{"id":316,"date":"2019-09-07T10:40:15","date_gmt":"2019-09-07T15:40:15","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=316"},"modified":"2019-11-04T12:59:18","modified_gmt":"2019-11-04T17:59:18","slug":"un-pedacito-de-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/un-pedacito-de-cielo\/","title":{"rendered":"Un pedacito de cielo"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Fernanda miraba asustada las agujas\ndel reloj mientras se mord\u00eda voraz las u\u00f1as de las manos ya casi inexistentes.\nEra un vicio que estaba intentando abandonar, pero en esa situaci\u00f3n le era\nimposible reprimir el impulso. En el cuarto flotaba un silencio profundo que\nsolo lograba volver la espera m\u00e1s ensordecedora. Pronto las agujas se habr\u00edan\nsuperpuesto en el n\u00famero doce. Incluso a ella, que era la mayor de los\nhermanos, le era prohibido quedarse despierta hasta tan tarde. Pero no hab\u00eda\nforma que se metiera en la cama con esa ansiedad que enviaba descargas\nel\u00e9ctricas a todo su cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Hubiera querido prender el televisor y\nrevisar los canales de noticias para cerciorarse de que nada malo le hab\u00eda\npasado. Si hubiese ocurrido alg\u00fan accidente probablemente lo estar\u00edan\nreportando. Sin embargo, Rita y \u00c1ngel descansaban tan serenamente, en la cama\ndonde sol\u00edan dormir los tres abrazados, que no quer\u00eda correr el riesgo de\ndespertarlos con la luz estridente de la pantalla. Los hab\u00eda acostado ya hac\u00eda\ncuatro horas, cuando las punzadas del hambre empezaron a volverlos inquietos y\nmalhumorados. Hasta una mosca que volaba se hab\u00eda vuelto un buen pretexto para\nre\u00f1irse y si no los hubiese acostado prontamente habr\u00edan llegado a las manos.\nRita no soportaba que \u00c1ngel la mirara, no paraba de chillar y \u00e9l, que un\nverdadero angelito no era, segu\u00eda mir\u00e1ndola con mayor terquedad y fingiendo no\nentender qu\u00e9 estaba haciendo de tan reprensible, cuando todos saben muy bien\nque no tiene ni un pelo de tonto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Fernanda los llev\u00f3 a la cama a la fuerza, entre gritos y pataletas, y luego de repetir la oraci\u00f3n de todas las noches logr\u00f3 calmarlos. La oraci\u00f3n fue realmente milagrosa y, antes de terminar, Rita, inesperadamente, pidi\u00f3 salud en abundancia para todos sus seres queridos: \u00abIncluso ese fastidioso de \u00c1ngel\u00bb. \u00abY tambi\u00e9n para la tontita de Rita\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 \u00c1ngel inocentemente. Esa fue su peculiar manera de reconciliarse y en menos de diez minutos los dos ya estaban babeando en cima de la almohada. Fernanda los miraba con ternura infinita, con el ag\u00fcero de que estuviesen so\u00f1ando con banquetes reales en donde podr\u00edan servirse de forma ilimitada, para todas las veces en que la mesa de su casa quedaba triste y vac\u00eda. Ese era un estratagema que ella hab\u00eda aprendido, en carne propia, desde peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Los d\u00edas en que no hab\u00eda nada para\ncenar se obligaba a acostarse temprano, a veces incluso antes de las ocho, para\nlograr enga\u00f1ar su estomago rebelde. Se met\u00eda entre las s\u00e1banas, rezaba, as\u00ed\ncomo lo hab\u00eda hecho esa noche con \u00c1ngel y Rita, y casi de inmediato se hund\u00eda\nen un mundo donde dejamos de ser esclavos de nuestras pulsiones. Suced\u00eda\nimprovisamente, como si Dios se apiadara de ella al punto de hacerla caer\nrendida chasqueando sus dedos invisibles, pero no lo suficiente como para hacer\naparecer frente a ella uno solo de sus platos favoritos, o un m\u00edsero vaso de\nleche. Pero Fernanda tampoco se atrev\u00eda a pedir tanto, y lo \u00fanico que deseaba\nera amanecer al d\u00eda siguiente con las esperanzas renovadas de no terminar con\ncalambres indomables y contra las cuales su \u00fanico recurso ser\u00eda el sue\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Esa noche, mientras sus hermanos dorm\u00edan, Fernanda no sent\u00eda calambres porque su angustia era m\u00e1s poderosa. La corriente de aire que se infiltraba desde las ranuras debajo de la puerta y entre las ventanas se volv\u00eda cada vez m\u00e1s cortante y ella tambi\u00e9n hubiese querido arroparse al lado de sus dos hermanos. Si permanec\u00eda despierta era \u00fanicamente porque su pap\u00e1 se lo hab\u00eda prometido. Le dijo que iba a regresar antes de que anochezca y que no iban a cenar ni leche ni cereales, por fin habr\u00edan gozado de una comida verdadera, algo que con tanto fr\u00edo calentar\u00eda sus tripas y sus cansados corazones. Esas hab\u00edan sido las palabras de su pap\u00e1. A decir toda la verdad, tambi\u00e9n hab\u00eda agregado que la comida habr\u00eda sido \u00abcompleta\u00bb, incluyendo \u00abentrada, plato principal y postre\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Sin embargo, por m\u00e1s que Fernanda amara a su padre y deseara creer que no exist\u00eda nada imposible para \u00e9l, reconoc\u00eda que ten\u00eda la costumbre de exagerar las cosas. De hecho, cuando era m\u00e1s ni\u00f1a se hab\u00eda decepcionado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n a ra\u00edz de esos prop\u00f3sitos desmedidos y que rara vez se traduc\u00edan en empresas enteramente exitosas. Record\u00f3 una vez en que, harta de llevar el mismo pantal\u00f3n de tela que se hab\u00eda descosido en m\u00e1s de un punto, recrimin\u00f3 a su padre: \u00ab\u00a1Todos los d\u00edas tengo que ponerme este pantal\u00f3n viejo! \u00a1Por una vez me gustar\u00eda vestir algo m\u00e1s femenino!\u00bb. Su pap\u00e1 agrand\u00f3 los ojos como si fuera un cachorro abandonado en medio de la autopista, mir\u00f3 el pantal\u00f3n que efectivamente estaba un poco desgastado y deste\u00f1ido y prometi\u00f3 que al d\u00eda siguiente le comprar\u00eda \u00abel vestido m\u00e1s hermoso y m\u00e1s codiciado por las ni\u00f1as de la ciudad\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Se fue a una tienda en donde hab\u00eda visto detenerse a varias chiquillas para contemplar un vestido rosado con volantes de tul. El m\u00e1s so\u00f1ado entre las que aspiraban a parecerse a magn\u00edficas danzantes. Pero cuando vio la etiqueta del precio se percat\u00f3 que incluso utilizando todas sus econom\u00edas, que llevaba reunidas en un pa\u00f1uelo polvoroso al interior de su bolsillo, no pod\u00eda llegar a juntar esa suma. Aun as\u00ed trat\u00f3 de mantener fe a su palabra y no traicionar la promesa que le hab\u00eda hecho a su hijita. Se present\u00f3 ante Fernanda con un vestido largo y azul marino de flores amarillas con mangas abombadas. Estaba en buen estado aunque no parec\u00eda perfectamente nuevo y, en efecto, por m\u00e1s que buscara, Fernanda no encontr\u00f3 ninguna etiqueta grapada ni por dentro ni por fuera. Nunca supo c\u00f3mo hab\u00eda logrado conseguir ese vestido que en su conjunto no estaba feo, pero que era muy lejano de la idea del \u00abvestido m\u00e1s hermoso\u00bb que se hab\u00eda figurado. Lo que s\u00ed sab\u00eda con absoluta certeza era que hac\u00eda siglos que las mangas abombadas hab\u00edan pasado de moda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">No tuvo el coraje de decirle nada a su pap\u00e1 y simplemente le agradeci\u00f3 con un sonoro beso en la calva morena. A esa vez, le sucedieron otras en las que Fernanda terminaba conmovida por el esfuerzo del padre, pero no plenamente satisfecha. Las fantas\u00edas creadas por \u00e9l, y que luego le transmit\u00eda, segu\u00edan superando de lejos la realidad que se materializaba frente a su mirada perpleja. Con el pasar de los a\u00f1os aprendi\u00f3 a creer la mitad de las palabras que su pap\u00e1 pronunciaba y, esa noche, obviamente no esperaba verlo aparecer con una suntuosa cena de tres platos. Lo que s\u00ed se habr\u00eda imaginado era que su pap\u00e1 llegara a la hora de cenar por lo menos con un pollito reci\u00e9n horneado para compartir entre los cuatro, y a lo mucho, con unas dos papas de acompa\u00f1amiento. Sin embargo, ya estaba de madrugada y hac\u00eda varias horas que su pap\u00e1 deb\u00eda haber cruzado la puerta que miraba desconsolada. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Estaba al borde del llanto y de la\ndesesperaci\u00f3n y lo \u00fanico que hac\u00eda retroceder sus l\u00e1grimas era el cuadro de sus\nhermanos que, a pesar de ser como perro y gato, yac\u00edan enroscados para\nabrigarse de la noche inclemente. Ten\u00eda que ser fuerte por ellos, si algo le\nhubiese pasado a su pap\u00e1 ella se convertir\u00eda en la \u00fanica persona en la faz de\nla tierra capaz de protegerlos y cuidarlos. Por ellos habr\u00eda dado esta vida y\ntodas las futuras, aun as\u00ed fuesen un poco m\u00e1s afortunadas que la que le hab\u00eda\ntocado en ese cuerpo flacucho. Por otro lado, no ten\u00eda la m\u00e1s remota idea de\nc\u00f3mo hubiera hecho para mantenerlos. \u00bfQui\u00e9n se habr\u00eda quedado con ellos\nmientras ella hubiera tenido que salir a la calle a trabajar? Su pap\u00e1 siempre\nregresaba antes de las nueve, solo una vez que le hab\u00eda hecho tomar un susto\nhab\u00eda llegado pasadas las diez. Se hab\u00eda encontrado con un primo que no ve\u00eda en\na\u00f1os y se hab\u00edan ido a beber unas copas para celebrar el fortuito encuentro.\nLuego de aquella vez, en que la hab\u00eda encontrado dormida en el suelo al pie del\ningreso, sin mantas y con las manos que eran dos hielos, le hab\u00eda prometido que\nnunca m\u00e1s la dejar\u00eda esper\u00e1ndolo. Y nunca m\u00e1s hab\u00eda vuelto a pasar, hasta esa\nnoche. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda podido salir mal? Su mente empez\u00f3 a proyectar en las paredes de sus ojos, como en un cine de terror, im\u00e1genes espantosas del padre ensangrentado tirado a un lado de la carretera como un perro callejero. O su cuerpo tieso escondido en una bolsa de la basura dentro de alg\u00fan turbio maletero que pertenec\u00eda a un criminal con dientes de oro. O que hubiese sido acuchillado en medio de un atraco, despojado de toda su indumentaria, y abandonado por una callecita oscura y desierta mientras lentamente el fr\u00edo iba sumergi\u00e9ndolo en un sue\u00f1o del que ya no despertar\u00eda. Tambi\u00e9n imaginaba que quiz\u00e1s habr\u00edan podido socorrerlo de lo que fuese que le hab\u00eda pasado y llevarlo a un hospital. Pero en tal caso, ya que no hab\u00edan enviado a nadie a avisarles, su padre ten\u00eda que yacer en coma o quiz\u00e1s se encontraba en ese mismo instante luchando entre la vida y la muerte. Lo imaginaba tendido en el quir\u00f3fano y, con el \u00faltimo destello de conciencia, pensando en ella, en la promesa que hab\u00eda roto a su pesar. Prefiriendo morirse antes de leer en sus ojos la ilusi\u00f3n herida. \u00bfEn qu\u00e9 otro lugar pod\u00eda encontrarse que no le permit\u00eda volver? \u00bfEn d\u00f3nde m\u00e1s pod\u00edan detenerlo en contra de su voluntad? Claro, en la c\u00e1rcel, pens\u00f3. Pero en tal caso las autoridades ya se habr\u00edan enterado de que en esa casa viv\u00edan tres menores de edad y habr\u00edan ido a recogerlos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuando su pap\u00e1 entr\u00f3 por la puerta cargado con cinco bolsas desbordantes, Fernanda estaba durmiendo con la cabeza inclinada hacia adelante y la frente apoyada en sus brazos, sentada en una silla del comedor. Se hab\u00eda mareado con tantas vueltas, tantos rodeos sin salida y sus p\u00e1rpados se hab\u00edan cerrado en una vencidos, extenuados. El padre la despert\u00f3 con dulzura, tem\u00eda que fuera a sobresaltar por el miedo. \u00abFernanda, hija, estoy ac\u00e1. \u00a1Mira cu\u00e1nta comida traigo!\u00bb le dijo el padre ense\u00f1\u00e1ndole las bolsas que colgaban de sus dedos purp\u00fareos por el fr\u00edo y porque el pl\u00e1stico le estaba cortando la circulaci\u00f3n. Fernanda abri\u00f3 despacio un ojo y permaneci\u00f3 callada un instante mientras decid\u00eda si estaba so\u00f1ando o no. Luego tambi\u00e9n abri\u00f3 el segundo y su rostro se ilumin\u00f3 de alegr\u00eda: \u00abPap\u00e1, \u00a1has regresado!\u00bb luego volte\u00f3 a mirar el reloj que se\u00f1alaba las dos de la madrugada: \u00ab\u00a1Te parece esta la hora de volver a cenar! Te esper\u00e1bamos para las ocho. Casi me muero de la preocupaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 te ha pasado?\u00bb \u00abNada, hija. Me demor\u00e9 comprando todo esto; ya no te preocupes. Pero ahora anda, despierta a tus hermanos. Les promet\u00ed que \u00edbamos a tener una cena de primera y yo siempre cumplo mi palabra.\u00bb <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Fernanda no qued\u00f3 convencida, pero como el hambre golpeaba con fuerza entre sus entra\u00f1as decidi\u00f3 no prolongar m\u00e1s esa conversaci\u00f3n. Su pap\u00e1 a veces se pon\u00eda m\u00e1s terco que una mula y no hab\u00eda forma de hacerle soltar ni una palabra m\u00e1s. Al ver las bolsas que estaban reventando, Rita y \u00c1ngel se alegraron tanto que en dos segundos se olvidaron de todo el sue\u00f1o que ten\u00edan. Se pusieron a rebuscar en cada una y a sacar todo lo que deseaban comer esa misma noche. Antes de que empezaran a disputarse un delicioso pastel de ar\u00e1ndanos, tocaron a la puerta. El padre estaba en el ba\u00f1o ase\u00e1ndose. Esas no eran horas para ir a casas ajenas y a Fernanda esa visita improvisa le resultaba demasiado extra\u00f1a. Se dirigi\u00f3 hacia la puerta con una mezcla de terror y curiosidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Abri\u00f3 y se encontr\u00f3 con dos oficiales de polic\u00eda altos y corpulentos. Estaban buscando al Se\u00f1or Jim\u00e9nez, su padre. Ten\u00edan entre las manos su documento de identidad, parec\u00eda que lo hab\u00eda extraviado qui\u00e9n sabe d\u00f3nde. Fernanda se estremeci\u00f3, pero sin perder la compostura contest\u00f3: \u00abAqu\u00ed no vive ning\u00fan Se\u00f1or Jim\u00e9nez, lo siento. Nosotros somos los nuevos inquilinos.\u00bb Luego de precisar que ella no sab\u00eda d\u00f3nde pod\u00edan encontrar a ese se\u00f1or, que no ten\u00eda idea de donde se hab\u00eda mudado, se despidi\u00f3 de los oficiales y cerr\u00f3 la puerta. Su padre sali\u00f3 justo en ese momento del ba\u00f1o y le pregunt\u00f3 de qui\u00e9nes eran las voces que hab\u00eda o\u00eddo. Fernanda contest\u00f3 que era el vecino que estaba tan ebrio que se hab\u00eda equivocado de puerta. \u00abEse Roberto, nunca va a cambiar. \u00a1Todos los d\u00edas se emborracha como un maldito pobre diablo!\u00bb <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Su padre solt\u00f3 una fragorosa carcajada y Fernanda temi\u00f3 por su alma. \u00bfPerdonar\u00eda Dios cualquiera que fuese la estupidez que hab\u00eda cometido? \u00bfLa perdonar\u00eda a ella por haber mentido? \u00bfEra posible que su padre, su tonto y adorado padre, hubiese echado a perder para siempre su pedacito de cielo? \u00bfQue ya no mereciese la salvaci\u00f3n? No, eso era imposible e impensable. Si siendo ella su hija le ten\u00eda compasi\u00f3n, cu\u00e1nta m\u00e1s misericordia podr\u00eda tenerle Dios que era padre de toda la humanidad. Pero, entonces, si todos los seres humanos ten\u00edan derecho a un pedacito de cielo, \u00bfd\u00f3nde m\u00e1s cabr\u00edan las estrellas? Fernanda se sacudi\u00f3 esas vanas especulaciones y exclam\u00f3 con voz aguda y cantante: \u00ab\u00a1El pastel de ar\u00e1ndanos es m\u00edo!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernanda miraba asustada las agujas del reloj mientras se mord\u00eda voraz las u\u00f1as de las manos ya casi inexistentes. Era un vicio que estaba intentando abandonar, pero en esa situaci\u00f3n le era imposible reprimir el impulso. En el cuarto flotaba un silencio profundo que solo lograba volver la espera m\u00e1s ensordecedora. 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