Fernanda miraba asustada las agujas del reloj mientras se mordía voraz las uñas de las manos ya casi inexistentes. Era un vicio que estaba intentando abandonar, pero en esa situación le era imposible reprimir el impulso. En el cuarto flotaba un silencio profundo que solo lograba volver la espera más ensordecedora. Pronto las agujas se […]
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