{"id":261,"date":"2019-07-12T16:07:34","date_gmt":"2019-07-12T21:07:34","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=261"},"modified":"2019-11-04T13:00:06","modified_gmt":"2019-11-04T18:00:06","slug":"la-nina-extranjera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/la-nina-extranjera\/","title":{"rendered":"La ni\u00f1a extranjera"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Se qued\u00f3 inm\u00f3vil frente a esa puerta ancha color crema un largo rato, antes de tener el valor de tocar. Escuchaba las voces agudas de los ni\u00f1os y la voz autoritaria de la maestra que intentaba callarlos, pero no pod\u00eda distinguir ninguna palabra familiar. Trataba de separar algunos sonidos de esa bulla amorfa y atribuirles alg\u00fan significado, aunque sea uno que le demostrara que esforz\u00e1ndose pod\u00eda llegar a entenderlos y as\u00ed se animara a ingresar. Pero no lo encontraba. Se concentraba tanto que el sudor empez\u00f3 a formarse en el borde de su frente y por instantes se le iba la respiraci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1nto habr\u00e1 pasado? \u00bfCinco minutos? \u00bfDiez? \u00bfVeinte? Hab\u00eda estudiado todas las vetas y marcas del tiempo sobre esa puerta que m\u00e1s le parec\u00eda un muro alt\u00edsimo e infranqueable, como las partes en que la pintura se hab\u00eda deteriorado dejando descubierta la madera en su estado natural. Las voces que proven\u00edan desde el interior se apagaron, como si alguien hubiese cortado bruscamente los cables que le pasaban la corriente. Y en ese silencio que era universal su mente por fin pudo descansar de las especulaciones y vanas interpretaciones. Toc\u00f3 la puerta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Adelante!\u00bb dijo una voz de mujer adulta. Rachel asumi\u00f3 que esa era la se\u00f1al para que pasara y obedeci\u00f3. Abri\u00f3 la puerta despacio, como si del otro lado la esperara un emboscada o la bruja malvada que la persegu\u00eda en sus pesadillas. La recibieron la c\u00e1lida sonrisa de la mujer que le hab\u00eda concedido el permiso de entrar y una cincuentena de ojos curiosos que voltearon a mirarla con tal sincron\u00eda que parec\u00edan pertenecer a un solo cuerpo. La maestra, que estaba sentada en un escritorio frente a los alumnos, se par\u00f3 para agarrarla de un hombro y conducirla hacia el medio del sal\u00f3n. \u00ab\u00a1Te est\u00e1bamos esperando!\u00bb, dijo mientras las mejillas de Rachel tomaban gradualmente el color del su\u00e9ter que llevaba puesto y, al darse cuenta de que todos los dem\u00e1s vest\u00edan un uniforme, hasta superaron en intensidad la tonalidad de su prenda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"> \u00abNi\u00f1as y ni\u00f1os, les presento a Rachel, su nueva compa\u00f1era\u00bb, dijo la maestra. \u00abYo soy la maestra Hanna, querida, y estos son tus compa\u00f1eros\u2026\u00bb. \u00ab\u00a1Hola, Rachel! \u00a1Bienvenida!\u00bb, respondieron en coro los alumnos. Ella se limit\u00f3 a sonre\u00edr avergonzada a todos esos nuevos rostros. El semestre ya hab\u00eda empezado hac\u00eda tres meses y Rachel no imaginaba que su llegada ser\u00eda el acontecimiento del a\u00f1o, ni que los ni\u00f1os la estaban esperando desde hac\u00eda una semana con tanta ansiedad. En un pueblo tan chico, donde todas las familias eran vecinas, el hecho que llegara una ni\u00f1a desde tan lejos, de otro pa\u00eds, era una novedad que no pod\u00eda dejarlos indiferentes. Rachel no lo sab\u00eda, pero ella era la causa del clamor que esa ma\u00f1ana la hab\u00eda intimidado, de las voces estridentes que en realidad solo estaban manifestando todo su entusiasmo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Seguramente es negra!\u00bb dec\u00eda un ni\u00f1o. \u00abHablas sandeces; los negros viven en \u00c1frica y ella no viene de \u00c1frica!\u00bb, le contestaba una ni\u00f1a que adoraba la geograf\u00eda. \u00abYo les digo que va a ser verde\u00bb, exclam\u00f3 otro que hab\u00eda visto demasiadas pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n. \u00ab\u00a1Espero que sea bonita!\u00bb afirm\u00f3 uno que ten\u00eda un futuro prometedor de Don Juan. \u00ab\u00a1Mi mam\u00e1 me dijo que nos va a contagiar los piojos!\u00bb sentenci\u00f3 una ni\u00f1a de rulos largos y dorados. Ahora que Rachel se encontraba frente a ellos y que ya no pod\u00edan jugar a imaginarla, la realidad result\u00f3 ser ligeramente decepcionante. Rachel ten\u00eda un aspecto com\u00fan, era de un tama\u00f1o regular, de piel trigue\u00f1a y ojos marrones, y lo m\u00e1s an\u00f3malo de su persona era que no hab\u00eda dicho ni una sola palabra en todo ese tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u00bfPuede que fuera mudita, y que la maestra hab\u00eda olvidado de mencionarlo? Pero, de pronto, la voz de la maestra Hanna desminti\u00f3 esas dudas. \u00abRachel no habla nuestro idioma, todav\u00eda. Pero denle un poco de tiempo y ver\u00e1n que lo hablar\u00e1 mejor que ustedes!\u00bb, dijo en tono burl\u00f3n. \u00abNo va a ser solo mi tarea ense\u00f1arle a hablar nuestra lengua, ustedes tambi\u00e9n van a tener que poner de su parte, convers\u00e1ndole y tratando de pronunciar las palabras lentamente. Si ven que no les entiende tambi\u00e9n pueden hacerles dibujos, ya que todos son muy buenos artistas!\u00bb, agreg\u00f3 para alentarlos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Mientras tanto Rachel se hab\u00eda ensimismado; se sent\u00eda como cuando se hund\u00eda en apnea dentro del mar y las voces llegaban a sus o\u00eddos como sonidos distantes amortiguados por el colch\u00f3n de agua que ten\u00edan que atravesar. Observaba las paredes blancas del sal\u00f3n que estaban tapizadas de dibujos de animales, ni\u00f1os y criaturas m\u00e1gicas en fondos de colores vivos e hipnotizantes, y carteles con palabras en una letra cursiva redondeada e infantil. Pod\u00eda reconocer algunas letras, la mayor\u00eda en realidad, que eran las mismas que formaban el abecedario de su lengua, pero hab\u00eda otras que nunca hab\u00eda visto. Por ejemplo una con un raro sombrero en forma de ola.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Barri\u00f3 con la mirada cada punto del espacio, con la esperanza de que dejara de infundirle tanto miedo y que sus piernas ya no siguieran temblando. Luego volvi\u00f3 a mirar la puerta por donde hab\u00eda entrado con la tentaci\u00f3n de salir corriendo a los brazos de sus padres que quiz\u00e1s estar\u00edan esperando por ella. Sin embargo, record\u00f3 todo el esfuerzo que le hab\u00eda costado lograr cruzarla y se dirigi\u00f3 con decisi\u00f3n hacia la carpeta vac\u00eda que le estaba indicando con el dedo la maestra Hanna. Se sent\u00f3, coloc\u00f3 su mochila a los pies de la silla, y empez\u00f3 su primera hora en el tercero B de la escuela primaria Palomino Ju\u00e1rez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">El primer d\u00eda de escuela le pareci\u00f3 interminable. Rachel se la pas\u00f3 copiando en su cuaderno la sucesi\u00f3n de palabras que la maestra escrib\u00eda en la pizarra, sin saber por qu\u00e9 lo hac\u00eda ni de qu\u00e9 le habr\u00edan servido. Miraba el reloj cada dos segundos para verificar si m\u00e1gicamente las agujas hab\u00edan avanzado hasta las doce, se\u00f1alando la hora de su salvaci\u00f3n. Sentada en su sitio, trataba de moverse lo menos posible y no cruzar la mirada con nadie. Imaginaba que su carpeta delimitaba su \u00e1rea de seguridad y que si no sobrepasaba su per\u00edmetro nada malo pod\u00eda ocurrirle. Se concentraba \u00fanicamente en la pizarra y en el reloj, y apenas mov\u00eda su mu\u00f1eca derecha para sostener el l\u00e1piz, teniendo cuidado que sus codos no sobrepasaran el borde de la madera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Con los nervios a flor de piel, estaba segura de que si se distra\u00eda aunque sea un segundo, si sal\u00eda de la c\u00e1psula invisible que se hab\u00eda construido, pod\u00eda romper en llantos. Si se daba cuenta, por ejemplo, que sus compa\u00f1eros segu\u00edan mir\u00e1ndola fijamente como si fuera un objeto extra\u00f1o, o que estaban murmullando, posiblemente burl\u00e1ndose de su est\u00fapido flequillo \u2014que ella nunca hab\u00eda querido, y que su mam\u00e1 le hab\u00eda impuesto\u2014 o de su su\u00e9ter rojo. De lo necia que era por no haberse puesto el uniforme del colegio en su primer d\u00eda de clases. Y si lloraba, eso habr\u00eda decretado el fracaso irreversible de cualquiera posibilidad de integraci\u00f3n, habr\u00eda seguido siendo la ni\u00f1a rara, \u00abla extranjera\u00bb hasta el d\u00eda de su diploma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">De pronto el sonido tr\u00e9mulo de la campanita la hizo sobresaltar y revent\u00f3 su burbuja. Por suerte, como todos los ni\u00f1os estaban ocupados en gritar, levantarse de sus peque\u00f1as sillas y correr hacia el jard\u00edn de manera compacta, como un hurac\u00e1n, nadie le hizo caso. Pod\u00eda por fin respirar de alivio y estirar sus articulaciones entumecidas. Cuando, improvisamente, desde atr\u00e1s se le acerc\u00f3 una ni\u00f1a de trenzas que le habl\u00f3: \u00abMucho gusto, Rachel, me llamo Leila.\u00bb Rachel sonr\u00edo a esa ni\u00f1a que parec\u00eda inocua y cuyo nombre le sonaba melodioso. \u00ab\u00bfQuieres venir a jugar conmigo?\u00bb, le pregunt\u00f3. Rachel miraba perpleja el movimiento de sus labios, incapaz de aferrar su sentido. Entonces Leila la agarr\u00f3 impetuosamente de una mano para llevarla al jard\u00edn, pero Rachel, muerta de miedo, se escap\u00f3 y regres\u00f3 a su c\u00e1psula invisible. Intervino entonces la maestra Hanna que hab\u00eda estado observando toda la escena: \u00abD\u00e9jala, Leila. Jugar\u00e1 contigo otro d\u00eda. Anda con tus compa\u00f1eros\u00bb. Leila se fue con los hombros ca\u00eddos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Luego la maestra Hanna le dijo a Rachel que se acercara, llam\u00e1ndola con la mano. Viendo que no ten\u00eda nada para comer le invit\u00f3 la mitad de su s\u00e1ndwich: \u00abRachel, has sido valiente hasta ahora. Eres una ni\u00f1a muy valiente \u2014dijo. Yo no puedo volver a empezar las clases desde cero porque tus compa\u00f1eros necesitan seguir avanzando. Pero he pensado que, quiz\u00e1s, te gustar\u00eda venir a mi casa por las tardes y revisar juntas lo que tus compa\u00f1eros ya estudiaron\u00bb. Se ayudaba con gestos para que la ni\u00f1a la entendiera, pero sin tener mucho \u00e9xito. Sin embargo, Rachel not\u00f3 que la profesora que habr\u00e1 tenido la edad de su abuela \u2014\u00a1c\u00f3mo la extra\u00f1aba!\u2014 se estaba preocupando por ella, y lo apreci\u00f3. Le ca\u00eda bien esa maestra. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Al terminar las clases, la maestra Hanna repiti\u00f3 pacientemente su propuesta frente a la mam\u00e1 de Rachel que hab\u00eda ido a recogerla, y desde esa misma tarde, Rachel empez\u00f3 sus clases particulares. Se reun\u00edan todos los d\u00edas a las tres. Rachel llegaba puntual frente a la casita de ladrillos rojos, se pon\u00eda de puntas para tocar el timbre, y su maestra siempre la recib\u00eda con t\u00e9 y galletas. Al principio, como todav\u00eda Rachel no pod\u00eda conversar mucho, la maestra le ense\u00f1aba sus \u00e1lbumes de foto: de su juventud, del d\u00eda de su boda, de sus hermanos y sobrinos. Lo que no pudo mostrarle fueron las fotos de los hijos que tanto habr\u00eda querido pero que nunca llegaron. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Una vez, Rachel tambi\u00e9n le ense\u00f1\u00f3 las pocas fotos de su tierra que hab\u00edan llevado arrugadas en la \u00fanica maleta con la que hab\u00edan viajado sus padres y ella. Le ense\u00f1\u00f3 el azul dorado del mar que ba\u00f1aba su ciudad, y rotando los brazos como si fueran una h\u00e9lice le explicaba que extra\u00f1aba nadar. Le mostr\u00f3 la foto de sus abuelos mientras posaban abrazados y otra en la que aparec\u00eda ella vestida de var\u00f3n junto con sus primos, todos sudados y embarrados despu\u00e9s de haber jugado a las chapadas una ma\u00f1ana entera. Terminada la merienda, se pon\u00edan a trabajar hasta las cinco. Al finalizar la clase, a veces Rachel se quedaba un poco m\u00e1s para mirar los dibujos animados ya que en su casa no ten\u00edan televisor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u00abRachel, conc\u00e9ntrate. T\u00fa puedes hacerlo. Lee el p\u00e1rrafo.\u00bb Rachel estaba sentada con la cabeza inclinada en direcci\u00f3n de su libro. Sent\u00eda las miradas de todo el sal\u00f3n que la presionaban. Hab\u00eda pasado casi un mes desde aquel primer d\u00eda de clase y hab\u00eda realizado progresos enormes. La maestra Hanna estaba orgullosa de todo lo que hab\u00eda aprendido en pocas semanas, y cre\u00eda que hab\u00eda llegado la hora de que Rachel volviera a ser la ni\u00f1a exuberante que era en su tierra y abandonara la capa de timidez con la que se proteg\u00eda tercamente y que no le pertenec\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Rachel vio c\u00f3mo le sonre\u00edan los ojos celestes de la maestra Hanna, su primera amiga en ese pa\u00eds extranjero, vio a Leila, la que se convertir\u00eda en su mejor amiga de por vida, que apretaba sus peque\u00f1os pu\u00f1os como si estuviera haciendo barra por ella. Vio la puerta color crema, su amiga y enemiga, y se convenci\u00f3 de que era el momento de dejar afuera sus temores. Decidi\u00f3 no volver a pensar en lo que hab\u00eda dejado atr\u00e1s suyo y centrarse en lo que hab\u00eda encontrado de este lado de la pared y del mar, luchar para ocupar un nuevo lugar y sentirse nuevamente en casa. Se aclar\u00f3 la garganta y ley\u00f3 sin miedo y sin pausas: \u00abEl-sol-bri-lla-ba-so-bre-toda-la-lla-nura.Era-el-d\u00eda-per-fec-to-para-orga-nizar-un-lindo picnic.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se qued\u00f3 inm\u00f3vil frente a esa puerta ancha color crema un largo rato, antes de tener el valor de tocar. Escuchaba las voces agudas de los ni\u00f1os y la voz autoritaria de la maestra que intentaba callarlos, pero no pod\u00eda distinguir ninguna palabra familiar. 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