{"id":153,"date":"2019-03-29T11:13:25","date_gmt":"2019-03-29T16:13:25","guid":{"rendered":"https:\/\/vidasenprosa.com\/?p=153"},"modified":"2019-11-04T13:06:20","modified_gmt":"2019-11-04T18:06:20","slug":"la-abuela-de-la-residencial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidasenprosa.com\/it\/la-abuela-de-la-residencial\/","title":{"rendered":"La abuela de la residencial"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Cada ma\u00f1ana la encuentro en el mismo lugar, sentada en su banquito colocado en el mismo punto, ni un cent\u00edmetro m\u00e1s all\u00e1, vendiendo peri\u00f3dicos y revistas a la gente de la residencial. Ella est\u00e1 ah\u00ed, todos los d\u00edas, desde hace muchos a\u00f1os, tantos como los que se leen en el mapa de su rostro y se cuentan en su pelo gris y oto\u00f1al. Es por eso que ya todo el barrio la conoce, y aunque no viva en uno de esos altos edificios que se yerguen sobre ella, haci\u00e9ndola ver incluso m\u00e1s peque\u00f1a, se ha vuelto una vecina m\u00e1s. Yo tambi\u00e9n, que hago esa ruta todas las ma\u00f1anas, me he acostumbrado a su presencia. Primero a intercambiarnos sonrisas, luego a su habitual \u201cHola ni\u00f1a\u201d y, por \u00faltimo, a saber c\u00f3mo est\u00e1 y qu\u00e9 cuentan las noticias. A esta \u00faltima pregunta, ella casi siempre responde que andamos mal y me ense\u00f1a alguna imagen catastr\u00f3fica o alg\u00fan titular apocal\u00edptico de alg\u00fan peri\u00f3dico que tenga a la vista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">En el colegio apenas tuvo el tiempo de aprender a leer. Un d\u00eda un ratero la par\u00f3 en la calle y se llev\u00f3 su libro, sus cuadernos y sus \u00fatiles. Por el susto, la se\u00f1ora Teresa decidi\u00f3 no regresar a la escuela nunca m\u00e1s. Es lo que me cuenta, y yo no s\u00e9 si esa historia sea cierta o si esconda una verdad m\u00e1s mon\u00f3tona aunque mucho m\u00e1s triste. Quiz\u00e1s no se trate de un bandido en carne y hueso, y ese eufemismo se refiera a las desgracias y golpes de la vida que le fueron robando lo m\u00e1s valioso que ten\u00eda. Sin embargo, cuando me comenta acerca de alguna noticia mostr\u00e1ndome la imagen de portada, me recuerda cuando a\u00fan no ten\u00eda ni cinco a\u00f1os y hab\u00eda aprendido a reconocer una marca por su logotipo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Yo ve\u00eda ese s\u00edmbolo y las letras que lo segu\u00edan, pero no distingu\u00eda los sonidos encerrados en cada letra. No sab\u00eda leer, pero estaba muy impaciente por hacerlo. As\u00ed que cada vez que ve\u00eda ese logo en presencia de mis padres, articulaba lentamente el nombre de la marca. Mis padres me felicitaban y se prestaban con gusto a ese juego inocente que me hac\u00eda sentir un poco m\u00e1s grande. No parec\u00edan dudar m\u00ednimamente de mi capacidad, aunque sab\u00edan que a\u00fan no hab\u00eda empezado la escuela, que desconoc\u00eda el alfabeto, y que su hija no hab\u00eda nacido con talentos fuera de lo com\u00fan. As\u00ed yo me limitaba a asentir y a comentar sorprendida el breve bolet\u00edn informativo presentado por la se\u00f1ora Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Me pregunto c\u00f3mo habr\u00e1 sido, todos esos a\u00f1os, estar rodeada por algo que para ella no deja de ser papel manchado con tinta, de todos esos signos mancos de significado y que podr\u00edan colocarse en cualquier otro orden, pues qu\u00e9 m\u00e1s da, a ella le dar\u00eda igual. Pienso qu\u00e9 l\u00e1stima, de las siete de la ma\u00f1ana hasta las doce del d\u00eda, en vez de estar sentada, esperando, podr\u00eda leerse la mitad de los peri\u00f3dicos expuestos. Que si en su lugar hubiesen hortalizas o zapatos viejos de nada cambiar\u00eda, por lo que solo puede mirarlos incapaz de desvelar ese eterno secreto que guardan en su interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Lleg\u00f3 a la capital cuando ten\u00eda catorce a\u00f1os y empez\u00f3 a trabajar vendiendo peri\u00f3dicos casi de inmediato. Nunca perdi\u00f3 la costumbre de vestirse con mil capas, como una cebolla, sea invierno, sea verano. Como si repentinamente fuera a bajar much\u00edsimo la temperatura o a estallar un sol tropical. Una vez, me vio seg\u00fan ella muy destapada y me dijo que ten\u00eda que cuidarme y abrigarme. Para hacerme entender el sentido de \u201ccuidarse\u201d me ense\u00f1\u00f3, mir\u00e1ndome con sus ojos que parec\u00edan dos puntos, uno a uno todos los polos que llevaba debajo de su chompa roja. Las dos nos re\u00edmos, yo como una ni\u00f1a y ella como una beb\u00e9 a la que a\u00fan no le han crecido los dientes. Eso me confirm\u00f3 que, bajo esa monta\u00f1a de ropa, la se\u00f1ora Teresa es tan delgada como lo hab\u00eda intuido por las piernas huesudas que sobresalen de su falda, fajadas con medias de color beige. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Parece tan fr\u00e1gil como si fuera hecha por maderas secas y fuera a romperse de un momento a otro, por el soplo del viento o el vuelo de un p\u00e1jaro distra\u00eddo. A veces me pongo a pensar, qu\u00e9 har\u00eda si pasando por ah\u00ed ya no la encontrase, y as\u00ed el d\u00eda siguiente, y el siguiente a\u00fan. Me entristezco pensando que de un momento a otro pueda faltar, porque tengo el presentimiento de que se estar\u00eda llevando consigo una gran cantidad de historias sin contar, pero que, quiz\u00e1s, a\u00fan as\u00ed me las contase, yo no sabr\u00eda entender. Pues las palabras salen de su boca muy mascadas y me cuesta dar un sentido a sus oraciones que se comen entre ellas y que solo son separadas por el sonido n\u00edtido de su risa cristalina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">\u00bfC\u00f3mo reaccionar\u00eda la gente del barrio al dejar de verla ah\u00ed? Creo que de la misma manera en que si un d\u00eda amanecieran, ver\u00edan que el \u00e1rbol m\u00e1s alto de todo el jard\u00edn ha sido tumbado. Su ausencia pasar\u00eda tan apercibida como la de ese \u00e1rbol, porque aunque ella no mida m\u00e1s que su c\u00faspide, tiene el alma de un gigante. El d\u00eda en que ya no se encuentre vendiendo noticias, ella se convertir\u00e1 en noticia. Estoy segura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Pero pasa al rev\u00e9s y soy yo la desertora, la que deja de tomar esa misma ruta y que no volver\u00e1 a verla tan seguido. Regresando de un viaje lejano voy a buscarla, casi cierta de poderla encontrar, pero siempre con el miedo de que sea demasiado tarde. La percibo desde lejos, con su t\u00edpica vestimenta y su cabello delgado amarrado en un mo\u00f1o y suspiro de alivio. La saludo, y siento que le debo explicaciones. Que ella es la guardiana de la memoria de ese lugar, y que tiene el deber de registrar cada movimiento o peque\u00f1o cambio que ocurra en ese territorio, como si fuese un sism\u00f3grafo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Le cuento que hab\u00eda estado afuera, que hab\u00eda viajado por largo tiempo y ella, por supuesto, lo hab\u00eda ya notado. \u201cAy hija, \u00a1qu\u00e9 lindo es viajar!\u201d me dice ella que tiene las ra\u00edces bien plantadas al suelo de la residencial. Y en esa exclamaci\u00f3n, por el tono de su voz, leo el deseo oculto de querer ser un ave en su pr\u00f3xima vida. Le informo de que ese d\u00eda voy a presentar mi renuncia en el trabajo y que ya no tendr\u00e9 muchas ocasiones de pasar por aquel caminito. Le regalo un chocolate y ella me regala una revista de las que se ofrecen como insertos especiales en los peri\u00f3dicos. Me despido, triste por las historias que nunca sabr\u00e9, pero con la esperanza de que sus hijos y nietos, sus leg\u00edtimos oyentes, no las hagan morir. Yo me conformo con mi fotograf\u00eda en blanco y negro, y con el consuelo de que si alg\u00fan d\u00eda volviese a pasar por ah\u00ed nunca me faltar\u00e1 una sonrisa benigna y una palabra llena de humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">Doy algunos pasos para alejarme y la sigo saludando con la mano, cuando de repente me grita: \u201cChau hija, \u00a1cu\u00eddate de los rateros!\u201d. En ese momento, se manifiesta ante m\u00ed la analog\u00eda m\u00e1s acertada de todas y la veo como una dulce abuela con amor y ternura de sobra. \u00a0La abuela de la residencial. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color\">E.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada ma\u00f1ana la encuentro en el mismo lugar, sentada en su banquito colocado en el mismo punto, ni un cent\u00edmetro m\u00e1s all\u00e1, vendiendo peri\u00f3dicos y revistas a la gente de la residencial. 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