{"id":224,"date":"2019-05-31T14:25:58","date_gmt":"2019-05-31T19:25:58","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=224"},"modified":"2019-11-04T13:00:22","modified_gmt":"2019-11-04T18:00:22","slug":"heydy-germhana-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/heydy-germhana-parte-i\/","title":{"rendered":"Heydy Germhana (Parte I)"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Le hab\u00edan puesto ese nombre para que fuera claro y un\u00e1nime que ella no era una ind\u00edgena m\u00e1s del mont\u00f3n. El apellido, ese ya lo hab\u00edan perdido hace cuatro generaciones, pero el nombre habr\u00eda sido suficiente para reivindicar los or\u00edgenes europeos y ocultar esa piel que, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, habiendo perdido su candor, gritaba todo su contraste. Heydy Germhana. M\u00e1s alemana, imposible. L\u00e1stima que sus padres no se dieron la molestia de revisar la ortograf\u00eda y que, en la duda, optaron por la i m\u00e1s extranjera y, encima, abundaron en su uso. M\u00e1s letras extranjeras, mejor debe ser, se dijeron. Y como en Germana no hab\u00eda \u00edes, decidieron agregarle una hache al medio que, al ser muda, no pod\u00eda ocasionar ning\u00fan da\u00f1o, y m\u00e1s bien serv\u00eda para resaltar su forastera procedencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Heydy naci\u00f3 con mejillas rojas como dos cerezas maduras y su mam\u00e1, al verlas, se emocion\u00f3 como pocas veces en su vida. \u00ab\u00a1Es roja como su tatarabuelo!\u00bb le dijo a su esposo triunfante, recordando la \u00fanica foto que a\u00fan conservaba del ancestro. Pero con el pasar de las horas, Heydy se recuper\u00f3 del vital esfuerzo y su tez se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s bronceada, a pesar de que, todav\u00eda, nunca hab\u00eda sido rozada por el sol. De hecho habr\u00eda sido algo extra\u00f1o e improbable que el tatarabuelo le transmitiera el rubor que la devoci\u00f3n por la cerveza le hab\u00eda impreso. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Pero su mam\u00e1 no perdi\u00f3 las esperanzas. Puede que su hija no fuera blanquita, pero era muy temprano para determinar el color de su pelo y de sus ojos. Varios nacimientos se hab\u00edan sucedido y el abuelo difunto parec\u00eda ser tan celoso de sus cabellos rubios y de sus ojos celestes que estaba decidido a no compartir con ning\u00fan descendiente sus preciados genes. Sin embargo, ella sab\u00eda que no hay manera de detener las leyes biol\u00f3gicas y que, tarde o temprano, esos genes ten\u00edan que reaparecer. Con un poco de suerte, lo habr\u00edan hecho a trav\u00e9s del cuerpo de su peque\u00f1a Heydy. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Lamentablemente, de nuevo la naturaleza le hizo una mala jugada. Los ojos de la beb\u00e9, de grises cambiaron a negros. No eran pardos, ni casta\u00f1os, sino negros como el rostro de un minero. \u00a1Qu\u00e9 mala suerte! Por unos meses se consol\u00f3 de que por lo menos los cabellos parec\u00edan ser rubiecitos, cuando de pronto se volvieron tan oscuros y gruesos como los suyos, como el pelo de cualquier indio ordinario. Esos inconvenientes no la detuvieron de inculcar a su hija la superioridad de sus ra\u00edces.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Una de las primeras cosas que aprendi\u00f3 Heydi fue que pur\u00edsimas gotas de sangre alemana corr\u00edan por sus venas mestizas, heredadas gracias a su tatarabuelo que hab\u00eda llegado en barco desde Fr\u00e1ncfort para ampliar su negocio de salchichas famosas en toda Alemania. Y esas gotas val\u00edan y pesaban m\u00e1s que toda la sangre de toda la realeza incaica. As\u00ed como la grandeza y el esplendor de un imperio se miden por cu\u00e1n \u00e9pico es su mito fundador, la familia de Heydy depositaba todo su orgullo en la historia del tatarabuelo alem\u00e1n que hab\u00eda cruzado mares y tempestades para hacer crecer su fortuna y alcanzar la gloria gracias a sus salchichas. Los vac\u00edos y los misterios que envolv\u00edan su personaje, las m\u00faltiples versiones que se narraban, en vez de hacerla vacilar, la volvieron a\u00fan m\u00e1s legendaria. Y todos saben que no existe nada m\u00e1s duradero que una fascinante leyenda capaz de apaciguar nuestro ego.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Seg\u00fan algunos parientes, al tatarabuelo le hab\u00edan salido mal los c\u00e1lculos y, al poco tiempo de haber llegado a Latinoam\u00e9rica, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que le costar\u00eda tremendo sacrificio acostumbrar el paladar ignorante de los ind\u00edgenas al sabor fuerte y decidido de sus amadas salchichas. De hecho, muri\u00f3 en el intento; pero no antes de haberse casado con una joven ex\u00f3tica quince a\u00f1os menor, y de haberse bebido hasta el \u00faltimo centavo. Otros a\u00f1ad\u00edan que el viejo no se hab\u00eda esperado, al desembarcar en esta ciudad des\u00e9rtica, encontrar chanchos tan flacos que no serv\u00edan ni para el pellejo de la salchicha. Result\u00f3 in\u00fatil embutirlos con toneladas de ma\u00edz. El bochorno y las elevadas temperaturas no permit\u00edan que su carne se volviera lo suficiente tierna ni que creciera en volumen. La calidad de sus salchichas empeor\u00f3 inexorablemente y su negocio se fue a la quiebra en poco tiempo. Se volvi\u00f3 un vulgar criador de cerdos, y hasta el \u00faltimo no dej\u00f3 de maltratarlos y desahogar toda su frustraci\u00f3n sobre esos pobres animales que solo ten\u00edan la culpa de no ser tan opulentos como sus primos alemanes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Tambi\u00e9n hab\u00eda t\u00edos que murmuraban que la verdadera raz\u00f3n por la que el tatarabuelo despilfarr\u00f3 todo su dinero, dejando que toda su descendencia simplemente se joda, fue su adicci\u00f3n al juego, a la cerveza y a las faldas de las ind\u00edgenas. Pero seg\u00fan la mam\u00e1 de Heydy esos solo eran rumores de lenguas resentidas. Ellas, a cambio, ten\u00edan que mostrar gratitud porque el tatarabuelo les hab\u00eda dejado algo mucho m\u00e1s valioso que la plata. La plata va y viene, pero la sangre nunca muere. Esa sangre, era garant\u00eda que alg\u00fan d\u00eda de repente habr\u00edan podido recuperar el \u00e9xito que correspond\u00eda a los de su raza. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u00abM\u00edralos, le dec\u00eda su madre, vivimos como ellos y sufrimos las mismas escaseces, pero no somos iguales. Estos cholos siempre ser\u00e1n sumisos, porque m\u00e1s se aparentan a burritos de carga incapaces de rebelarse a la mano que les ofrece comida. Sin due\u00f1os, estar\u00edan perdidos. Nosotros en cambio pertenecemos a una estirpe de caudillos, l\u00edderes y emprendedores. Nuestro destino es triunfar sobre todos ellos.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Lleg\u00f3 el oto\u00f1o, los primeros estornudos, los suspiros mezclados con nostalgia por el verano que acababa de marcharse, y el sol cedi\u00f3 su lugar a una neblina tan espesa que parec\u00eda querer aplastar la ciudad contra sus v\u00edsceras, como la suela de la bota de un gigante. Era el primer a\u00f1o de colegio de Heydy, que estaba tan impaciente por contar a todos sus nuevos compa\u00f1eros la historia del tatarabuelo. \u00a1C\u00f3mo habr\u00eda sido f\u00e1cil hacerse amigos y ser querida por todo el sal\u00f3n! Pero sus ilusiones se chocaron contra la letal inocencia de los ni\u00f1os, que a veces los lleva a ser p\u00e9rfidos pero nunca hip\u00f3critas, y se partieron en mil pedazos. Revirtiendo cada pron\u00f3stico, Heydy se volvi\u00f3 el blanco de los despechos de sus compa\u00f1eros, junto con la china y la zamba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Al presentarse, Heydy estren\u00f3 la frase que hab\u00eda entrenado innumerables veces con sus padres: \u00abMe llamo Heydy. Mi nombre es alem\u00e1n porque mi tatarabuelo era originario de Fr\u00e1ncfort\u00bb. Los ni\u00f1os, que no eran demasiado j\u00f3venes para saber que todos los gringos son blancos, exclamaron estupefactos: \u00ab\u00a1Pero si tienes cara de huaco!\u00bb. Luego hasta le chantaron el apodo de la  \u00abalemana\u00bb, y a ella le habr\u00eda encantado, si la intenci\u00f3n no fuera claramente la de burlarse ya que lo pronunciaban entre risitas y con una punta de desprecio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Por supuesto, nadie crey\u00f3 la historia de Heydy, y le reprochaban haber inventado ese cuento para querer aparentar lo que no era. Esos or\u00edgenes que seg\u00fan lo que le hab\u00edan contado la hac\u00edan diferente, especial, se hab\u00edan vuelto un fardel, una fuente de angustias y de problemas. Su fisionom\u00eda era muy parecida a la de los dem\u00e1s ni\u00f1os, y nunca habr\u00eda sido objeto de burlas si no hubiera querido ostentarlas. Su tez habr\u00eda pasado desapercibida, y lo peor que le hubiera pasado, habr\u00eda sido no sobresalir del anonimato, ser inofensivamente ignorada. Pero al querer aparentarse a los gringos, hab\u00eda desencadenado un efecto inesperado y, m\u00e1gicamente, el color de su piel pas\u00f3 a existir como prueba flagrante de sus inventos. Se encontraba completamente aislada, ya que su madre nunca habr\u00eda aceptado que se rebajara jugando con una zamba. \u00a1Se habr\u00eda convertido en la verg\u00fcenza de la familia!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Luego de a\u00f1os de humillaciones y hostigamientos, Heydy se dio cuenta de que la \u00fanica soluci\u00f3n que ten\u00eda para salir de ese l\u00edo y recobrar su dignidad era la de completar la metamorfosis. Su aspecto era un obst\u00e1culo y siempre habr\u00eda eclipsado sus nobles or\u00edgenes. Y tal como el zambo del cuento de Ribeyro intent\u00f3 deslopizarse, Heydy emprendi\u00f3 la monumental tarea de m\u00fcllerizarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le hab\u00edan puesto ese nombre para que fuera claro y un\u00e1nime que ella no era una ind\u00edgena m\u00e1s del mont\u00f3n. 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