{"id":246,"date":"2019-06-21T16:17:47","date_gmt":"2019-06-21T21:17:47","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=246"},"modified":"2019-11-04T13:05:06","modified_gmt":"2019-11-04T18:05:06","slug":"el-oro-es-el-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/el-oro-es-el-diablo\/","title":{"rendered":"El oro es el diablo"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Poco ha cambiado desde la \u00e9poca de la colonizaci\u00f3n. El metal que provoc\u00f3 el exterminio de los pueblos ind\u00edgenas en Am\u00e9rica latina durante la invasi\u00f3n del continente por mano de los espa\u00f1oles, hoy sigue causando miles de muertes. Por el oro, los espa\u00f1oles mataron a los antepasados de los peruanos; hoy los peruanos se matan entre mism\u00edsimos hermanos. Ah\u00ed donde la frondosa vegetaci\u00f3n exhala el aliento que da vida al mundo, la Amazon\u00eda se vuelve el teatro de una lucha apocal\u00edptica entre la vida y la muerte. Entre los r\u00edos, los valles, la flora, la fauna y el vac\u00edo, el desierto, la roca excavada, el agua envenenada, la nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">El bosque cede el paso a un paisaje infernal, donde bien entendido el soberano es el \u00fanico imaginable: el diablo. Pero este diablo no tiene rostro humano ni de fiera feroz, no tiene rabo, ni cuernos, ni tridente. Este diablo es una \u00ednfima piedrecita que por su brillo sobresali\u00f3 de la noche del anonimato, cuando el mundo le atribuy\u00f3 el valor de cambiar su destino. El valor de quitarle valor a la vida humana. Una piedrecita codiciada que, como cualquier diablo, corrompe corazones y compra almas que se vuelven sus fieles servidoras. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">En el coraz\u00f3n de la selva amaz\u00f3nica la gente lo sabe y lo susurra, el oro es el diablo y para hallarlo hay que excavar. No estaban tan equivocadas las leyendas populares que narran sobre c\u00f3mo el infierno se encuentra en las entra\u00f1as de la tierra. En la famosa Pampa, entre el km 102 y el km 110 de la carretera interoce\u00e1nica, no gobiernan ni los militares, ni los alcaldes, ni los jueces, ni su excelencia el Presidente de la Rep\u00fablica. El diablo no admite competidores. En el infierno, no hay ning\u00fan culpable que no sea tambi\u00e9n una v\u00edctima. Aunque bien no se entiende si fue el cordero que se convirti\u00f3 en verdugo o si el verdugo siempre fue cordero. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Todos descuentan alguna condena aunque no lo tengan bien claro. Todos violentan y son violentados. Todos los opresores tambi\u00e9n son oprimidos. El hombre explota la tierra, el hombre explota al hombre, el hombre explota a la mujer, el oro explota al hombre. La banalidad del mal, dec\u00eda Hanna Arendt. En el c\u00edrculo de la explotaci\u00f3n es dif\u00edcil no sentir n\u00e1useas y l\u00e1stima a la vez. El mal act\u00faa fr\u00edamente, sutilmente, utilizando peones que luchan por la sobrevivencia y que se destruyen el uno con el otro. Que avanzan mec\u00e1nicamente hacia su objetivo, ignorando el rastro de la sangre derramada. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">En la Pampa, hect\u00e1reas y hect\u00e1reas de suelo deforestado van aumentando cada d\u00eda tanto como los cad\u00e1veres de muchachos, adolescentes, ni\u00f1as que esconde y que nunca m\u00e1s podr\u00e1n volver a abrazar a sus familias. En la placita de un pueblo de los alrededores, me encuentro con Elisa que est\u00e1 sentada en una banca haciendo lo que de costumbre se hace en las bancas: esperar. Elisa vive en la capital, pero se encuentra ah\u00ed de visita. Tiene una gorrita de deporte para que el sol del mediod\u00eda no le pegue en la cara y me cuenta que su hermano no tardar\u00e1 en recogerla. Para Elisa, su hermano es un honrado trabajador que se saca el ancho para ofrecer a su familia lo mejor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Gracias a sus esfuerzos, hace estudiar a sus hijos y le permite a su esposa quedarse en casa para cuidar el hogar. Para trabajar tiene que irse lejos, en un lugar desolado donde todo es desierto, lodo y una profunda ausencia. Pero existe el oro, el mismo oro que necesita para hacer vivir a su esposa como una princesa y regalar a sus hijos la mejor educaci\u00f3n; la que \u00e9l nunca tuvo. El monto que gana en tres d\u00edas de trabajo no podr\u00eda igualarlo ni en un mes trabajando en los campos, o de carpintero, o de obrero, o en cualquier otro oficio por el estilo. Y por eso mismo, se va hasta all\u00e1, hacia esa tierra de nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cuenta Elisa que ah\u00ed no se encuentran tiendas, no hay nada que hacer, ning\u00fan tipo de diversi\u00f3n. Trabaja veinte horas al d\u00eda sin descanso, sin una sola queja. Su vida es dura, cada cent\u00edmetro de piel permanentemente quemado por el sol, sus manos negras y su espalda encorvada. Lo obligan a trabajar desnudo, con tan solo su ropa interior, para que pueda moverse liviano y zambullirse en la cuenca donde busca el oro. O para que su estado m\u00e1s animal pueda sobresalir de a pocos y tomar el control de su mente y de su cuerpo; y se parezca cada vez m\u00e1s a una bestia f\u00e1cil de amaestrar y dominar. T\u00e1cito est\u00e1. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Pero, Elisa no sabe \u2212o no cuenta\u2212 que de vez en cuando \u00e9l tambi\u00e9n tiene derecho a un poco de diversi\u00f3n. Despu\u00e9s de un largo d\u00eda de trabajo, la cerveza y las mujeres son su mejor recompensa. La \u00fanica distracci\u00f3n que se encuentra por ah\u00ed. \u00bfY por qu\u00e9 \u00e9l no deber\u00eda de aprovecharla? Algunas de esas mujeres han sido desarraigadas de sus pueblos, persuadidas con el enga\u00f1o y la traici\u00f3n, algunas tienen que drogarlas para que no huyan, otras ni son mujeres porque siguen siendo ni\u00f1as. Pero el hermano de Elisa no piensa en eso, y si lo piensa se emborracha para dejar de pensarlo. Ah\u00ed quien no se adapta, muere, y al \u00faltimo que quiso levantar la cabeza le han volado los sesos. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u00bfY de qui\u00e9n\nes la culpa? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u00bfDel hermano de Elisa que viola y explota a las mujeres? De los otros 59.999 peque\u00f1os mineros que como \u00e9l explotan la tierra y a m\u00e1s mujeres? Del due\u00f1o de la mina que explota a los mineros y que alg\u00fan d\u00eda fue un peque\u00f1o e insignificante minero tanto como ellos? \u00bfDe las empresas que le venden las maquinarias? \u00bfDel Estado que otorga concesiones a los due\u00f1os de las minas y permite a las empresas venderles maquinarias? \u00bfDe las constructoras que han asfaltado las carreteras mort\u00edferas que conectan islas y conectan gentes? \u00bfDe las tiendas que compran y venden oro? \u00bfDe las bolsas que colocan un precio al oro \u2212el precio de la vida humana? \u00bfDe lo enamorados que se regalan joyas? \u00bfDe las parejas que se casan e intercambian aros ensangrentados \u2212y que Dios bendice para lavar la culpa? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">El mal m\u00e1s despiadado es banal, no se nutre de odio sino de ego\u00edsmos y de apat\u00eda y, si nos miramos bien en el espejo, podremos ver su gui\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poco ha cambiado desde la \u00e9poca de la colonizaci\u00f3n. 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