutelar sus sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Lo que s\u00ed ha llegado a mis o\u00eddos en la forma de an\u00e9cdota familiar cuya veracidad nunca podr\u00e9 comprobar, es que se deten\u00eda durante largos momentos mir\u00e1ndome en la cuna, para luego volver sus ojos al espejo que le devolv\u00eda su imagen. Intentaba cerciorarse de que nos pareci\u00e9ramos. Mi mam\u00e1 era una mujer muy piadosa y acostumbraba a ir a la iglesia, para rezar o confesar sus pecados, todos los d\u00edas de la semana a pesar de que lloviera a c\u00e1ntaros o soplara un viento apocal\u00edptico. Al parecer, a mi padre, quien estaba lejos de ser un temeroso de Dios, no le cuadraba esa fe tan trascendente que mi mam\u00e1 alegaba para alabar al Alt\u00edsimo con tanta frecuencia. \u00c9l era un hombre bastante terrenal y le resultaba m\u00e1s f\u00e1cil pensar que fuera guiada m\u00e1s que por el deseo de unirse espiritualmente a Dios, por el de unirse carnalmente con su ministro. Pero pensar mal de un sacerdote presupon\u00eda un nivel de malicia que incluso un hombre como mi padre, al que le sobraba la desfachatez, ten\u00eda verg\u00fcenza de mostrar abiertamente. As\u00ed que nunca present\u00f3 p\u00fablicas acusaciones, sino que se limitaba a buscar en mi rostro alg\u00fan indicio que respaldara sus temores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Para bien o para mal, nunca lo encontr\u00f3. Mi madre me cuenta que desde peque\u00f1o el parecido con mi padre era flagrante y fue creciendo cada vez m\u00e1s, hasta que se le volvi\u00f3 imposible verme a m\u00ed sin pensar en su fugitivo esposo. \u00c9ramos como dos gotas de agua, dec\u00eda. Lamentablemente, vali\u00f3 poco o nada. M\u00e1s me hubiera convenido ser el hijo del cura. De hecho, cuando me enter\u00e9 de la an\u00e9cdota, empec\u00e9 a fantasear sobre la posibilidad de que la hip\u00f3tesis de mi padre fuera cierta. Me emocionaba al tener que acompa\u00f1ar a mi madre a la misa dominguera y ansiaba el momento en que el cura me habr\u00eda llamado \u201chijo m\u00edo\u201d, creyendo leer en esa expresi\u00f3n un reconocimiento especial dirigido a mi persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Se fue de la casa sin mirar atr\u00e1s, mientras mi madre lo imploraba con los ojos desde la puerta, yo en sus brazos y H\u00e9ctor a sus pies, agarrado de su falda. Si algo la detuvo de gritarle \u201c\u00a1No te vayas!\u201d o \u201c\u00a1Ll\u00e9vanos contigo!\u201d no fue su orgullo de mujer herida, sino su voluntad de protegernos. Ignoraba qu\u00e9 tanto hab\u00edamos podido entender, mi hermano y yo, de esa escena desdichada y no quer\u00eda ser ella, a trav\u00e9s de sus s\u00faplicas, quien nos revelaba que algo dram\u00e1tico realmente estaba ocurriendo; que nos estaban abandonando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Mi pap\u00e1 era un forastero y de repente con la misma resoluci\u00f3n con la que un d\u00eda hab\u00eda decidido establecerse en nuestro pueblo, tan lejano de su tierra natal, tambi\u00e9n decidi\u00f3 que hab\u00eda llegado la hora de volver a su pa\u00eds. Por lo menos hasta que nuevamente el aburrimiento lo hubiese impulsado a emprender la ruta. Le gustaba ir en b\u00fasqueda de aventuras, acompa\u00f1ado de mujeres cada vez diferentes, aunque \u00e9l siguiera representando el \u00fanico papel de protagonista. Pero sus aventuras, tal como los cap\u00edtulos de una gran epopeya, siempre llegaban a un final y para reanudarlas no ten\u00eda m\u00e1s remedio que pasar la p\u00e1gina. Y as\u00ed era como empezaba un nuevo cap\u00edtulo sin remordimientos. Sin jam\u00e1s cuestionar su pasado, sino con la mirada fija hacia el futuro y a lo desconocido. Mi mam\u00e1 no lo entendi\u00f3 en un principio y gast\u00f3 muchos a\u00f1os de su juventud esperando vanamente su regreso. Por ese entonces muchas cosas hab\u00edan cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Nos dej\u00f3 hundidos en la miseria m\u00e1s absoluta. Si mientras estaba \u00e9l, llev\u00e1bamos una vida pobre pero digna, cuando se fue, llevando consigo nuestra \u00fanica fuente de ingreso, incluso perdimos lo poco que ten\u00edamos. El techo agujereado que nos cubr\u00eda las cabezas, la oveja que nos daba la lana y la leche. Mi mam\u00e1 estuvo a punto de perder su honor. El mundo siempre estuvo lleno de granujas que abandonan a sus esposas y especialmente en aquella \u00e9poca. Aun as\u00ed, las madres solteras se volv\u00edan el blanco favorito de todas las malas lenguas de la comunidad. Por injusto que parezca, el que se marchaba era librado de cualquiera acusaci\u00f3n, pero la que se quedaba ten\u00eda que cargar con la culpa del fracaso familiar y de haber privado a sus hijos de un padre. Aunque no fuera ella quien lo hab\u00eda echado, alguna falla hab\u00eda tenido que cometer para que su presencia se haya vuelto tan insufrible. Siempre se necesita de alg\u00fan culpable para que las consciencias puedan descansar tranquilas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Pasamos el hambre. Nadie quer\u00eda invitarnos ni un pu\u00f1ado de arroz o de harina. Si mi mam\u00e1 quer\u00eda volver a hacerse respetar, necesitaba de la protecci\u00f3n de una figura masculina. Por s\u00ed sola nada val\u00eda, pero con un hombre al lado podr\u00eda beneficiar, por extensi\u00f3n, del respeto que \u00e9l merec\u00eda en virtud de la posici\u00f3n dominante que la sociedad le atribu\u00eda. Su hermano, mi t\u00edo Federico, nos acogi\u00f3 en su casa. Le abri\u00f3 las puertas a la esposa abandonada junto a sus dos huerfanitos, pero su gesto no result\u00f3 tan desinteresado como parec\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Dej\u00f3 bien en claro que, si quer\u00edamos quedarnos, mi mam\u00e1 ten\u00eda que hacerse cargo de las labores dom\u00e9sticas, y se convirti\u00f3, para \u00e9l y su familia, en la sirvienta que nunca hab\u00edan tenido. Mi mam\u00e1, por otro lado, nos ense\u00f1\u00f3 que, aunque ah\u00ed vivi\u00e9ramos, ese no era nuestro hogar, y nos puso toda una serie de l\u00edmites que impidieron que nos sinti\u00e9ramos a nuestras anchas durante todo el tiempo que permanecimos. No pod\u00edamos tocar nada, ni coger nada de la alacena, incluso para tomar un vaso de agua ten\u00edamos que pedirle el permiso al t\u00edo Federico o a su esposa. No \u00e9ramos ni hu\u00e9spedes ni verdaderos familiares, m\u00e1s bien nos convertimos en parte de su propiedad. Y el t\u00edo, lejos de ocupar el espacio que nuestro padre hab\u00eda dejado vac\u00edo, nunca nos dio ni siquiera una caricia o un mimo, prefiriendo comunicarse por medio de gritos y palizas. Estoy seguro de que mi madre hubiese deseado recibir esos golpes en nuestro lugar, pero si se atrev\u00eda a desafiar la autoridad de mi t\u00edo, nos hubiera condenado a vivir en la calle pidiendo limosna. As\u00ed que nunca nos defendi\u00f3 frente a \u00e9l. Aunque, cuando \u00e9l se iba, siempre aparec\u00eda para brindarnos consuelo como nuestro \u00e1ngel protector.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Un d\u00eda el t\u00edo Federico me golpe\u00f3 con tanta rabia que casi perd\u00ed los sentidos. Habr\u00e9 tenido unos seis a\u00f1os. Era un ni\u00f1o muy vivaz y recuerdo que el t\u00edo nos hab\u00eda dado permiso para ir a jugar afuera con sus hijos, mis primos, libr\u00e1ndonos excepcionalmente de la obligaci\u00f3n de ayudar a mi madre con las vajillas. Me sent\u00ed tan feliz que me par\u00e9 de la mesa de golpe prepar\u00e1ndome a correr hacia la libertad. Lamentablemente al bajar de la silla jal\u00e9 el mantel sin darme cuenta. Platos y cubiertos se deslizaron al piso produciendo un chirrido que me hel\u00f3 la sangre, puesto que conoc\u00eda el destino que presagiaba. Me volte\u00e9 muy despacio y no tard\u00e9 en encontrarme con la mirada furiosa de mi t\u00edo. Nunca me pegaba frente a los dem\u00e1s. Me llevaba a un cuartito oscuro que usaban como almac\u00e9n para trastes y antig\u00fcedades. As\u00ed que cuando me dijo con un tono pausado y autoritario: \u201cAnda y esp\u00e9rame. Ya sabes lo que te toca\u201d, invert\u00ed mi ruta sin titubeos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Me dirig\u00ed al cuartito y aguard\u00e9 con el coraz\u00f3n que pulsaba en mi garganta. El t\u00edo Federico termin\u00f3 de descascarar y saborear su fruta sin apuros \u2014una manzana o una mandarina, \u00bfqui\u00e9n recuerda? \u2014y cada minuto que pasaba era para m\u00ed casi tan torturador como el castigo que todav\u00eda no empezaba. Pensaba en qu\u00e9 tipo de artefacto habr\u00eda utilizado esa vez para ense\u00f1arme a comportarme, como \u00e9l dec\u00eda. \u00bfUn palo de cocina? \u00bfSu correa? \u00bfUno de los vol\u00famenes con los que ense\u00f1aba a leer a sus alumnos? O quiz\u00e1 se habr\u00eda conformado con el furor de sus manos duras y pesadas. Las puniciones corporales estimulaban su creatividad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuando por fin me dio el alcance, recib\u00ed su aparici\u00f3n con alivio. Unos minutos m\u00e1s y todo habr\u00eda acabado. Una r\u00e1faga de golpes se abati\u00f3 sobre mi cabeza, a los que se a\u00f1adieron de pronto algunas patadas en el trasero. No ve\u00eda nada, mis ojos estaban demasiado apa\u00f1ados por las l\u00e1grimas que flu\u00edan sin parar y ya no pod\u00eda anticipar de qu\u00e9 lado llegar\u00edan los golpes. Simplemente los sent\u00eda encima m\u00edo como si me encontrara a la merced de un ser sobrenatural e incontrolable. Cuando al fin se hubo desquitado lo suficiente, me orden\u00f3 que me disculpara por mi travesura. Yo estaba todav\u00eda tirado en el suelo y sent\u00eda que me iba a desmayar. Aunque queri\u00e9ndolo con todas mis fuerzas, las palabras no sal\u00edan de mis labios. \u201cAdem\u00e1s de vivir a costa de nosotros, quieres destruir mi casa. Quiz\u00e1 necesites de un tiempo m\u00e1s para reflexionar sobre tu malcriadez.\u201d Fue lo \u00faltimo que escuch\u00e9. Me dej\u00f3 a oscuras y me encerr\u00f3 con llave. Me dorm\u00ed entre sollozos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuando despert\u00e9 me encontraba en la cama, mi mam\u00e1 estaba agachada frente a m\u00ed, velando mi recuperaci\u00f3n. Hab\u00eda aprovechado la hora de la siesta del t\u00edo Federico para sacarme del cuartito y medicarme las heridas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2014Ah\u00ed est\u00e1, el ni\u00f1o m\u00e1s fuerte del mundo. Mi luchador invencible. \u00bfC\u00f3mo te sientes?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2014Mam\u00e1, odio al t\u00edo Federico. \u00a1Lo odio! Quiero irme de aqu\u00ed. \u00bfCu\u00e1ndo nos vamos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2014No digas eso, hijo. El t\u00edo Federico es un poco estricto, pero \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de nosotros sin \u00e9l? No tendr\u00edamos ni un plato de comida. No vamos a quedarnos ac\u00e1 para siempre\u2026 esto es temporal. Ya ver\u00e1s, tu pap\u00e1 volver\u00e1 de su viaje y de nuevo tendremos una casita nuestra. Estoy segura de que no puede habernos olvidado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Perd\u00ed la cuenta de todas las veces que el t\u00edo Federico nos golpe\u00f3, a mi hermano y a m\u00ed. A veces por separado, otras a los dos juntos. Aunque prefer\u00eda de largo las palizas a cuando nos llamaba par\u00e1sitos. Sent\u00eda que me mor\u00eda por dentro cuando lo hac\u00eda, y la verg\u00fcenza me devolv\u00eda al tiempo en que mi cuerpo cab\u00eda en una caja de zapatos. A partir de los diez a\u00f1os tambi\u00e9n me mand\u00f3 a trabajar de lustrabotas. Cre\u00ed que de tal manera por fin habr\u00eda podido ganarme mi lugar en su mesa, la comida y las comodidades que nos proporcionaba, y al principio me sent\u00ed orgulloso. Aquel orgullo era una herramienta clave, adem\u00e1s del bet\u00fan y del cepillo. Era el motor que me impulsaba a fregar los zapatos febrilmente hasta dejarlos brillantes y como nuevos. Pero aparentemente mis esfuerzos fueron in\u00fatiles, pues nunca dej\u00f3 de referirse a nosotros por el t\u00e9rmino ofensivo que todav\u00eda me persigue en mis peores pesadillas, y las monedas que le llevaba nunca lograron comprar su aprecio, mucho menos su cari\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Ten\u00eda diecisiete a\u00f1os cuando al fin part\u00ed de la casa del t\u00edo Federico. Y no fue porque mi padre viniera a nuestro rescate. A pesar de las esperanzas de mi madre, nunca se acord\u00f3 de nuestra existencia. Me sub\u00ed a un cami\u00f3n y viaj\u00e9 entre pal\u00e9s de leche tambaleantes destino a la capital. Estaba determinado a no ser tachado de par\u00e1sito nunca m\u00e1s. Es curioso c\u00f3mo algunas palabras se adhieren a tu piel hasta volverse tu piel misma, mientras que de otras terminas huyendo sin descanso. Lo que la partera le dijo a mi madre y que mi madre me repiti\u00f3 hasta exhalar su \u00faltimo respiro se ha vuelto la divisa de todos y cada uno de mis d\u00edas. En los momentos m\u00e1s oscuros, sigo escuchando la voz de mi madre y desde alg\u00fan rinc\u00f3n de pronto se prende una linterna que sosiega mi ceguera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Me pregunto qu\u00e9 habr\u00eda sido de m\u00ed, si la partera hubiese elegido otra f\u00f3rmula para saludar mi llegada al mundo. Si en vez de llamarme \u201cluchador\u201d, adjetivo que termin\u00f3 definiendo mi identidad, hubiese exclamado: \u201c\u00a1Qu\u00e9 ni\u00f1o tan afortunado! Este ni\u00f1o tiene mucha suerte de estar con vida\u201d. \u00bfC\u00f3mo habr\u00eda determinado el resto de mi existencia? Tal vez me habr\u00eda esforzado la mitad de lo que me esforc\u00e9, para seguir en carrera, confiando en que mi buena estrella me proteger\u00eda a pesar de todo. Habr\u00eda pensado que las riendas de mi vida no estaban en mis manos, cuando en realidad s\u00ed lo est\u00e1n. Y no me encontrar\u00eda en la recta final convencido de que, pese a los obst\u00e1culos que a\u00fan quedan, no me faltar\u00e1 el aliento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el d\u00eda en que llegu\u00e9 al mundo, la vida se me revel\u00f3 en su esencia m\u00e1s brutal. 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