{"id":183,"date":"2019-04-26T09:56:58","date_gmt":"2019-04-26T14:56:58","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=183"},"modified":"2019-11-04T13:01:44","modified_gmt":"2019-11-04T18:01:44","slug":"trompetas-celestiales-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/trompetas-celestiales-parte-iii\/","title":{"rendered":"Trompetas celestiales (Parte III)"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Pero sus amigas nunca quisieron ir a verla. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Siempre que las llamaba, inventaban excusas y dec\u00edan que era imposible cumplir con el requerimiento de Rosa. Primero dijeron que como viv\u00eda tan alejada, no ten\u00edan suficiente dinero para pagar el pasaje de ida y vuelta. Pero cuando ella se ofreci\u00f3 pagarles los pasajes y hasta enviarles un carro con chofer para la ida y el regreso, dejaron de lado el pretexto econ\u00f3mico. Dijeron que les hab\u00eda salido un trabajito por ah\u00ed o que ten\u00edan que cuidar a sus nietos enfermos, o al gato o al perro. Parec\u00eda que no hicieran ni muchos esfuerzos para no ser descubiertas. Con el pasar de los meses, quiz\u00e1s ya cansadas de inventar mentiras, hasta dejaron de contestar el tel\u00e9fono. Sus amigas no quer\u00edan enfrentarse a la nueva vida de do\u00f1a Rosa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Saber que se hab\u00eda vuelto rica era una cosa, pero verlo con sus propios ojos era otra completamente distinta. Conociendo a Rosita no cre\u00edan que ella quisiera rastrearles en cara el lujo de sus nuevas pertenencias, el jard\u00edn de rosas de todos los colores que no ten\u00eda punto de comparaci\u00f3n con sus cuatro macetas de antes, las calles asfaltadas y bordeadas por \u00e1rboles, los supermercados donde la comida es tan linda que parece de mentira y da pena comerla, y donde te llenan las bolsas y hasta las llevan a tu domicilio. Rosa les cont\u00f3 que la primera vez que fue al supermercado, en el patio de fruta y verduras, se le cayeron unas naranjas al piso y se sinti\u00f3 como una ni\u00f1a que hab\u00eda dejado resbalar una copa de cristal. Pero la gente la mir\u00f3 y r\u00e1pidamente desv\u00edo su mirada como si nada interesante hubiera pasado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Rosa les hab\u00eda descrito todo detalladamente, pero ellas no ten\u00edan ningunas ganas de comprobarlo. Pod\u00edan soportar el hecho de que tuviese \u201cla casa m\u00e1s bonita de todo el cerro\u201d porque a pesar de todo segu\u00eda viviendo en el cerro, segu\u00eda siendo una de ellas. Pero no pod\u00edan aguantar que hubiese escalado la pir\u00e1mide social y llegado donde estaba ahora gracias a unos n\u00fameros que daban vueltas en un \u00e1nfora. Era un privilegio inmerecido como cualquier otro privilegio. Si hubiera llegado ah\u00ed gracias al sudor de su frente o de la frente de sus hijos o simplemente de alguien, otra habr\u00eda sido la historia. Ellas habr\u00edan podido auto-convencerse, vestirse de la ilusi\u00f3n que ellas tambi\u00e9n, tarde o temprano, la habr\u00edan podido alcanzar, sangrando, escupiendo, sudando y volviendo a sangrar. Pero la probabilidad de que alguien del cerro pudiera ganar la loter\u00eda era de por s\u00ed muy baja, y que otra u otras m\u00e1s pudieran tener la misma suerte era un cuento m\u00e1s falso que el de Pap\u00e1 Noel. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Por otro lado, Rosa empezaba a preguntarse si es que hab\u00eda tomado la\ndecisi\u00f3n correcta. La familia compr\u00f3 una casa en el distrito acomodado de Santa\nMar\u00eda, cerca del Club m\u00e1s exclusivo de la ciudad, pero entendieron desde luego\nque el mill\u00f3n que hab\u00edan ganado no les permit\u00eda adquirir la mansi\u00f3n que\nesperaban, el castillo con el que Rosa so\u00f1aba. Ten\u00edan una casa muy espaciosa,\nde cuatro cuartos con cocina, sal\u00f3n, cochera, jard\u00edn y, la cereza del pastel:\nvista al mar. Pero no destacaba de las dem\u00e1s residencias igual de hermosas o\nhasta m\u00e1s grandes y m\u00e1s bellas. Lejos de ser una mansi\u00f3n de reyes, Rosa no\ntard\u00f3 en comprender que nadie le estirar\u00eda la alfombra roja. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n descubrieron que la plata empezaba a irse como agua de un grifo malogrado. Que los verdaderos millonarios no se med\u00edan en moneda nacional y que ese mill\u00f3n de pesos iba perdiendo cada vez m\u00e1s ceros, y con los ceros tambi\u00e9n se esfumaba la ambici\u00f3n de no tener que trabajar nunca m\u00e1s. Los vecinos que, por cierto, no se llamaban ni Salas, ni Castro, ni Rodr\u00edguez, sino que llevaban apellidos impronunciables, al principio se mostraron distantes y desconfiados debido a su apariencia. Conforme pasaban los d\u00edas y los meses tuvieron la confirmaci\u00f3n de que pertenec\u00edan a ese mundo solo por una mala broma del destino y que, lamentablemente, en pleno Santa Mar\u00eda, no estaban autorizados a levantar ning\u00fan muro para encerrarlos en su marginalidad. As\u00ed que empezaron a evitarlos y luego a despreciarlos casi abiertamente a trav\u00e9s de susurros a los o\u00eddos y muecas al borde de los labios. Do\u00f1a Rosa que en su casita verde se sent\u00eda la rica entre los pobres, ahora se sent\u00eda la pobretona entre los ricos. Y no era una condici\u00f3n que estaba dispuesta a aceptar por mucho tiempo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">En la casa, todos a su alrededor parec\u00edan transformados, embrujados, pose\u00eddos. Su hijo se hab\u00eda vuelto un fanfarr\u00f3n pomposo que no paraba de abrir el pico y ella lo prefer\u00eda mucho m\u00e1s cuando pensaba que se callaba por sabio y que su silencio ocultaba una forma elevada de inteligencia. Mientras que en realidad se callaba por falta de autoestima, lo que la plata hab\u00eda solucionado con un golpe de varita m\u00e1gica. Hablaba m\u00e1s, aunque las cosas que decir no hab\u00edan aumentado y evidentemente terminaba diciendo puras sonseras. Y as\u00ed todos los dem\u00e1s tambi\u00e9n se afanaban por aparentar ser distintos y para hacerlo intentaban imitar a los arist\u00f3cratas que los despreciaban, pero cayendo en el rid\u00edculo y en lo grotesco. Tambi\u00e9n empezaron a despreciar a quien estaba debajo de ellos y todo con la esperanza de que alg\u00fan d\u00eda ser\u00edan aceptados y formar\u00edan parte del c\u00edrculo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Rosa aguant\u00f3 unos meses, y lleg\u00f3 casi al a\u00f1o. Pero al fin no pudo m\u00e1s y antes de que su hijo dilapidara por completo su ganancia, queriendo demostrar estar a la altura de ricos que hab\u00edan nacido con camisa, decidi\u00f3 regresar al cerro. Cogi\u00f3 su maletita y ah\u00ed puso las seis cosas que hab\u00eda llevado con ella. Cuando lleg\u00f3 a su casa casi nada hab\u00eda cambiado, al parecer se hab\u00eda vuelto una especie de mausoleo que utilizaban para narrar la historia de la vecina que gan\u00f3 la loter\u00eda y que se fue a vivir con los pitucos. Hasta las flores segu\u00edan con vida, pues evidentemente alguien se hab\u00eda encargado de regarlas en su lugar. Limpi\u00f3 todita su casa de arriba abajo hasta hacerla brillar. Luego se puso a descansar en su sof\u00e1 que le parec\u00eda mucho m\u00e1s c\u00f3modo que el de Santa Mar\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">Ten\u00eda los ojos cerrados y una sonrisa pac\u00edfica cuando oy\u00f3 a lo lejos la que le parec\u00eda ser la sinfon\u00eda m\u00e1s dulce y bella del mundo. Eran los arc\u00e1ngeles que sonaban las trompetas celestiales. Rosa se apur\u00f3 en coger la escoba y sali\u00f3 corriendo al balc\u00f3n. Sinti\u00f3 que ella era la reina y, ese desierto, la Luna. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">FIN<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pero sus amigas nunca quisieron ir a verla. 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