{"id":337,"date":"2019-09-21T12:39:04","date_gmt":"2019-09-21T17:39:04","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=337"},"modified":"2019-11-04T12:59:06","modified_gmt":"2019-11-04T17:59:06","slug":"mi-muneca-y-franz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/mi-muneca-y-franz\/","title":{"rendered":"Mi mu\u00f1eca y Franz"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuando era\npeque\u00f1a, mi mam\u00e1 no se cansaba de repetirme que tuviera cuidado al salir a la\ncalle; que no hablara con los desconocidos, ni que aceptara sus caramelos. Creo\nque es una advertencia que se remonta a generaciones muy lejanas y, asombrosamente,\nlas mam\u00e1s no se han dado cuenta de que es un truco que ya nadie utiliza para aproximarse\na los ni\u00f1os. Hace tiempo que debe haber llegado a o\u00eddos de los villanos que\ntodos los ni\u00f1os del mundo se conocen de memoria este refr\u00e1n y habr\u00e1n tenido que\ncambiar de estrategia. De todos modos, nunca ninguna persona extra\u00f1a me ha\nofrecido un caramelo ni ninguna otra golosina en la calle o en otro espacio\np\u00fablico. Sin embargo, tengo que confesar que s\u00ed llegaron a ofrecerme algo mucho\nm\u00e1s inusitado, y que yo felizmente \u2013 as\u00ed le d\u00e9 un patat\u00fas a mi mam\u00e1 al leer mi\ndescarada revelaci\u00f3n \u2013 acept\u00e9. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">No recuerdo\nqu\u00e9 d\u00eda habr\u00e1 sido, en ese entonces el calendario solo me importaba para contar\nlos d\u00edas que me separaban de las vacaciones escolares. Ten\u00eda nueve a\u00f1os, esto\ns\u00ed lo recuerdo con claridad, pues cada a\u00f1o era para m\u00ed una meta que alcanzaba y\nque me hac\u00eda sentir orgullosa. No como ahora, que ya perd\u00ed la cuenta, aunque en\nel fondo s\u00e9 que la memoria no me falla, sino que funciona demasiado bien y se\nha vuelto adrede por ciertos asuntos m\u00e1s perezosa. Pero volvamos al relato\u2026 Un\nd\u00eda sumamente triste, quiz\u00e1s el d\u00eda m\u00e1s triste de toda mi infancia, me\nencontraba en el parque frente a mi casa buscando desesperadamente a mi mu\u00f1eca\nAgatha. Ya hab\u00eda inspeccionado cada esquina repetidamente. Verifiqu\u00e9 entre los\narbustos, detr\u00e1s de los \u00e1rboles, debajo de las bancas y dentro de los tachos de\nbasura. Mi llanto era imparable, segu\u00eda buscando tercamente, luego me paraba\nunos segundos para desahogar todo mi dolor, antes de reanudar nuevamente la\ninservible b\u00fasqueda. Y es que s\u00ed, lo que sent\u00eda era verdadero dolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Si ustedes\nnunca han tenido una mu\u00f1eca no podr\u00e1n entenderlo, pero para m\u00ed era como si\nfuese una hija, un diminuto ser humano que depend\u00eda de m\u00ed para todo, y a la vez\nmi mejor amiga. Ser\u00eda equivocada la comparaci\u00f3n con un carrito, un trencito, un\npeluche, una cocinita, o cualquier otro tipo de juguete que se les ocurra. Cierto\nes que a veces los ni\u00f1os pueden encari\u00f1arse con toda clase de objeto, incluso\ncon los que no son juguetes. Miguel, mi hijo, cuando ten\u00eda tres a\u00f1os no quer\u00eda\ndespegarse de la mantita que la abuela le hab\u00eda bordado con tanto cari\u00f1o. La\nllevaba arrastr\u00e1ndola a todos lados y se volvi\u00f3 tan inmunda que para sac\u00e1rsela\ny darle una buena lavada tuve que inventarme todo un cuento. Pero el v\u00ednculo\nentre una ni\u00f1a y su mu\u00f1eca es realmente insuperable. Eso es posible porque a\nlos ojos de una ni\u00f1a, la mu\u00f1eca deja de ser un simple objeto que le pertenece,\nse vuelve un ser animado, cobra vida a trav\u00e9s de su imaginaci\u00f3n. As\u00ed pues, yo\nese d\u00eda me sent\u00eda una madre negligente que no hab\u00eda sabido cuidar de su\npeque\u00f1a, y la idea de no volverla a abrazar me era insoportable. No se r\u00edan,\nahora soy madre (verdadera) de tres hijos, pero ese dolor a\u00fan lo recuerdo, y me\nda tanta ternura que a veces quisiera viajar en el tiempo para poder abrazarme\na m\u00ed misma. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Me hab\u00edan regalado a Agatha un par de a\u00f1os antes y nos hab\u00edamos vuelto inseparables. Cuando la saqu\u00e9 de la bolsa en la que estaba forrada y la tom\u00e9 entre mis manos, para qu\u00e9 mentirles, no fue amor a primera vista. Mi mu\u00f1eca era regordeta y muy peque\u00f1a, pod\u00eda sentarla en el palmo de mi mano. Era de pl\u00e1stico duro, ten\u00eda el pelo crespo marr\u00f3n amarrado en dos colitas y dos dientes prominentes, recordaba vagamente una graciosa conejita. Unas cuantas pecas espolvoreaban su rostro, su nariz era del tama\u00f1o de un punto y ligeramente aplastada y sus ojos casta\u00f1os eran redondos como dos nueces. Realmente no era una reina de belleza y era muy distinta a las mu\u00f1ecas con las que mis compa\u00f1eras de sal\u00f3n se jactaban, de piernas largas y cabellos rubios y sedosos. As\u00ed que cuando la vi mis labios se estiraron en una sonrisa sard\u00f3nica; Agatha me hac\u00eda acordar a esas ni\u00f1as fe\u00edtas pero que gracias a su simpat\u00eda se ganan el afecto de todo el mundo. Sin embargo, debido a su falta de gracia y elegancia no logr\u00f3 que le prestase mucha atenci\u00f3n durante los primeros d\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Hasta que una vez, mi pap\u00e1, que acababa de regresar de uno de sus largos viajes de negocios, la vio y me pregunt\u00f3 por ella. Le cont\u00e9 que era un regalo, pero que me avergonzaba jugar con ella porque no era tan bonita como las mu\u00f1ecas de mis amigas. Ese d\u00eda fue el principio de la magia. Mi pap\u00e1 pronunci\u00f3 las palabras claves que capturaron mi coraz\u00f3n al instante. Le prest\u00f3 la voz a mi peque\u00f1a, y a trav\u00e9s de sus labios que intentaba mover disimuladamente, Agatha me pregunt\u00f3 consternada: \u201cMam\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 no me quieres?\u201d Desde ese momento empec\u00e9 a amarla y a cuidar de esa chispita de vida que mi pap\u00e1 hab\u00eda depositado en ella, a regar esa peque\u00f1a semilla de magia que con ojos de adultos podr\u00edamos llamar fe o ilusi\u00f3n. Pero no me malinterpreten, podr\u00e9 haber tenido siete a\u00f1os, pero no era ninguna cr\u00e9dula. Fui yo qui\u00e9n decidi\u00f3 creer que mi mu\u00f1eca ten\u00eda vida. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">No fui la v\u00edctima de ning\u00fan enga\u00f1o. Pod\u00eda observar n\u00edtidamente que al caerse su piel no se raspaba, que sus labios no se mov\u00edan y que, a la hora de dormir, sus p\u00e1rpados no se cerraban. Aunque todo eso no contradec\u00eda ni en lo m\u00e1s m\u00ednimo mi teor\u00eda de que la r\u00edgida materia con la que estaba hecha encerraba un alma bondadosa que yo sola pod\u00eda ver. Supongo que desde nuestra ni\u00f1ez necesitamos entrenar ese m\u00fasculo que llamamos imaginaci\u00f3n para lograr perforar la \u00e1spera l\u00e1mina de realidad que envuelve las cosas, aprehender lo que se esconde detr\u00e1s. Tambi\u00e9n creo que venimos al mundo llenos de amor hasta la punta del pelo, y si no encontramos la forma de canalizarlo, ese amor va marchit\u00e1ndose, y nuestro coraz\u00f3n se vuelve un \u00e1rido desierto incapaz de dar frutos. Agatha fue indispensable para m\u00ed, en ambos sentidos. Y con la sabidur\u00eda de los ni\u00f1os, no la que procede de la experiencia, sino una m\u00e1s at\u00e1vica y espiritual, supe reconocer el valor que habr\u00eda a\u00f1adido a mi vida. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">La llevaba\nconmigo a todos lugares; para ir a la escuela la escond\u00eda en mi mochila, no\nporque me avergonzase de ella, sino porque tem\u00eda que mis compa\u00f1eras se burlaran\ny pudieran lastimar sus sentimientos. De noche, dorm\u00eda a un ladito de mi\nalmohada y era tan peque\u00f1a que a veces al despertar la encontraba atrapada\nentre el colch\u00f3n y la pared. Durante dos a\u00f1os \u2013 y dos a\u00f1os para una ni\u00f1ita de\nnueve son bastante tiempo\u2013 Agatha me acompa\u00f1\u00f3 en mi crecimiento. Jugamos,\nre\u00edmos y nos divertimos juntas. Pero para m\u00ed no se trataba de un simple juego y\nAgatha era mucho m\u00e1s que un accesorio en mi corta vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuando la\nperd\u00ed, yo misma me sent\u00ed perdida. Cuando lloraba acud\u00eda a ella y apret\u00e1ndola\ncontra mi pecho mi respiraci\u00f3n irregular volv\u00eda a la normalidad. Ahora que ya\nno estaba, \u00bfd\u00f3nde habr\u00eda encontrado consuelo? Lo que m\u00e1s me hac\u00eda sufrir era\npensar que su magia habr\u00eda dejado de existir sin m\u00ed, que ella misma habr\u00eda\ndejado de existir. Quiz\u00e1s en ese mismo momento su cuerpecito pod\u00eda encontrarse\ntirado entre cantidades de trastes, como un objeto vulgar y vac\u00edo. Muerta,\nporque yo era quien le daba vida. Entonces mientras estaba ah\u00ed en medio de la\nv\u00eda que cortaba el parque en dos medialunas id\u00e9nticas, presa de convulsiones,\nun hombre distinguido con un saco gris y zapatos negros de charol se me acerc\u00f3,\ninclin\u00f3 la cabeza hasta mirarme frente a frente y me pregunt\u00f3: \u201cNi\u00f1a, \u00bfpor qu\u00e9\nlloras? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n tus padres?\u201d Fue en ese momento que desobedec\u00ed a mi mam\u00e1,\npero en mi defensa puedo declarar que me encontraba en un estado de confusi\u00f3n,\nque mi visi\u00f3n estaba anublada y que acababa de perder a mi fiel consejera, la\nque siempre me suger\u00eda cu\u00e1l era la acci\u00f3n correcta. Le contest\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">&nbsp;\u2013 He perdido a mi mu\u00f1eca, se\u00f1or. Mi pap\u00e1 est\u00e1\nde viaje y mi mam\u00e1 est\u00e1 en casa, cuidando de mis hermanitos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013\u00bfC\u00f3mo se\nllamaba tu mu\u00f1eca? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013Agatha, murmur\u00e9\nentre sollozos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013 \u00a1Claro,\nAgatha! Yo la vi, estuve conversando con ella en este mismo parque. Me cont\u00f3\nque se iba de viaje, pero me dio una carta para ti. En fin, para su due\u00f1a.\n\u00bfC\u00f3mo te llamas t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013Margarita,\ncontest\u00e9 limpi\u00e1ndome los mocos que me hab\u00edan chorreado hasta el labio superior\ny aguzando los o\u00eddos a las palabras de ese extra\u00f1o se\u00f1or que me dejaron\nestupefacta. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013\u00a1Margarita!\nAs\u00ed que t\u00fa eres la due\u00f1a, claro, claro\u2026Me dej\u00f3 una carta para Margarita, la\ntengo guardada en mi casa. Si deseas, ma\u00f1ana podemos vernos en este parque a la\nmisma hora y te la traer\u00e9. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">No sab\u00eda si\ncreerle o no, pero ya hab\u00eda revuelto el parque, cada hoja, cada rama, cada hilo\nde hierba. No me quedaba m\u00e1s que aferrarme a esa promesa, un salvavidas que ese\nextra\u00f1o que quiz\u00e1s fuese mi \u00e1ngel de la guarda, me estaba lanzando para que no\nme ahogara en las fr\u00edas y borrascosas aguas de la realidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Esa noche la\nagitaci\u00f3n no me dej\u00f3 pegar un ojo, pero por lo menos las l\u00e1grimas hab\u00edan cesado.\nEl d\u00eda siguiente acud\u00ed a nuestra cita con un poco de anticipaci\u00f3n, pues tanta\nera la impaciencia de averiguar si no me hab\u00eda equivocado en confiar en ese hombre\nde mirada penetrante. Pero \u00e9l lleg\u00f3 puntualmente y como prometido sac\u00f3 de su\nbolsillo un sobre con mi nombre escrito arriba. Por segunda vez, mi fe hab\u00eda\nsido recompensada. Le dije que me sent\u00eda demasiado emocionada para leer la\ncarta, as\u00ed que le ped\u00ed a \u00e9l el favor de le\u00e9rmela. Imag\u00ednense\u2026luego de haberse\ntomado la molestia de escribirme una carta y llev\u00e1rmela personalmente, ahora\ntambi\u00e9n le ped\u00eda que me dedicase m\u00e1s de su preciado tiempo. Pero \u00e9l no pareci\u00f3\nm\u00ednimamente agobiado por mi pedido, es m\u00e1s, pareci\u00f3 alegrarse. Fue as\u00ed como me\nley\u00f3 pacientemente la primera carta de Agatha, en la que me contaba, a grandes\nrasgos, que hab\u00eda decidido irse de viaje por el mundo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Se encontraba en\nPar\u00eds y me describ\u00eda con lujo de detalles sus monumentos, sus luces, la\natm\u00f3sfera festiva de sus caf\u00e9s y restaurantes. Tambi\u00e9n me tranquilizaba, quer\u00eda\nque no me preocupara por ella. Me aseguraba que una vez terminado su largo\nrecorrido habr\u00eda vuelto a casa, para vivir m\u00e1s aventuras a mi lado. Me prometi\u00f3\nescribirme m\u00e1s cartas desde las nuevas ciudades que visitar\u00eda. Y as\u00ed fue. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Durante dos semanas, todos los d\u00edas me reun\u00ed con aquel misterioso se\u00f1or, a la misma hora y en el mismo lugar. Y todos los d\u00edas \u00e9l me tra\u00eda una nueva carta de parte de Agatha. De Londres, Berl\u00edn, Mil\u00e1n, Barcelona y muchas otras ciudades que solo conoc\u00eda de nombre. Fue as\u00ed como descubr\u00ed que el mundo era mucho m\u00e1s ancho de lo que mi mirada pod\u00eda abrazar cuando dirig\u00eda mis ojos al horizonte, y que alg\u00fan d\u00eda habr\u00eda podido recorrerlo igual que Agatha; temerariamente. &nbsp;Si ella, que med\u00eda poco m\u00e1s que un tarro de mermelada, pod\u00eda hacerlo, para m\u00ed habr\u00eda sido incluso m\u00e1s f\u00e1cil. Claro que a veces mi pesado y entrometido intelecto me hac\u00eda dif\u00edcil continuar ese juego. Hab\u00eda ciertas incongruencias que no pod\u00eda fingir de no notar y que retaban mi imaginaci\u00f3n a encontrar explicaciones que protegieran el encanto. El intelecto era como un viento hostil que deseaba apagar la llama de mi fe, pero yo no lo habr\u00eda dejado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Los adultos que se han olvidado de cuando fueron ni\u00f1os, pensar\u00edan que es gracias a la inocencia que ellos logran construirse sus mundos de fantas\u00eda. Pero eso es mentira; es m\u00e1s bien gracias a su obstinaci\u00f3n y a su ingenio. As\u00ed yo en esa \u00e9poca, no pod\u00eda pasar por alto que el hecho de que mi Agatha le escribiese a ese se\u00f1or desconocido era algo il\u00f3gico. \u00bfPor qu\u00e9 no me escrib\u00eda directamente a m\u00ed? La respuesta que encontr\u00e9 para no perder la complicidad con aquel se\u00f1or, el \u00fanico que sent\u00eda que me entend\u00eda desde lo m\u00e1s hondo, fue que ser\u00eda demasiado arriesgado para Agatha enviarme cartas a mi domicilio. Mi mam\u00e1 habr\u00eda podido enojarse conmigo al saber que hab\u00eda permitido que se escapara. Que una mujer saliera a conocer el mundo, lo habr\u00eda considerado inadmisible y Agatha, conociendo ese lado de su car\u00e1cter, quiso evitar de meterme en l\u00edos. De tal manera logr\u00e9 apaciguar mis inquietudes. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Luego de dos\nsemanas, Agatha me escribi\u00f3 su \u00faltima carta. Fue ese se\u00f1or, Franz, que me la\nley\u00f3 como de costumbre, pues despu\u00e9s de aquella primera vez hab\u00eda quedado\nencantada por su forma de articular claramente las palabras y la teatralidad de\nsu voz, y le rogu\u00e9 que siguiera leyendo por m\u00ed. \u00c9l nunca se rehus\u00f3. La carta\ndec\u00eda m\u00e1s o menos lo siguiente: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"><em>Querida\nMargarita: <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"><em>Me he\nenamorado de un chico pulcro, noble y cort\u00e9s. \u00c9l y yo nos vamos a casar pronto\ny viviremos felices en una casa de ladrillos rojos y cortinas amarillas. Espero\nque comprendas y te alegres por m\u00ed. Creo que est\u00e1 claro, para ambas, que no\npodremos volver a vernos y lo mejor es que deje de escribirte. Esta es mi\n\u00faltima carta. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"><em>Siempre\nte querr\u00e9, <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"><em>Agatha.\n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Podr\u00eda decir\nque recib\u00ed la noticia con sorpresa y resentimiento, pero no fue as\u00ed. Dentro de\nm\u00ed, era algo que ya present\u00eda, sab\u00eda que esa correspondencia no pod\u00eda ser eterna\ny que un d\u00eda habr\u00eda tenido que dejar ir para siempre a mi mu\u00f1eca, la cual en\nrealidad ya se hab\u00eda marchado. Cuando Franz acab\u00f3 su lectura, le sonre\u00ed y quise\nponerlo a prueba una vez m\u00e1s, una \u00faltima vez, y sellar para siempre ese pacto\nque nos hab\u00eda unido durante catorce d\u00edas. Le dije: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013Franz\u2026hay\nalgo que no me cuadra. \u00bfC\u00f3mo es posible que mi mu\u00f1eca, que al partir era una\nni\u00f1a al igual que yo, haya crecido tanto en tan poco tiempo que ya puede\ncontraer matrimonio? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Franz me mir\u00f3\ndivertido y sus ojos relampaguearon. Pas\u00f3 a explicarme afablemente: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013 Margarita querida\u2026 \u00bfacaso no sab\u00edas que para las mu\u00f1ecas el tiempo fluye mucho m\u00e1s r\u00e1pido que para nosotros los humanos? Cuando Agatha se despeg\u00f3 de ti volvi\u00f3 a vivir en el tiempo de las mu\u00f1ecas, mientras que cuando estaba a tu lado ella tambi\u00e9n estaba sometida al tiempo de las personas. Seg\u00fan mis c\u00e1lculos, ahora debe de tener unos veinticinco a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Inclin\u00e9 mi\ncara hacia un lado y me qued\u00e9 mir\u00e1ndolo, pensativa y fascinada. Convencida por\nsu respuesta, me acerqu\u00e9, lo abrac\u00e9 y me apresur\u00e9 a darle un beso en la\nmejilla. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013 Gracias, Franz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u2013 Gracias a ti, preciosa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Nos miramos\nuna \u00faltima vez, sin decir nada, intencionados a guardar el secreto que solo\npertenec\u00eda a ambos. Esa tarde volv\u00ed a casa con mi \u00faltimo recuerdo de Agatha y\nel coraz\u00f3n aliviado. No volver\u00eda a ver Franz en muchos a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Retrospectivamente,\npuedo entender que lo m\u00e1s valioso que me ofreci\u00f3 ese hombre, no fueron las\ncartas; fue tiempo. No pod\u00eda devolverme mi mu\u00f1eca y sab\u00eda que ninguna otra\nmu\u00f1eca habr\u00eda podido remplazar a Agatha. No pod\u00eda evitar mi decepci\u00f3n, ni mi\ntristeza. No pod\u00eda ahorrarme ni esa ni las dem\u00e1s separaciones que habr\u00eda\nsufrido en el transcurso de mi vida. Pero me regal\u00f3 m\u00e1s tiempo para que la\nseparaci\u00f3n no fuera tan abrupta, para que la tristeza no se me viniera encima\ncomo una avalancha, tiempo para acostumbrarme a vivir sin mi Agatha, para sanar\nmi herida. Y tiempo tambi\u00e9n para prolongar ese encanto, para no romper\nbruscamente con la magia de mi ni\u00f1ez, personificada en mi querida mu\u00f1eca. Para\nseguir creyendo en Agatha hasta cuando lo hubiese necesitado. Hasta cuando\npensar que ella viv\u00eda felizmente casada en alg\u00fan lugar del mundo me habr\u00eda\nhecho sentir menos sola. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Nunca tuve la\ncerteza de si haya sido mi mam\u00e1 qui\u00e9n bot\u00f3 mi mu\u00f1eca, preocupada de verme\nperseverar con un juego que ya no le parec\u00eda apropiado a mi edad. Quiz\u00e1s no lo\nconsiderara sano, y pensando en mi bien decidi\u00f3 apartarme de ella. Era hora de\nque creciera. Ella nunca lo admiti\u00f3, pero yo era tan escrupulosa con Agatha que\nse me hace dif\u00edcil pensar que su p\u00e9rdida haya sido accidental. Agatha fue mi\n\u00faltima mu\u00f1eca; el tiempo para jugar fue cada vez menor, y \u00e9l que dedicaba a los\nestudios y a las tareas del hogar fue creciendo simult\u00e1neamente. A veces me\npongo a pensar que la gran tragedia de este mundo es que el modelo de los ni\u00f1os\nsean los adultos, y no viceversa. Pero luego, pienso en Franz y en todos los\nadultos que como \u00e9l supieron cuidar de su ni\u00f1o interior, dejando que los\nacompa\u00f1e en su vida adulta, y me siento reconfortada. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Fue hace unos meses que me enter\u00e9 de que Franz se hab\u00eda convertido en el escritor m\u00e1s famoso del mundo, aclamado por la cr\u00edtica y por un gran n\u00famero de lectores entre los que me incluyo<em>.<\/em> Mientras iba caminando por el centro de la ciudad, me top\u00e9 con una foto suya en la vitrina de una librer\u00eda. El mejor escritor del mundo, quiz\u00e1s incluso del siglo, hab\u00eda consagrado dos semanas fingiendo ser el cartero de mi mu\u00f1eca Agatha. En retardar, aunque sea de poco, mi entrada a la edad adulta, mi enfrentamiento con la realidad. Y tambi\u00e9n para prepararme. Para que cuando me hubiese sentido lista para dar el salto, no me olvidara de la ni\u00f1a que albergaba dentro de m\u00ed. Si la transici\u00f3n hubiese sido muy traum\u00e1tica, probablemente habr\u00eda perdido esa ni\u00f1a hasta siempre. Lamentablemente, cuando me enter\u00e9 de la fama de Franz, \u00e9l ya no formaba parte de este mundo. Sin embargo, segu\u00eda conservando con mucho aprecio las cartas que me hab\u00eda escrito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda alguien me lo reprochar\u00e1, pero en ese momento hice lo que m\u00e1s me parec\u00eda correcto: quem\u00e9 las cartas. Las catorce cartas que Franz hab\u00eda firmado con el nombre de Agatha, mi mu\u00f1eca. Fue su voluntad que esas cartas no llevaran su firma, la firma de un gran escritor, sino que sirvieran para alimentar la ilusi\u00f3n de una ni\u00f1a con el coraz\u00f3n roto. Me convenc\u00ed de que \u00e9l habr\u00eda querido que yo continuara preservando el juego que juntos hab\u00edamos inventado. Ese era nuestro t\u00e1cito acuerdo. Pues, qui\u00e9n m\u00e1s que \u00e9l habr\u00eda podido entender el inconmensurable valor de la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando era peque\u00f1a, mi mam\u00e1 no se cansaba de repetirme que tuviera cuidado al salir a la calle; que no hablara con los desconocidos, ni que aceptara sus caramelos. 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