{"id":432,"date":"2020-02-11T14:30:03","date_gmt":"2020-02-11T19:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=432"},"modified":"2020-02-14T11:57:45","modified_gmt":"2020-02-14T16:57:45","slug":"la-rapunzel-del-piso-dieciocho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/la-rapunzel-del-piso-dieciocho\/","title":{"rendered":"La Rapunzel del piso dieciocho"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">La disposici\u00f3n de las casas que observo desde mi escritorio me hace pensar en un <em>Tetris <\/em>gigante. Ese videojuego \u2013no s\u00e9 si lo recordar\u00e1n\u2013 que ven\u00eda incorporado en las primeras computadoras y que consist\u00eda en colocar las formas geom\u00e9tricas que iban descolg\u00e1ndose del margen superior, de distinto color y tama\u00f1o, de modo que ocupasen el menor volumen posible. Los edificios, altos y cortos, de cinco o veinte pisos, cuadrados o rectangulares, parecen enclavijarse y querer cubrir toda la superficie visible; son las piezas de una construcci\u00f3n m\u00e1s amplia que sobresale del tel\u00f3n morado del cielo y concebida por un an\u00f3nimo arquitecto con acentuados rasgos de esquizofrenia. Cada ladrillo de la obra alberga un sinn\u00famero de vidas, adivino sus presencias por los cuadrados luminosos que van multiplic\u00e1ndose y que parecen orejas, bocas y narices. Est\u00e1n llegando desde sus trabajos, otros han sido retenidos por jefes excesivamente demandantes o, en la mejor de las hip\u00f3tesis, por reuniones improvisadas en alg\u00fan bar no lejano de sus oficinas. Yo, al vivir en mi lugar de trabajo \u2013o al trabajar en el lugar donde vivo, \u00bfc\u00f3mo es m\u00e1s apropiado decir?\u2013 soy inmune a cualquiera de estos riesgos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Lo curioso de las ventanas, de estos cuadrados luminosos que van ti\u00f1endo la\nciudad de amarillo, es que se han creado con la funci\u00f3n de mirar hacia afuera,\nd\u00e1ndonos la insensata ilusi\u00f3n, refugiados tras la sutil l\u00e1mina de vidrio\ntransparente, de no ser vistos. Pero dependiendo de d\u00f3nde nos situemos, toda\nentrada es tambi\u00e9n una salida y, por l\u00f3gica pura y dura, todo lo que puede salir\nde una ventana tambi\u00e9n puede ingresar. Tal como las part\u00edculas de polvo, las\nnotas de una sinfon\u00eda y, por supuesto, las miradas indiscretas. En su mayor\u00eda,\nlas ventanas que me rodean son cuadros que retratan a mis vecinos en sus\nactividades cotidianas. Tanto as\u00ed que parecen todas copias de un original cuyos\nlugar y fecha de reproducci\u00f3n se han perdido en archivos no identificados.\nRituales aburridos, desde hornear la cena hasta prender la televisi\u00f3n para ver\nlas noticias, sobre los que se rige la vida acomodada de las familias peque\u00f1oburguesas.\nEst\u00e1 de m\u00e1s decir que tales im\u00e1genes no llegan a entretenerme m\u00e1s que durante\nunos breves segundos. Otro es el objeto de mi atenci\u00f3n, otra es la ventana cuya\nluz me seduce y embrutece, todos los d\u00edas a esta misma hora, como si fuera una\npolilla indefensa, y cuya obscuridad hoy me inquieta.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Nuestros edificios se miran,<\/em><br><em>y yo te miro a ti<\/em><br><em>por la ventana <\/em><br><em>que dibujo en mi mente. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 la habr\u00e1 atrasado? \u00bfPor qu\u00e9 no se asoma todav\u00eda? Las otras habitaciones est\u00e1n iluminadas, vislumbro sombras detr\u00e1s de las cortinas y creo distinguir una que le pertenece. Se mueve lentamente, casi arrastrando los pies, y la silueta perfilada parece corresponder. \u00a1S\u00ed! Debe de ser ella. Se est\u00e1 acomodando el pelo con una mano, como siempre lo hace. No con la intenci\u00f3n de peinarse, pues claramente obtiene el resultado opuesto, sino para ayudarse a pensar. Como si las yemas de sus dedos pudieran exhortar sus ideas a compactarse y a emerger del magma de su pensamiento al igual que peque\u00f1os islotes flotantes. Balancea su cabeza hacia atr\u00e1s y sus cabellos se liberan de su sombra. Es ella. Se dirige hacia su habitaci\u00f3n; el lugar de nuestra cita diaria. Prende la luz. Su cuarto se encuentra justo en mi trayectoria visual, en el piso dieciocho del rascacielos que se yergue frente al m\u00edo. Siento que tal vez si estirara un poco m\u00e1s el brazo podr\u00eda tocar su piel de matiz lunar. A veces rozo su imagen a trav\u00e9s del vidrio y me pregunto si llega a percibirlo. La Rapunzel del piso dieciocho.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Qu\u00e9 bien te queda <\/em><br><em>la p\u00e1lida luz de la luna<\/em><br><em>Qu\u00e9 bien te queda <\/em><br><em>ese halo de tristeza<\/em><br><em>que te hace suspirar<\/em><br><em>esa punta de angustia<\/em><br><em>que muestran tus manos<\/em><br><em>al navegar <\/em><br><em>entre las ondas<\/em><br><em>de tu cabello despeinado<\/em><br><em>encall\u00e1ndose en los nudos<\/em><br><em>de tu pensamiento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Se asoma con voluptuosidad, respirando todo el aire que sus pulmones puedan\nabarcar, se infla como un globo que desea perderse en el firmamento. Luego, suspira\nresignada. Ese es el m\u00e1ximo grado de libertad al que puede aspirar. Se sienta\nsobre el alf\u00e9izar y recoge sus piernas contra su pecho fatigado. Apoya la\ncabeza contra la pared y sus ojos empiezan a deambular por la ciudad con\nlasitud, conscientes de que su salvaci\u00f3n no se esconde por las calles oscuras. La\naltura no le da v\u00e9rtigos, no obstante, trata de bajar apenas la mirada, atra\u00edda\ny aterrada por la posibilidad de que el abismo se abra debajo de sus pies para\nengullir sus huesos, como si fuesen de plomo o de cualquier otro metal pesado. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Tus ojos se pierden<\/em><br><em>no en el espacio exterior <\/em><br><em>sino en la inmensidad del<\/em><br><em>espacio que es solo tuyo<\/em><br><em>y contemplas tus heridas&nbsp; <\/em><br><em>como hoyos en la noche<\/em><br><em>como hoyos donde temes <\/em><br><em>precipitarte<\/em><br><em>sin que nadie pueda<\/em><br><em>salvarte.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Parece un gato en una jaula, pero sin su agilidad ni las seis vidas\nadicionales. Los ruidos que suben hasta nuestros o\u00eddos no la desconcentran, no\nlogran alcanzarla donde sea que se encuentre en este momento. \u00bfEn un crucero en\nel medio del Caribe? \u00bfPor los Campos El\u00edseos de Par\u00eds? \u00bfBajo alg\u00fan rascacielos\nneoyorquino? \u00bfSobrevolando las pir\u00e1mides de Egipto? \u00bfEst\u00e1 reviviendo momentos\nde su pasado o proyectando las vivencias que m\u00e1s quisiera recordar en un\nfuturo? No, nada de esto. No tiene pensamientos felices, sus pensamientos son\nopacos como el cielo que se va ennegreciendo encima nuestro y envueltos por una\ndensa neblina que ni ella es capaz de disipar. \u00bfPor qu\u00e9 ese aire acongojado? \u00bfQu\u00e9\nle desplace de la torre sobre la que se eleva y que la acerca a Dios y a los\np\u00e1jaros? \u00bfDe qu\u00e9 m\u00e1s la est\u00e1 alejando? A la princesa no le interesa estar\nviviendo en un palacio, si pudiera se evaporar\u00eda como sal marina. \u00bfA d\u00f3nde? No\nlo s\u00e9. Sabe que no es feliz y que no existe ning\u00fan lugar en la tierra donde\npodr\u00eda sentirse un poco m\u00e1s feliz. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Esp\u00edo tus movimientos,<\/em><br><em>en la penumbra.<\/em><br><em>T\u00fa no me ves, <\/em><br><em>pero tu boca sigilada<\/em><br><em>me est\u00e1 pidiendo ayuda.&nbsp; <\/em><br><em>Me gustar\u00eda obsequiarte<\/em><br><em>tus l\u00e1grimas, ensartarlas<\/em><br><em>como perlas<\/em><br><em>en una pulsera <\/em><br><em>que te recuerde<\/em><br><em>lo hermosa que eres.<\/em><br><em>Para saberlo no necesitar\u00e1s <\/em><br><em>de espejos,<\/em><br><em>solo tendr\u00e1s que mirarte<\/em><br><em>el pulso.<\/em><br><em>El pulso donde<\/em><br><em>brillan tus l\u00e1grimas,<\/em><br><em>el pulso donde<\/em><br><em>fluye la vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Una r\u00e1faga de viento la sacude repentinamente y sus cabellos negros se\npegan a sus labios h\u00famedos. Logra domar su mech\u00f3n, lo coh\u00edbe con resoluci\u00f3n tras\nsu oreja izquierda. Entrecierra los p\u00e1rpados. Empieza a cavilar sobre esa\nsensaci\u00f3n de insatisfacci\u00f3n y le irrita no conocer el origen. Se tapa el rostro\ncon una mano; incluso en ausencia de testigos siente verg\u00fcenza. \u00bfDe qu\u00e9? Es\nobvio; de ella misma. Seguro est\u00e1 nuevamente pensando que termina estropeando todo\nlo que se encuentra a su alcance. \u00bfHa tenido una vida triste? Triste y feliz.\n\u00bfHa sido abusada? \u00bfMaltratada? No m\u00e1s que otras. \u00bfSe siente amada? S\u00ed, tanto\ncomo ella nunca sabr\u00e1 hacerlo. Entonces no se conforma. Es su culpa. Dice que\ns\u00ed, se lo dice a s\u00ed misma. Detesta que se le imponga actuar como una adulta,\ncuando se siente todav\u00eda una ni\u00f1a asustada, pero tambi\u00e9n que se le trate como\nuna cr\u00eda cuando su cuerpo bien formado no deja duda de que es una mujer. Frunce\nel ce\u00f1o, empez\u00f3 la guerra. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Quisieras transformarte <\/em><br><em>en una pluma,<\/em><br><em>lo s\u00e9.<\/em><br><em>Dejarte caer, arrullar<\/em><br><em>por el viento y aterrizar<\/em><br><em>sin que puedan rastrear<\/em><br><em>el sonido de tus<\/em><br><em>zapatos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>T\u00fa eres <\/em><br><em>la Rapunzel del piso dieciocho<\/em><br><em>y tu pelo es tan fino <\/em><br><em>que no puedo treparlo.<\/em><br><em>Es tan suave que mis manos<\/em><br><em>se deslizar\u00edan,<\/em><br><em>es tan d\u00e9bil que <\/em><br><em>no soportar\u00eda<\/em><br><em>mi pesadumbre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Yo no puedo\nayudarte.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Su cuerpo es un campo de batalla. Es una y muchas. Las mujeres que la\nconforman se agitan, se empujan, se amotinan. Todo para invadir, aunque sea un\ncent\u00edmetro m\u00e1s del espacio que a ninguna le sobra. Son hermanas y como hermanas\nse pelean. Y cuando complace a una, la otra llora. Entonces a veces no hace\nnada; ni para una, ni para la otra. Se estanca. Ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil si se\nsepararan, si cada una pudiera seguir su camino, pero en esta \u00fanica vida que le\nha tocado ella debe aprender a contenerlas. A sofocarlas un tantito, tal vez,\npero sin dejar que se les acabe el aliento. \u00a1Ay, Rapunzel, c\u00f3mo pesa la\nmortalidad sobre el vientre que engendra la vida! Necesitar\u00eda de una vida para\nser la m\u00e1s bella, de otra para ser la m\u00e1s sofisticada, otra una ilustre intelectual,\notra una indetenible viajera, otra una lideresa que inspira las masas. Otra m\u00e1s\npara ser la hija m\u00e1s atenta, la esposa m\u00e1s sensual, la madre m\u00e1s entregada. \u00bfLa\nhabilidad que tienen las hijas de Eva de <em>hacer<\/em> m\u00e1s cosas a la vez no ha\nsurgido acaso para compensar su incapacidad de <em>ser <\/em>m\u00e1s cosas a la vez? Todos\nlos sue\u00f1os incumplidos, las vidas fallidas, solo son las sombras de la\neternidad a la que fue destinada desde el d\u00eda de su nacimiento. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>S\u00e9 que est\u00e1s atrapada<\/em><br><em>que te sientes aplastada <\/em><br><em>entre las nubes y las flores<\/em><br><em>que te han confinado <\/em><br><em>en contornos <\/em><br><em>donde no caben<\/em><br><em>las mujeres que cohabitan <\/em><br><em>dentro de ti.<\/em><br><em>Amorfas, desordenadas, ca\u00f3ticas<\/em><br><em>y hermanas <\/em><br><em>incluso si <\/em><br><em>a veces <\/em><br><em>se hacen la guerra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Cada d\u00eda debe hacer malabares, para mantenerse entera, y su esfuerzo\ntit\u00e1nico pasa desapercibido. Pues no puede ir gritando por ah\u00ed: \u201c\u00a1Ay\u00fadenme,\nsiento que me disgrego!\u201d. \u00bfQui\u00e9n la comprender\u00eda si ni ella se comprende? La\ntomar\u00edan por loca, y s\u00ed, efectivamente entre sus m\u00faltiples facetas tambi\u00e9n hay\nuna que ha perdido el juicio \u2013o quiz\u00e1 nunca lo tuvo. Pero si quisieran encerrar a la loca, la cuerda tambi\u00e9n\nterminar\u00eda en el calabozo. Son indisolubles. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>No se puede ordenar el caos,<\/em><br><em>el caos<\/em><br><em>est\u00e1 hecho para estallar.<\/em><br><em>Para arrasar todo<\/em><br><em>hasta que nada<\/em><br><em>quede igual.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Alguien llega\npor detr\u00e1s de sus espaldas, le habla, pero parece no o\u00edrlo. Entonces le\nacaricia la nuca y ella se gira de golpe. Lo mira y se r\u00ede, liber\u00e1ndose de la\ntensi\u00f3n que hab\u00eda estado gestando. Se levanta del alf\u00e9izar y se recompone en su\nabrazo. Vuelve entera por un tiempo todav\u00eda indefinido. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Rapunzel, es pronto, todav\u00eda,<\/em><br><em>para saltar.<\/em><br><em>Deja que el caos <\/em><br><em>que acrecientas <\/em><br><em>derribe la torre <\/em><br><em>que te aprisiona, <\/em><br><em>como si fuese papel.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><em>Sin que se oiga <\/em><br><em>ni un solo grito.<\/em><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u00c9l sale del cuarto, asumiendo que ella ir\u00e1 detr\u00e1s y ella da un paso para seguirlo cuando de repente se bloquea y se voltea despacio, titubeante, exacerbando mi angustia. Clava sus ojos en los m\u00edos como pu\u00f1ales que me excavan por dentro. Me ve. La veo. Me veo a trav\u00e9s del vidrio que no era m\u00e1s que un espejo empa\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La disposici\u00f3n de las casas que observo desde mi escritorio me hace pensar en un Tetris gigante. 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