{"id":278,"date":"2019-07-28T19:57:09","date_gmt":"2019-07-29T00:57:09","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=278"},"modified":"2019-11-04T13:04:58","modified_gmt":"2019-11-04T18:04:58","slug":"juntos-en-el-desayuno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/juntos-en-el-desayuno\/","title":{"rendered":"Juntos en el desayuno"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Las cucharas de las que les quiero hablar pueden parecer corrientes a la vista, objetos sin relevancia y sin valor. Efectivamente, si ustedes son de los que hallan el valor en el precio de las cosas, entonces esas cucharas no tienen valor alguno. No tuvimos que desembolsar ni un c\u00e9ntimo por ellas. Las conseguimos gracias a una promoci\u00f3n. Con la compra de cuatro cajas de cereales de una misma marca, regalaban una cuchara personalizada, con el grabado de un nombre y de un peque\u00f1o dibujo de tu elecci\u00f3n entre los cinco o seis que la empresa propon\u00eda. Entonces esperamos hasta acumular ocho cajas, para poder hacer de una sola vez el pedido de dos cucharas: una con mi nombre, la otra con el nombre de \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Tuvimos que esperar algunas semanas para recibirlas y cuando llegaron a nuestras manos nos procuraron la felicidad de las cosas f\u00fatiles que, sumadas, dan consistencia a una relaci\u00f3n. Son las que la vuelven s\u00f3lida, inderrotable. Y pues, al principio, qui\u00e9n lo sospechar\u00eda. Qui\u00e9n dir\u00eda que los fundamentos de una relaci\u00f3n son tan prosaicos, exentos de cualquier grandeza y romanticismo como un par de cucharas. No son el primer ramo de flores, las s\u00e1banas c\u00e1ndidas, las declaraciones susurradas, las cartas apasionadas, los poemas inspirados en Afrodita. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Son m\u00e1s bien las tazas sucias en el fregadero, la ropa interior tendida en el tendedero, mis libros mezclados con los suyos en la estanter\u00eda, la m\u00fasica que suena mientras el olor a caf\u00e9 envuelve la casa y las infusiones humeantes encima de la c\u00f3moda antes de dormirnos. No tienen nada que ver con las palpitaciones ni con los gestos de locura que el enamoramiento desencadena en sus inicios. Esos dulces recuerdos hacen sonre\u00edr pero las cucharas, soy testigo de ello, te llenan los ojos de l\u00e1grimas, son como un pu\u00f1ete en el est\u00f3mago.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Nos llegaron forradas en celof\u00e1n y pl\u00e1stico de burbujas, de acero inoxidable y dimensiones medianas, con nuestros nombres grabados en letra min\u00fascula en la extremidad inferior del mango. Con esas cucharas flamantes empezamos a tomar nuestro desayuno rutinario, mayormente leche con cereales. Aunque desde ese entonces nuestros gustos han evolucionado, ya no tomamos leche \u2014preferimos la bebida vegetal de soya o de almendras\u2014 y ya no tenemos un desayuno fijo sino que solemos variar. Lo tom\u00e1bamos contentos, pensando que ten\u00edamos dos cucharas id\u00e9nticas pero con nombres distintos, dos cucharas que para nosotros eran \u00fanicas y nos diferenciaban del resto, de todos los dem\u00e1s que eran ajenos a nuestro amor. Y qu\u00e9 importaba si en otras casas exist\u00edan otras personas que hab\u00edan participado de la promoci\u00f3n, enviado los c\u00f3digos de las cajas y recibido a cambio esas mismas cucharas. Nosotros no las conoc\u00edamos, ni pens\u00e1bamos en ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Ese fue el primero de una serie de objetos que las parejas suelen comprar en pares y que m\u00e1s se parecen a s\u00edmbolos de identificaci\u00f3n que certifican la pertenencia a un mismo club, a un mismo c\u00edrculo exclusivo, restringido a tan solo dos miembros privilegiados: t\u00fa y \u00e9l. Entonces sabes qu\u00e9 pasa, que cuando empiezas a usarlos ya no puedes dejar de hacerlo, o eso ser\u00eda juzgado como alta traici\u00f3n. Se establece un pacto t\u00e1cito, intangible, y cada d\u00eda, cada ma\u00f1ana, se vuelve a renovar fielmente. Cuando recibimos esas cucharas nunca nos dijimos en voz alta: \u00ab Ya no tomaremos el desayuno comiendo de otras cucharas \u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Fue algo espont\u00e1neo, nadie lo impuso, pero a la vez fue ineluctable. No pod\u00eda ser de otra manera. Si yo era la que pon\u00eda los platos, agarraba la cuchara con mi nombre para m\u00ed y a \u00e9l le entregaba su hom\u00f3loga. Y si era \u00e9l el que ten\u00eda m\u00e1s tiempo para preparar el desayuno, colocaba las cucharas gemelas sobre la mesa. Ninguno de los dos lo dud\u00f3 nunca, no pas\u00f3 ni una sola vez que por el sopor o la distracci\u00f3n tom\u00e1ramos unas cucharas al azar. Jam\u00e1s cometimos ese torpe error que nos habr\u00eda resultado fatal. Y cada ma\u00f1ana las cucharas de manera inadvertida iban aumentando su gravedad, hasta volverse trascendentales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Hay que mencionar que el desayuno es un ritual extremadamente \u00edntimo y selectivo. El almuerzo es una comida mayormente r\u00e1pida y frugal. Cuando te sorprende el hambre, puedes improvisarlo en el lugar m\u00e1s cercano, y compartirlo con cualquier persona que se encuentre contigo en ese momento; pueden ser amigos, colegas, quien sea. A veces corresponde tambi\u00e9n a esa hora u hora y media que reservas a una amistad que no ve\u00edas en a\u00f1os o a un nuevo conocido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">La cena es m\u00e1s sofisticada y puede ser utilizada para celebrar ocasiones especiales, conmemorar fechas importantes, tomando vino tinto en tu mejor vestido. Con la complicidad de la noche, es una comida m\u00e1s lenta, m\u00e1s relajada, y se diluye en varios platos que van desde las entradas al postre. Un lapso de tiempo lo suficiente largo como para compartirlo solo con amigos cercanos o personas que realmente estimas y aprecias. Por tal raz\u00f3n se podr\u00eda decir que la cena est\u00e1 en un escal\u00f3n m\u00e1s elevado en comparaci\u00f3n con el almuerzo. Pero el desayuno no tiene punto de comparaci\u00f3n con ninguno de los dos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">El desayuno no tiene la urgencia del almuerzo ni necesita el ornamento de la cena. Lo consumes tal como te levantas, sin maquillarte, vestirte, a veces incluso sin peinarte ni asearte. Sin construir el personaje que ser\u00e1s el resto del d\u00eda. A la mesa del desayuno no se re\u00fanen personajes, solo personas que se manifiestan en su esencia m\u00e1s aut\u00e9ntica. Y es tambi\u00e9n una mesa que sigue rondada por la presencia de elementos que pertenecen a la discreci\u00f3n de la noche: la cama a medio tender, la almohada moldeada por la forma de tu cr\u00e1neo, alguna media solitaria metida al fondo de las colchas. Y tu cuerpo tambi\u00e9n sigue conservando la vulnerabilidad que le impone el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Es una escena demasiado privada para dejar que extra\u00f1os incursionen en ella. Solo puedes compartirla con personas en las que realmente conf\u00edas. Es por eso que la mesa del desayuno es la m\u00e1s sucia, porque el desayuno se toma sin tantas ceremonias, sin pensar en qu\u00e9 dir\u00e1 el otro. El mantel se llena de migas de pan, de salpicaduras de caf\u00e9, grasa de mantequilla y manchas de mermelada, que asumen un car\u00e1cter sagrado. Cada vez que hund\u00edamos las cucharas en nuestro bol de avena o de cereales era un momento sagrado. Y cuando volv\u00edan a la superficie se volv\u00edan m\u00e1s solemnes, inviolables.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Es por ello que han sobrevivido a todas las mudanzas que hemos afrontado. Yo he renunciado a mi plancha para el pelo; \u00e9l a una cafetera. Ambos hemos renunciado a ropa, adornos y utensilios \u2014todav\u00eda guardo el luto por algunos\u2014pero no a las cucharas. Nunca olvidamos ponerlas en la maleta y llevarlas con nosotros a todos los hogares que hemos cambiado, al punto de volverse ahora lo \u00fanico a lo que me queda aferrarme. Son la piedra angular de nuestra relaci\u00f3n. No importa cu\u00e1ntos ladrillos puedan derrumbarse; hasta que ellas est\u00e9n la construcci\u00f3n est\u00e1 a salvo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Ya no bailamos en la cocina, mientras esperamos que hierva el agua para el tallar\u00edn. Ya no hacemos las compras religiosamente cada fin de semana. Los domingos ya no cocino panqueques ni salimos a desayunar afuera. \u00c9l ya no me trae el pan reci\u00e9n horneado de la panader\u00eda que estaba justo bajo nuestra casa. Yo ya no lo ayudo a separar la ropa blanca de la de colores. Ya no hay clases de portugu\u00e9s los s\u00e1bados por la tarde. Ya no nos matamos de risa viendo videos de Youtube. Hasta hemos dejado de tomar desayuno, a veces. Y es que dentro de la maleta que nos llev\u00e1bamos de un departamento a otro, de un pa\u00eds a otro, tantas costumbres tampoco cab\u00edan y se fueron quedando atr\u00e1s. Pero las cucharas estaban ah\u00ed y segu\u00edamos eligi\u00e9ndolas entre todas las dem\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">As\u00ed que el d\u00eda que desaparecieron pusimos la cocina patas arriba y nadie entend\u00eda por qu\u00e9. \u00bfPor qu\u00e9 afanarse tanto por un par de cucharas? Lo escuch\u00e9 explicar lo inexplicable; que esas cucharas eran especiales porque llevaban nuestros nombres. Lo explic\u00f3 con naturalidad, como si eso fuera evidente y me abland\u00f3 el coraz\u00f3n. Y cuando encontramos la m\u00eda, hu\u00e9rfana de la suya, me invadi\u00f3 una tristeza incontenible. No dijimos nada sobre eso. \u00abYa reaparecer\u00e1, en alg\u00fan lado\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cucharas de las que les quiero hablar pueden parecer corrientes a la vista, objetos sin relevancia y sin valor. Efectivamente, si ustedes son de los que hallan el valor en el precio de las cosas, entonces esas cucharas no tienen valor alguno. No tuvimos que desembolsar ni un c\u00e9ntimo por ellas. 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