{"id":283,"date":"2019-08-02T20:23:14","date_gmt":"2019-08-03T01:23:14","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=283"},"modified":"2019-11-04T12:59:44","modified_gmt":"2019-11-04T17:59:44","slug":"la-justa-medida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/la-justa-medida\/","title":{"rendered":"La justa medida"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Se cruzan por las calles, hasta casi rozarse los hombros, pero sin cruzar miradas. Pisan la misma tierra, se sientan en el mismo pasto, y miran hacia el mismo mar mas no horizonte. Respiran el mismo aire contaminado y disfrutan del mismo panorama encantado, cuando el sol se suicida en las olas y con su \u00faltimo aliento clava sus espadas doradas en las fachadas de los rascacielos. A veces hasta viven en la misma manzana, unos en departamentos modernos, los otros en quintas que parecieran embrujadas. Unos son hombres libres, se llaman Patricia, Juan, Carlos, Adela, Alejandro, Ernesto, Martina. Los otros se llaman en virtud del servicio que les prestan y su existencia se reduce a la funci\u00f3n que cumplen para simplificarles las vidas. Sin el art\u00edculo posesivo adelante, para ellos, no ser\u00edan nada. No tienen pasado, no tienen futuro, no tienen familia. Solo son lo que necesitan que sean.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"> Son sus empleadas, sus choferes, sus porteros, sus mec\u00e1nicos, sus zapateros, sus se\u00f1ores de la limpieza, sus vendedores ambulantes, sus canillitas, sus caseras, sus gasfiteros, sus ni\u00f1eras, sus cocineros. Los mantienen lo suficiente lejos para que los adoren como a dioses, de los que pueden ver el rostro mas no tocar el pulso, y as\u00ed no se den cuenta de que en sus cuerpos esculpidos tambi\u00e9n late un coraz\u00f3n humano. Los mantienen lo suficiente cerca para vigilarlos y no se les ocurra levantar los ojos y cortarle la cabeza a la divinidad, pero a la vez lejos para que no se atrevan a so\u00f1ar ser como ellos o intenten imitarlos, y as\u00ed se queden en su lugar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"> A veces los tienen tan pero tan cerca, que hasta casi se encari\u00f1an. Y es cuando de nuevo los apartan, y con voz gruesa les ri\u00f1en para que no olviden qui\u00e9n manda. Pueden sentir l\u00e1stima, pero se niegan a sentir compasi\u00f3n, porque la compasi\u00f3n solo es un sentimiento que puede unir a pares. Si la sintiesen, tendr\u00edan que tomar sus manos callosas y pararlos de pie, y no permitir que vuelvan a doblar las rodillas jam\u00e1s. Pero entonces perder\u00edan el derecho a explotarlos y tambi\u00e9n perder\u00edan su valor, porque creen que el valor reside en los ojos de los que los miran desde el suelo y que, para elevarse, tienen que hundirlos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\"> Los mantienen cerca para que un cumplido los convenza de que el fin de sus vidas es complacerlos, y lejos para que puedan susurrarles ep\u00edtetos como feos, burros, ociosos, ignorantes, sin ser o\u00eddos. Cerca para que los otros puedan apreciar sus carros \u00faltimo modelo, sus casas con todas las comodidades, sus siluetas longil\u00edneas y se mareen con sus palabras altisonantes fruto de una mente que solo puede ser sobrenatural. Lejos para que no se les ocurra envidiarlos por el miedo a ser castigados. Cerca para que puedan admirar su belleza y elogiarlos; lejos para que no comprendan que sus carnes tambi\u00e9n pueden sangrar y ensuciarlos. Pero la verdad es que est\u00e1n cerca, muy cerca, solo los separa una sutil l\u00e1mina de indiferencia tan pesada como el acero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se cruzan por las calles, hasta casi rozarse los hombros, pero sin cruzar miradas. Pisan la misma tierra, se sientan en el mismo pasto, y miran hacia el mismo mar mas no horizonte. 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