{"id":273,"date":"2019-07-20T08:20:23","date_gmt":"2019-07-20T13:20:23","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=273"},"modified":"2019-11-04T12:59:49","modified_gmt":"2019-11-04T17:59:49","slug":"el-cochecito-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/el-cochecito-cuento\/","title":{"rendered":"El cochecito"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Mercedes fue la primera persona que al llegar al edificio de la Calle Ar\u00e9valo 262 me trat\u00f3 con amabilidad, y me hizo sentir ese calor humano que no pens\u00e9 poder hallar en la ciudad. Pues la cantidad de gente que vive ac\u00e1 amontonada te lleva a detestarla o cuando menos a esquivarla como si fueran moscas hediondas, y ya me hab\u00edan advertido al respecto. Me avisaron de que nadie se iba a preocupar por m\u00ed, que me habr\u00eda vuelto invisible como un punto de suciedad en una luna que solo llama la atenci\u00f3n de aquellos que quieren removerlo, eliminarlo \u2014aunque no me lo dijeran con estas palabras. Por eso todav\u00eda sigo pregunt\u00e1ndome si tal vez habr\u00eda podido hacer algo m\u00e1s por ella y acaso fue mi cobard\u00eda que me lo impidi\u00f3.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Me la encontr\u00e9 en el pasillo del tercer piso mientras jalaba mi maleta roja con ruedas llena de ropa en desfase tanto con el clima del lugar como con las tendencias de la \u00e9poca, pero eso lo descubrir\u00eda m\u00e1s adelante. Segu\u00eda al portero que me abr\u00eda el paso hacia mi nuevo departamento y me ayudaba cargando las cajas con mi preciada colecci\u00f3n de libros (o por lo menos una parte), una en cada brazo. Ella estaba saliendo con un cochecito azul de su departamento que se encontraba al lado opuesto del que yo iba a ocupar. Ni bien percibi\u00f3 mi presencia se me acerc\u00f3 y me dio la bienvenida. Me dijo su nombre y expres\u00f3 su emoci\u00f3n por convertirnos en vecinas. No parec\u00eda hacerlo simplemente por cumplir con insulsas convenciones, su voz sonaba sincera. Yo tambi\u00e9n me present\u00e9 y la agradec\u00ed. Le cont\u00e9 que acababa de llegar de mi pueblo para empezar una maestr\u00eda y que todav\u00eda no conoc\u00eda la ciudad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Hab\u00eda algo raro en su manera de actuar que en ese momento no logr\u00e9 identificar. Percib\u00ed que ten\u00eda prisa, pues ten\u00eda movimientos acelerados y vocalizaba las palabras como si quisiera llegar de frente a la \u00faltima letra, salt\u00e1ndose todas las del medio, pero cuando pensaba que iba a poner el punto final a la conversaci\u00f3n, formulaba una nueva pregunta. Era evidente que ten\u00eda alg\u00fan pendiente urgente, pero a la vez sent\u00eda que mi llegada la hab\u00eda alegrado y que con gusto habr\u00eda prolongado ese momento de interacci\u00f3n. O por lo menos yo lo interpret\u00e9 as\u00ed; me convenc\u00ed de que lo hac\u00eda por pura amabilidad. Entonces pens\u00e9 que para devolverle la cortes\u00eda me tocaba a m\u00ed socorrerla y liberarla de ese contratiempo que era yo misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Me apresur\u00e9 a despedirla, mencionando que el portero no habr\u00eda aguantado mucho tiempo m\u00e1s el peso de las cajas. Me agach\u00e9 para despedirme del beb\u00e9, que hab\u00eda completamente ignorado hasta ese momento, y me percat\u00e9 que el cochecito estaba vac\u00edo, solo conten\u00eda un sonajero de goma en su interior. Supuse entonces que la raz\u00f3n por la que Mercedes estaba tan apurada era que ten\u00eda que ir a recoger a su hija o hijo al nido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u00abMe escapo; mi ni\u00f1a me est\u00e1 esperando!\u00bb, me dijo, ley\u00e9ndome en el pensamiento y aclarando el sexo del beb\u00e9. Entr\u00f3 al ascensor, yo por fin abr\u00ed la puerta de mi nueva casa y ofrec\u00ed un vaso de agua al portero disculp\u00e1ndome por la espera. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">La volv\u00ed a ver el d\u00eda siguiente, mientras estaba por salir a inspeccionar el barrio y sus principales tiendas y servicios. Quer\u00eda conocer cuando menos lo b\u00e1sico; d\u00f3nde poder comprar leche si me daba cuenta a \u00faltimo momento de que se hab\u00eda acabado, d\u00f3nde se encontraba la farmacia por si necesitaba una aspirina, cu\u00e1l era el quiosco de revistas m\u00e1s cercano y el paradero del bus que me llevar\u00eda a la universidad\u2026Me la cruc\u00e9 en la puerta; ella estaba regresando de alg\u00fan sitio, y me demostr\u00f3 la misma simpat\u00eda del d\u00eda anterior. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Me invit\u00f3 a tomar un caf\u00e9 en su casa, con calma, cuando tuviera un momento libre. Acept\u00e9 su invitaci\u00f3n con mucho gusto para ese jueves a las cuatro, pues todav\u00eda no empezaban las clases hasta la semana siguiente (hab\u00eda decidido llegar antes para poder instalarme tranquilamente, ubicarme y evitar perderme el primer d\u00eda de clases haciendo el rid\u00edculo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">A las cuatro en punto toqu\u00e9 su puerta y le hice una broma tonta sobre el tr\u00e1fico que por suerte no me hab\u00eda sorprendido en el trayecto. Mercedes me invit\u00f3 a pasar y me pidi\u00f3 que por favor no hiciera mucho ruido, que su hijita estaba durmiendo. Baj\u00e9 entonces el volumen de mi voz y entr\u00e9 en punta de pies. Esa tarde, la pasamos charlando frente a una taza de caf\u00e9 humeante, comiendo los alfajores que hab\u00eda tra\u00eddo de mi pueblo \u2014ofrecer comida es la manera m\u00e1s efectiva de socializar y de causar una buena impresi\u00f3n, me hab\u00eda insistido mi mam\u00e1, mientras met\u00eda a la fuerza un gran paquete en la maleta ya repleta\u2014 y al lado del walkie talkie conectado al cuarto de la ni\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Su casa era sorprendentemente limpia y ordenada, no me imaginaba as\u00ed un hogar donde vivieran ni\u00f1os, y la felicit\u00e9. Descubr\u00ed que Mercedes y yo ten\u00edamos casi la misma edad, solo me llevaba un par de a\u00f1os. Yo hab\u00eda dado por sentado que fuera mucho mayor, debido a sus aires maternos y el porte seguro que ten\u00eda de mujer de ciudad experimentada. Mientras que yo ni me ve\u00eda como una adulta; m\u00e1s como una simple estudiante que a\u00fan ten\u00eda que aprender a hacerse cargo de s\u00ed misma. Me cont\u00f3 que hab\u00eda estudiado para ser farmac\u00e9utica, pero que nunca hab\u00eda ejercido. Luego de terminar la carrera hab\u00eda quedado embarazada y desde que hab\u00eda dado a luz se hab\u00eda dedicado exclusivamente al cuidado de su hija la cual, me cont\u00f3, se llamaba Ver\u00f3nica y ten\u00eda dieciocho meses. Su esposo era el que trabajaba para atender las necesidades de las dos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Igual cada ma\u00f1ana la dejaba en el nido unas cinco horas. Cre\u00eda que los ni\u00f1os ten\u00edan que aprender desde temprana edad a relacionarse con otros ni\u00f1os, para que no crecieran consentidos y tuvieran una \u00edndole m\u00e1s abierta y apacible. Tambi\u00e9n les formaba el car\u00e1cter, dec\u00eda. Yo estaba de acuerdo, le confes\u00e9 que me parec\u00eda una buena idea y que adem\u00e1s as\u00ed pod\u00eda recortarse un poco de espacio y de tiempo para s\u00ed misma. Pero me interrumpi\u00f3 inmediatamente, dici\u00e9ndome que ella no entend\u00eda a esas mujeres que insinuaban que la maternidad las hab\u00eda despojado de una parte de su individualidad, cohibiendo o eclipsando su identidad de mujer. Ella se sent\u00eda m\u00e1s completa y m\u00e1s mujer que nunca. Si por ella fuera, no se habr\u00eda despegado ni un minuto de su adorada Ver\u00f3nica, pero su amor no era ego\u00edsta y ten\u00eda que sacrificarse por el bien de su hija. Lo peor que pod\u00eda hacer era convertirse en una de esas madres sobreprotectoras y controladoras.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Luego cambi\u00f3 completamente de tono y volvi\u00f3 a su usual cordialidad. Como Ver\u00f3nica todav\u00eda no daba se\u00f1ales de querer despertarse, me quiso ense\u00f1ar unas fotos de la ni\u00f1a que ten\u00eda guardadas en su celular. Encontr\u00e9 un cierto parecido con ella, en la forma de los ojos y en la luz que emanaban. No sab\u00eda si fuera una caracter\u00edstica innata o si as\u00ed se manifestaba el poderoso v\u00ednculo que las un\u00eda. Si esos eran los ojos de una hija que se siente amada y de una madre que ama con devoci\u00f3n. Ver\u00f3nica realmente parec\u00eda una ni\u00f1a feliz. Tambi\u00e9n parec\u00eda ser muy lista; en las fotos siempre estaba realizando alg\u00fan tipo de acci\u00f3n o travesura, como ensuciar de jab\u00f3n todo el piso del ba\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Mercedes me coment\u00f3 que ya sab\u00eda caminar. Incluso quer\u00eda correr, pero a\u00fan no ten\u00eda muy buen equilibrio y paraba aterrizando en su trasero felizmente forrado por un pa\u00f1al. No s\u00e9 porqu\u00e9, pero me puse a pensar que era una suerte que los seres humanos aprendan a caminar cuando miden poco m\u00e1s que cincuenta cent\u00edmetros, pues desde esa altura las ca\u00eddas no ten\u00edan que ser tan dolorosas. Hab\u00eda otra foto muy graciosa en la que su cara, sus manos y sus brazos estaban embarrados de una mezcla licuada verde y su babero, sorprendentemente, hab\u00eda quedado inmaculado. Me preguntaba c\u00f3mo lo hab\u00eda logrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">La voz de Mercedes que me narraba las peripecias de Ver\u00f3nica ten\u00eda tintes de dulzura pero tambi\u00e9n de a\u00f1oranza. Por momentos notaba que parec\u00eda hablar de ella como si fuera destinada a perderla, como si estuviera proyect\u00e1ndose desde tan pronto al momento en que habr\u00eda tenido que construir una personalidad en oposici\u00f3n a la suya, o m\u00e1s sencillamente ir a la universidad, trabajar, formar su propia familia. Hablaba de la ni\u00f1a peque\u00f1a que dorm\u00eda en el cuarto de al lado con maravilla, como si no acabara de creerse que su corazoncito latiera a tan pocos metros del suyo, y a la vez con la nostalgia por un ser amado que se alejaba inexorablemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Yo de beb\u00e9s no sab\u00eda casi nada, cuando era adolescente hab\u00eda cuidado un par de veces a mis sobrinos pero ese era el contacto m\u00e1s pr\u00f3ximo que hab\u00eda tenido. As\u00ed que no interven\u00eda mucho en la conversaci\u00f3n, m\u00e1s que nada escuchaba. A cu\u00e1ntos meses empiezan a crecerle los dientes o cu\u00e1l es la se\u00f1al de alerta, supuestamente un llanto distinto a los otros, de que est\u00e1n sufriendo c\u00f3licos\u2026 para m\u00ed todav\u00eda eran misterios insondables. Me sent\u00eda una alumna indisciplinada que no hab\u00eda estudiado para la clase, lo cual me creaba un poco de incomodidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">De pronto ambas miramos el reloj, ya hab\u00eda pasado hora y media desde que est\u00e1bamos conversando. Dije a Mercedes que me ten\u00eda que ir; quer\u00eda aprovechar de hacer las compras para la semana, pues estaba un poco cansada de comer solo s\u00e1ndwiches \u2014lo que ten\u00eda en la nevera a las justas me alcanzaba para prepararme eso. Ella tambi\u00e9n me dijo que seguro Ver\u00f3nica estaba por despertarse y que iba a tener que cocinarle su comida y luego ba\u00f1arla, aunque por el walkie talkie todav\u00eda no se o\u00eda ning\u00fan sonido y la respiraci\u00f3n de la ni\u00f1a segu\u00eda siendo delicada, casi imperceptible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuando volv\u00ed a mi departamento me qued\u00e9 pensando sobre ese nuevo encuentro que me parec\u00eda tan afortunado. Mercedes y yo no ten\u00edamos muchas cosas en com\u00fan, pero parec\u00eda ser una buena vecina, disponible, alguien a quien pod\u00eda acudir si ten\u00eda alg\u00fan problema en esa ciudad deshumanizante; o por lo menos alguien a quien pedirle un poco de arroz en caso de emergencia. Incluso pod\u00eda ser el principio de una desinteresada amistad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Sin embargo, esta vez tambi\u00e9n me hab\u00eda dejado la sensaci\u00f3n extra\u00f1a de que hab\u00eda algo que no cuadraba. Era como un pensamiento que paraba golpeando la puerta de mi conciencia, pero cuando iba a abrir ya hab\u00eda desaparecido, lo cual me volv\u00eda inquieta. Asum\u00ed que posiblemente eso se debiera a que me hab\u00eda costado tanto hacerme a la idea de que la ciudad era un lugar malo y peligroso que su comportamiento afable no encajaba con la imagen que ya se me hab\u00eda grabado \u2014a duros gritos, de mi mam\u00e1 y mi abuela\u2014 en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Met\u00ed en la cartera la bolsa de tela que colgaba del pomo de la puerta de la cocina y me encamin\u00e9. Al pasar por el ingreso del edificio el portero me pidi\u00f3 el permiso de detenerme, solo un par de minutos, que ten\u00eda algo que contarme. Le dije que por supuesto, pues no ten\u00eda prisa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u00abSe\u00f1orita, usted ver\u00e1. Cuando lleg\u00f3 y la ayud\u00e9 a subir sus paquetes no tuve el valor de decirle nada, no quer\u00eda perturbarla ni bien llegaba\u00bb, empez\u00f3. Lo que sigui\u00f3 me escarapel\u00f3 la piel, sent\u00ed una fr\u00eda sombra apoderarse de mi cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Mercedes hab\u00eda perdido a su hija hac\u00eda casi un a\u00f1o, justo en esa calle, frente a la puerta de vidrio que estaba contemplando incr\u00e9dula. Estaban caminando de la mano cuando de pronto Ver\u00f3nica la solt\u00f3 y se puso a correr hacia la pista. Fue un rel\u00e1mpago. Una moto que estaba llegando a toda velocidad no pudo girar a tiempo y la atropell\u00f3. El sonajero de goma que apretaba en la otra mano, no se sabe c\u00f3mo, sali\u00f3 intacto, sin ning\u00fan rasgu\u00f1o. El portero cont\u00f3 que nunca hab\u00eda escuchado un grito m\u00e1s visceral del que peg\u00f3 Mercedes cuando vio el cuerpecito de la ni\u00f1a inerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Ya ning\u00fan vecino la ve\u00eda salir, todos pensaban que nunca se iba a recuperar del duelo.&nbsp; Pero a los pocos meses sali\u00f3 de su aislamiento y milagrosamente parec\u00eda haber regresado a la normalidad. M\u00e1s tarde se dar\u00edan cuenta de que era porque parec\u00eda no acordarse nada. Se acordaba de la ni\u00f1a, pero no se acordaba de su muerte. Seg\u00fan ella segu\u00eda viva. Su esposo cogi\u00f3 las maletas y se fue ese mismo d\u00eda. De todas maneras segu\u00eda pag\u00e1ndole el alquiler, probablemente por l\u00e1stima o por limpiar su conciencia sucia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Mercedes continu\u00f3 con la misma vida que hab\u00eda llevado hasta ese fat\u00eddico d\u00eda. Llevaba un cochecito vac\u00edo al nido y regresaba a la casa con ese mismo cochecito solitario. A veces sal\u00eda y volv\u00eda con bolsas de tiendas infantiles, le segu\u00eda comprando vestidos, zapatos y juguetes. La escuchaban licuarle la comida y en las noches poner canciones de cuna para adormecerla. Hab\u00eda trasformado la tragedia m\u00e1s cruel de su vida en una comedia macabra que no se cansaba de actuar, d\u00eda tras d\u00eda. Perder la cordura era lo m\u00e1s razonable que pudiera hacer en esas circunstancias. Nunca sales \u00edntegra de un dolor como ese, es el precio de seguir con vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Desde ese d\u00eda cuando nos cruz\u00e1bamos por el pasillo, nos salud\u00e1bamos, a veces habl\u00e1bamos del tiempo, pero no me volvi\u00f3 a invitar a su casa y yo tampoco la invit\u00e9 a la m\u00eda. Era como si intuyera que yo sab\u00eda, y que mi conocimiento fuera una amenaza para la creencia que necesitaba defender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Pasaron unos meses m\u00e1s, yo ya estaba en ex\u00e1menes, y lleg\u00f3 una nueva inquilina al edificio. Una ma\u00f1ana, al salir de mi departamento, veo a Mercedes que est\u00e1 hablando con ella. No tiene cochecito. Mientras espero el ascensor la escucho decir que viv\u00eda sola, que ten\u00eda una pareja pero que todav\u00eda no se sent\u00eda lista para convivir. No quer\u00eda casarse ni tener hijos, era muy pronto para eso. Era joven y ten\u00eda que enfocarse en su carrera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Lisa, as\u00ed se llamaba la nueva vecina, era su nueva pizarra en blanco. Conmigo hab\u00eda escrito un final distinto, uno en el que su hija nunca hab\u00eda muerto, con ella estaba escribiendo un nuevo inicio en el que su hija no exist\u00eda y nunca hab\u00eda existido. Para matar al fantasma decidi\u00f3 matar el recuerdo. Y lo hundi\u00f3 tan profundamente en la tumba que era su memoria para que fuera imposible desenterrarlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Hab\u00eda borrado a Ver\u00f3nica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">El a\u00f1o siguiente no renov\u00e9 mi contrato de alquiler; los precios hab\u00edan subido y ya no estaba en la condici\u00f3n de pagarlo. En mi trabajo de mesera a medio tiempo no ganaba lo suficiente. Me mud\u00e9 a un departamento m\u00e1s barato y m\u00e1s cercano de la universidad. No volv\u00ed a ver a Mercedes nunca m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mercedes fue la primera persona que al llegar al edificio de la Calle Ar\u00e9valo 262 me trat\u00f3 con amabilidad, y me hizo sentir ese calor humano que no pens\u00e9 poder hallar en la ciudad. 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